“Hay razones técnicas que apoyan una fuerte subida de la bolsa de EEUU”


La volatilidad en la bolsa estadounidense continuará durante los próximos meses, en la medida en que los problemas macroeconómicos se mantienen y las incertidumbres han afectado a la confianza de los inversores, sobre todo a la hora de exponerse a la renta variable. “Las decisiones políticas necesarias para atajar estos problemas no son rápidas y hemos de ser pacientes y esperar que creen una mayor visibilidad”, comenta Seung H. Minn, responsable de la estrategia de inversión bursátil disciplinada en EEUU de RCM, de Allianz Global Investors. “Si se quiere que los mercados suban, son necesarias una serie de decisiones valientes”, comenta, mencionando la reducción de incertidumbres políticas y regulatorias, aunque no cree que se tomen hasta las elecciones de noviembre de 2012.

 

Con respecto al plan de Obama para incentivar el empleo, lo valora positivamente pero cree que es necesario hacer mucho más y espera que no se produzca una tercera ronda de relajación cuantitativa, pues la inyección de dinero ha inflado el precio de los bonos y no está claro que el QE2 ayudara a los mercados. “Hay que centrarse en crear puestos de trabajo y demanda, pero con la actual situación política será difícil llevar a cabo un plan de recuperación al estilo del de Hoover tras la recesión de los años 30”, explica.

 

Pero, en la medida en que las decisiones se vayan tomando, considera que los factores macro “desaparecerán de forma gradual” para dar lugar a un escenario en el que tengan más peso los fundamentales de las compañías que problemas como el de la crisis de deuda europea. “Las compañías estadounidenses tienen una escasa exposición a Grecia pero el problema está afectando al mercado americano”, explica Minn, aunque matiza que la relación es recíproca y que también las caídas y los malos datos del mercado americano “amplifican el sentimiento negativo en Europa”, sobre todo en las firmas financieras.

 

Con todo, el experto considera que hay razones técnicas que apoyarían fuertes subidas en la renta variable estadounidense, de forma de acabe el año en positivo: en primer lugar, si mejora el sentimiento, los que tienen posiciones cortas tendrán que empezar a cubrirlas; en segundo lugar, la debilidad del dólar podría revertirse si el capital de inversores europeos o asiáticos sale del euro, pues el franco suizo y el yen están sobrevalorados, y además teniendo en cuenta que “se imprimirá menos dinero”; en tercer lugar, el capital invertido en fondos monetarios podría ir a renta variable, teniendo en cuenta que los bonos están caros en su opinión. Minn considera que además, en términos fundamentales, las valoraciones están muy bajas, un 10% más baratas que el mercado de renta fija. Por todo ello, considera que, a largo plazo, el capital debería dirigirse a la renta variable para obtener más retornos, aunque matiza que es necesario tener paciencia.

 

Enfocado en las empresas, no en la macroeconomía
Para Minn, el mercado refleja las preocupaciones sobre la posibilidad de una recesión pero considera que no hay que olvidar que una recesión no significa que automáticamente haya caídas en las bolsas, pues los negocios pueden funcionar bien en escenarios adversos, sobre todo si hay demanda, como ocurre en la actualidad. De hecho, la estrategia con la que gestionan el Allianz RCM US Equity Fund –llamada “disciplined US Core Equity, con activos bajo gestión cercanos a los 7.000 millones de dólares a finales de junio- se centra en los negocios de las empresas, no en la situación macroeconómica.

 

“No nos preocupamos del ciclo económico, sólo en el ciclo empresarial”, explica Minn. Con un enfoque bottom-up y contrarian que trata de invertir en compañías que no favorece el mercado (y por lo tanto, están más baratas que los demás y frente a su media histórica), pero que son ganadores de futuro al contar con aspectos que les diferencian de la competencia –como una fuerte marca, una apuesta por la innovación, un gran poder de distribución y mercado internacional, un buen equipo gestor o la capacidad de mantener e incentivar el talento-, mantiene las compañías en cartera una media de tres años.

 

El equipo liderado por Minn cuenta con dos analistas que analizan al año 20 compañías cada uno, las más atractivas según un filtro cuantitativo, y que dan ideas para formar una cartera con entre 40 y 80 nombres y con un bajo turnover, del 40% al año. Actualmente se compone de unos 55 nombres. “La selección de valores es complicada en un entorno dominado por la macroeconomía y por las fuertes correlaciones entre los activos”, confiesa el experto.

 

La cartera está generalmente totalmente invertida y por sectores, actualmente sobrepondera tecnología, cuidados de la salud, materiales y energía. Por el contrario, infrapondera el área de consumo –donde cree que es difícil encontrar buenos negocios con una clara diferenciación-, financieras, industriales y utilities, que normalmente están sobrevaloradas y cuyo precio flúctua poco.
 

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