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¿Hay que olvidarse de una recuperación de la economía en forma de V?


La irrupción de la pandemia del Covid-19 dejó una fuerte caída de los PIB de las grandes economías del mundo no vista en muchos casos desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la vuelta a esa nueva normalidad en muchos países ha permitido una cierta recuperación económica que ha provocado, por ejemplo, que gran parte de los PMI mundiales vuelvan a estar por encima de ese nivel de los 50 puntos que marca la diferencia entre una economía creciente o decreciente. Aun así, las incertidumbres ante la posibilidad de que se produzca una segunda ola que impacte otra vez negativamente en la economía hace que muchos expertos se planteen si esa recuperación en forma de V que muchos pronosticaban al principio de la pandemia sigue teniendo vigencia a día de hoy.

Si hay algo en lo que coinciden gran parte de ellos es que la forma que tome la recuperación de la economía a nivel global depende en gran parte de las políticas fiscales y monetarias que se acometan tanto desde los Gobiernos como desde los bancos centrales aunque en todo caso ese impacto diferirá entre países teniendo en cuenta la evolución del Covid-19 en cada uno de ellos.A este respecto, Gilles Moëc, economista jefe de Axa IM considera que es razonable que se produzca una recuperación “en forma de “logotipo de Nike”, en lugar de que sea en forma de W debido a que esa recuperación económica parece haberse ralentizado. “Aunque la dirección genérica al alza de esa V progresiva siga intacta, probablemente se justifique una nueva revisión moderada a la baja de las previsiones del PIB, especialmente en Europa”, apunta experto. No en vano, según se desprende de la última encuesta de gestores publicada por BofA Securities, la opinión mayoritaria entre estos profesionales es que la recuperación se produzca en forma de W

Otra cosa es que la letra de la recuperación sea igual en todas las regiones. Si antes de verano la tónica dominante era que Europa parecía estar mejor preparada que EE.UU para hacer frente a una segunda ola de contagios por coronavirus, ahora el Viejo Continente vuelve a concentrar la mayor parte de las dudas en este sentido, lo que impacta en sus datos macroeconómicos. Se ve por ejemplo en el dato de ventas minoristas de la eurozona que se acaba de publicar y que muestra una caída en julio del 1,3% tras dos meses de fuertes alzas y en el estancamiento en PMI que se ha visto en países como España y Francia, con lecturas en agosto inferiores a las vistas en julio.

Lógicamente, estas renovadas dudas sobre la forma que tomará la recuperación económica también pueden tener su impacto en unos mercados que se han apoyado en las expectativas de recuperación para firmas los rallys vistos en los últimos meses, lo que ha provocado una nueva desconexión entre el mercado y la economía real . “La esperanza de una recuperación rápida y en forma de V de la economía, como consecuencia de los paquetes fiscales masivos y de la abundancia de liquidez de los bancos centrales, ha hecho posible que los mercados de renta variable se recuperen con una rapidez nunca antes vista en los mercados de capitales desde la guerra. Es probable que la situación de emergencia de las inversiones haya contribuido a esta tolerancia al riesgo, ya que los rendimientos de los mercados de bonos se mueven en un nivel negativo o, al menos, muy bajo”, explica Stefan Rondorf, estratega económico senior de Allianz Global Investors. Por lo que también es previsible que un enfriamiento en la expectativa económica incida en el mercado. “Las expectativas apuntan a una desaceleración en el impulso del crecimiento después del rebote inicial en forma de V. Como tal, es poco probable que si se publican datos económicos menos sólidos sorprendan a los mercados”, afirma Esty Dwek, responsable global de estrategia de mercado de Natixis IM Solutions.

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