Hay que adoptar un enfoque de inversión más activo e innovador


La industria de fondos ha experimentado tres trimestres de subscriciones netas en 2013, clara inflexión en la dinámica de reembolsos de los últimos años. Ello es atribuible a la mejora global y que el inversor está dándose cuenta de que los fondos son la mejor manera de canalizar inversiones a medio y largo plazo -por liquidez, seguridad y oportunidades fuera de nuestras fronteras-, con mejor tratamiento fiscal.

Antes, la re-estructuración del sector financiero ha requerido reparación de balances y financiación vía depósitos, pero a mediados de 2012 considerábamos que los depósitos empezaban a perder cierto empuje. Además la industria de fondos ha avanzado en fusiones, racionalización de productos y especialización de asesores. Las entidades han invertido en formación y capacitación, además de sistemas -hay 16,000 certificados EFPA en España-. A ello se añade que la arquitectura guiada está implantada y cualquier inversor puede acceder a cualquier fondo de forma universal, con opciones a medida a través de carteras perfiladas.

Podemos afirmar que estamos ante un cambio de tendencia, aunque el ahorrador sea de perfil de inversión muy conservador. Uno de cada tres españoles está en fondos, si bien de manera creciente.

De hecho el inversor, en este periodo de crisis, se ha sentido dirigido. Se le ha estado llevando a depósitos. Hay que convencerle de que puede tener un papel mucho más activo, pues hay oportunidades en productos de claro valor añadido, de gestión activa.  Ello no quiere decir que sustituya por fondos todos sus depósitos, sino que acepte su complementariedad.

Si el inversor puede convivir con volatilidades superiores a 10% puede ser buen momento para considerar incrementar riesgo, siempre con horizonte temporal mínimo dos/tres años. En renta variable hay oportunidades en fondos temáticos como Biotecnología y medicamentos Genéricos, servicios e infraestructuras relacionados con Agua o empresas de Marcas de gama alta, de resultados muy sólidos. Esta inversión da acceso a compañías que se benefician de mega-tendencias, no reflejadas en el índice mundial, que facilitan la diversificación.

Si el umbral de riesgo está en torno a 5% de pérdida máxima convienen activos de renta fija conservadores. Ahora bien los refugios estos años, bonos de EE. UU. y alemanes, no están baratos y pueden seguir corrigiendo. Sin embargo, la deuda emergente en moneda local, que llegó a caer más de 10% éste año tras anuncio de “tapering” de la Reserva Federal, ha recuperado más de 50% y las valoraciones son muy atractivas. Están pagando cupones por encima de 6,5%, con duración inferior a 5 años y grado de inversión BBB+.

Además muchas empresas europeas, a pesar de que se han reestructurado y cuentan con exposición al crecimiento de mercados emergentes, han perdido calificación crediticia por riesgo país. Algunas están pagando cupones entre 6% y 9%. También es recomendable invertir en compañías globales muy sólidas y líquidas, que pagan dividendo de forma sostenible. En este sentido la rentabilidad por dividendo de mercados emergentes es mayor (cerca del 5%). Su apalancamiento operativo es relativamente alto y sus beneficios más sensibles a mejora de las ventas con el crecimiento sincronizado en países desarrollados, con potencial revalorización de capital y divisas a largo plazo.

*Gonzalo Rengifo será uno de los participantes en el evento "Fórum 2013: Funds Experts" organizado por iiR España el miércoles 20 de noviembre.

 

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