“Hay muchos inversores de renta fija que deberían empezar a gestionar el riesgo de su cartera”


La renta variable global es el segmento de mercado que mejor se ha comportado en lo que va de año y, según Manuel Arroyo, director de Estrategia de J.P. Morgan Asset Management para España y Portugal, será el activo que mejor lo haga de cara a los próximos trimestres. “Hemos venido apostando por la renta variable durante los últimos años y continuamos haciéndolo. Pese a la fuerte subida registrada desde 2009, las valoraciones siguen siendo atractivas  y, en nuestra opinión, la bolsa lo va a hacer bien”. De hecho, el experto recuerda que, históricamente, las acciones han registrado un comportamiento muy favorable en periodos de subida de las tires de los ‘treasuries’.

En el tradicional desayuno trimestral con prensa celebrado por la entidad, Arroyo aseguraba que el entorno actual es muy positivo para esta clase de activo. “La situación macroeconómica mejora. Los indicadores están arrojando datos positivos que apuntan a una aceleración de la actividad y del consumo privado, una tendencia que continuará en los próximos meses”. Según explica, esto es especialmente significativo en Estados Unidos donde las ventas de vehículos y bienes de equipos aumentan, su mercado inmobiliario evoluciona favorablemente y la renta disponible para el pago de la hipoteca está en mínimos históricos.

Por ese motivo, considera muy importante hacer una clara distinción entre la situación política y macroeconómica que vive el país. Pese al ruido que están  generando demócratas y republicanos en torno a la aprobación del techo de deuda, en la firma nunca han barajado la posibilidad de un default de la deuda americana. “El cierre del gobierno no es algo nuevo. Desde 1974 se han producido 17 cierres. En términos macroeconómicos el impacto no va a ser importante. Siempre que ha ocurrido, a todos los empleados públicos se les ha abonado su salario íntegramente con carácter retroactivo. El techo de deuda no va a suponer un problema en términos de impago”.

La reducción o no de los estímulos por parte de la Fed es otro factor que ha añadido incertidumbre. “En septiembre pensábamos que habría una reducción en el ritmo de compras. Esto finalmente no ha sido así. Creemos que a partir de diciembre la Fed empezará a hacerlo. Cabe recordar que reducir el programa no significa cancelarlo, ni tampoco tiene que ser interpretado como algo negativo. Significa que la salud de la economía estadounidense ha mejorado y ya se vale ya por sí misma”, explica. El tercer factor de incertidumbre que se cierne sobre Estados Unidos hace referencia a una brusca subida de los tipos de interés que frene la recuperación, algo que “en estos momentos es un riesgo, no una realidad”.

En su escenario central, Arroyo no espera una fuerte subida de los tipos de interés por parte de la Fed, sino un proceso que será gradual y prolongado en el tiempo. “Sin presiones inflacionistas, no tienes que preocuparte por subidas abruptas de las tasas”. Sin embargo, la incertidumbre vivida en este sentido con respecto a la reducción del tapering ha sido un buen recordatorio a los inversores de renta fija de la necesidad de controlar sus carteras. En este sentido, el experto lanza un aviso para navegantes: “hay muchos inversores de renta fija que tienen mucho riesgo en cartera y que deberían empezar a gestionarlo”.

La situación en Europa mejora; en España también, pero falta crédito

Arroyo considera que, en Europa, la situación ha mejorado. “El discurso se centra ahora en asuntos como el mayor o menor grado de crecimiento esperado. Los indicadores de confianza se han dado la vuelta, los índices PMI mejoran… En el plano negativo está el desempleo y, sobre todo, las dificultades para acceder al crédito. El balance del BCE se está contrayendo con motivo de las devoluciones que está recibiendo del dinero prestado. Si Europa sigue creciendo, esto debería favorecer más el apetito por el riesgo de las entidades, que podrían mostrarse menos reacias a prestar. Otro aspecto muy positivo es que el ejercicio de austeridad fiscal está más cerca del fin”.

De hecho, para el año que viene Arroyo espera unos niveles de ajuste mucho menor. “Esto es muy importante ya que existe una correlación entre el grado de ajuste y el crecimiento. Aquellos países en los que el ajuste ha sido mayor son a su vez los que han registrado un peor comportamiento económico y aquellos donde el ajuste ha sido menos intenso son, a su vez, las economías que lo han hecho mejor. En Europa se debería a empezar a hablar más de crecimiento y menos de austeridad. Hay países en los que el crédito mejora y otros en los que no. Entre estos últimos estarían los países de la periferia. Si el crédito no mejora en España será difícil estimular el crecimiento. Es necesario más crédito para acelerar la economía”.

Por otro lado, hay aspectos que invitan al optimismo, como por ejemplo la reactivación de la economía, lo cual favorecerá el que las entidades vuelvan a prestar, o el hecho de que el proceso de saneamiento del sector bancario esté próximo a su culminación. A este respecto, Arroyo considera que medidas orientadas a estimular el crecimiento en Europa serían bien acogidas por los mercados, concretamente por los de renta variable. Entre ellas no descarta un nuevo plan de financiación a largo plazo (LTRO) del BCE o una nueva bajada de los tipos de interés por parte de la autoridad monetaria. Japón es, por el contrario, la economía que mejor lo va a hacer. “Los indicadores de inflación ya están en positivo. La estabilidad política y una política monetaria procíclica ha hecho que muchos inversores hayan vuelto la vista a su mercado”.

¿Cómo salen los emergentes en la foto global?

La foto global que dibuja Arroyo es la de un desacoplamiento entre las economías emergentes y las desarrolladas. Pero, al contrario de lo que sucedió en 2009, esta vez sería a la inversa, con las desarrolladas comportándose mejor en términos relativos que las emergentes. Ese es uno de los motivos por los que los mercados de acciones desarrollados se postulan en este momento como su gran apuesta. En su opinión, el castigo sufrido por algunos países ha sido probablemente excesivo ya que, en algunos casos, los problemas se han exagerado. Uno de ellos es el que hace referencia a la ralentización del crecimiento económico de China, algo que debería afectar al precio de algunas materias primas, cuyo super ciclo se está agotando, pero que en términos generales no debería ser un obstáculo.

“El mercado se tiene que acostumbrar a un ritmo de crecimiento de su economía menor. La buena noticia es que ese crecimiento estará más compensado, con el sector servicios, industrial y el sector manufacturero ganando en madurez. A esto hay que añadir un consumo privado que contribuirá cada vez más a su economía”. De hecho, el experto cree que la contribución del consumo al PIB se irá acercando paulatinamente al que tiene, por ejemplo, en Europa. “Estamos en un proceso de desaceleración en el ritmo de crecimiento de los emergentes. Nada más que eso. No son países con problemas de solvencia. Se trata de economías mucho más avanzadas que aquel entonces, donde el consumo interno ha ganado mucha fuerza, menos dependientes de la financiación externa y con una situación macro y fiscal más saneada”.

Invertir en renta fija emergente: ¿con qué quedarse?

No obstante, Arroyo considera que, a la hora de invertir en el mercado de renta fija emergente, donde la firma mantiene una visión positiva tras las últimas correcciones, hay que ser tremendamente selectivos. Le parece especialmente atractiva tanto la deuda soberana emitida en moneda local como la deuda hard currency. Actualmente, evitan los denominados cinco frágiles -Indonesia, Sudáfrica, India, Turquía y Brasil-, países que tienen el mayor déficit por cuenta corriente y que, a su vez, son los que más han visto depreciarse sus divisas. Por el contrario, apuestan por aquellos que se pueden beneficiar de la aceleración de las economías desarrolladas, entre ellos México, algunos mercados de Europa del Este o Corea o Taiwán.

High yield, otra de las grandes apuestas en el mercado de bonos

Además de la deuda emergente, otra clase de activo en la que la firma se muestran muy positivos es en la deuda de mercados desarrollados. A nivel soberano, Arroyo reconoce que en la firma siguen estando positivos con respecto a los periféricos al ver atractivos los bonos del Tesoro español, donde continúan haciendo apuestas de valor relativo frente a los italianos y los bunds. En el plano corporativo, se sienten muy cómodos con el high yield, donde los spreads todavía se mueven en niveles muy cercanos a su media histórica y el ratio de defaults está en mínimos históricos. “Además, se ha dado la paradoja de que, durante los últimos meses de agitación, la deuda con grado de inversión se ha comportado peor en términos relativos que el high yield”.

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