“Hay demasiada incertidumbre como para adoptar una postura de buy and hold”


La formación macroeconómica de Álvaro Sanmartín Antelo, técnico comercial y economista del Estado con bagaje en la Administración Pública y en KPMG y actualmente director general de Equilibria Investments -la primera SIL autogestionada española registrada en la CNMV a principios de febrero-, no pasa desapercibida. De hecho, su minuciosa atención a la evolución de los mercados, que denota una total concentración en las inversiones actuales de la SIL, es la primera impresión que deja en su interlocutor. “Las previsiones económicas son muy complicadas a largo plazo, especialmente ahora que los desequilibrios acumulados antes de la crisis –inmobiliarios, crediticios o en la relación ahorro/inversión- están inmersos en un proceso de digestión más lento que el que indican las bolsas y están teniendo importantes costes de ajuste, como el alto desempleo”, comenta casi automáticamente, como primer coletazo que deja entreveer la evolución de la conversación. Por eso mismo, el comité de inversión de Equilibria se reúne al menos una vez a la semana, para tomar decisiones concercientes a los cambios más importantes en la cartera. “Hay demasiada incertidumbre como para adoptar una postura de buy and hold”, añade.

No en vano, la filosofía de la SIL, lejos de centrarse en el stock picking, consiste en obtener la mejor relación rentabilidad-riesgo analizando las tendencias macroeconómicas, regulatorias y sectoriales y el timing del mercado, desde una perspectiva global macro y top-down en función del ciclo. El objetivo de Equilibria es obtener, en períodos de 3-5 años, retornos absolutos mínimos del 2%, una vez descontada la inflación y todo tipo de gastos, en línea con las rentabilidades obtenidas por su sicav de origen, Tagomago. “Aún no es el mejor momento de los selectores, pues el mercado todavía está dirigido por la macroeconomía y ahí es donde nuestro análisis tiene más valor”, afirma Sanmartín.

De hecho, explica que a lo largo del primer trimestre del año sus planes consisten en concentrarse en las inversiones, a la vez que presentar el vehículo a un entorno más amplio que el actual, formado por unos 45 accionistas del ámbito más cercano a los socios de la SIL. “El próximo paso será llegar al inversor institucional, algo que no descartamos pero que no es nuestra prioridad a corto plazo”, señala.

Generar confianza sin obsesión por crecer

Para el experto, son muchos los inversores en todo elmundo que se han sentido decepcionados con la gestión de su patrimonio durante la crisis. Una frustración que genera retos, porque es difícil superar el descontento actual, pero que al mismo tiempo oportunidades para vehículos como Equilibria, diseñado precisamente para eliminar cualquier atisbo de conflicto de interés. Así, sus fundadores han tratado de cubrir esa demanda diseñando unas “condiciones necesarias” para la confianza, presentes desde la propia estructura de la sociedad (con la mayoría de patrimonio invertido por parte de sus fundadores, el carácter de socio de cada inversor, la existencia de una sola clase de acciones, la ausencia de comisión de gestión o los servicios delegados en Santander AM -como el cumplimiento normativo de los riesgos o el cálculo del valor liquidativo-) como en las retribuciones de sus empleados, que favorecen la generación de valor a medio plazo y la gestión prudente de los riesgos.

“Queremos captar patrimonio para aprovechar economías de escala y reducir así los costes fijos que actualmente soportan nuestros socios. Sin embargo, al no existir comisiones, no tenemos tampoco una obsesión por crecer”, comenta Sanmartín. La SIL cuenta con activos cercanos a 30 millones de euros, que en unos años podrían llegar a 100 millones, según sus perspectivas. Para apuntalar la transparencia, elaboran informes mensuales de gestión y desarrollarán próximamente una página web para informar a los inversores.

Equilibria es la primera SIL autogestionada del mercado español, que cuenta con la flexibilidad propia de estos productos pero con una prudente gestión de riesgos, con una liquidez mínima del 10%, un límite de apalancamiento financiero del 24% y un apalancamiento bruto máximo (medido como la suma en valores absolutos de todas las posiciones cortas y largas) del 200%, muy por debajo de los límites que la normativa actual permite a las SIL y a los FIL. Sanmartín confiesa que el hecho de ser pioneros supuso un “proceso intenso pero muy cuidado” para cumplir los requisitos de la normativa y cree que esta figura supone una “evolución natural de la industria alternativa y de la industria de inversión colectiva en general”. “Es un producto pensado honestamente”, apostilla el experto.

Una cartera poco invertida

Según sus conclusiones, el escenario de recuperación se mantendrá, pero el crecimiento será menor y generará más dudas que el descontado por las bolsas, ante la consolidación fiscal de la periferia europea que se hará extensible a otros mercados en 2011 -y que tarde o temprano también llegará a EEUU- y ante la retirada de las políticas monetarias expansivas que, en un escenario de crecimiento con algún riesgo inflacionista, “dejan de estar justificadas” y cuyo signo podría cambiar ya en 2011. Por eso, considera que la renta variable está algo sobrevalorada y será objeto de una corrección. “En la primera parte del año estuvimos positivos pero a estos niveles mantenemos una pequeña posición negativa neta a través de derivados, si bien, cuando eventualmente se produzca esa corrección analizaremos las oportunidades”, explica. Su cartera tampoco tiene exposición a emergentes.

Con respecto a los mercados de deuda, confían en una solución de los problemas a nivel europeo y por eso están atentos a las oportunidades que pueden ofrecer los países periféricos con amplios spreads, mientras esperan un repricing de la deuda corporativa, cara frente a la pública. Mantienen ligeras posiciones cortas en el Bund Alemán, con una TIR muy baja y que parece incompatible con un escenario de crecimiento y en el que ha desaparecido el riesgo de deflación. En divisas, apuestan por una suave depreciación tendencial del euro frente al dólar en la medida en que EEUU cambie el signo de su política monetaria y fiscal. Aún no tienen exposición al billete verde, ni tampoco a las materias primas, pero sí ven oportunidades en el dólar australiano y el real brasileño.

El año pasado la sicav ofreció una rentabilidad del 16,5%, con una volatilidad del 6,3%, que les gustaría repetir en 2011. Uno de sus secretos fue precisamente el hecho de estar poco invertidos, con un 51% de media en liquidez.

 

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