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¿Hasta qué punto pueden influir las percepciones de los inversores sobre el mercado? El caso de la deuda italiana


Italia celebró elecciones generales el pasado 4 de marzo, pero no ha sido hasta esta semana que se ha alcanzado un acuerdo para formar gobierno entre las dos fuerzas políticas más votadas, la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas (M5E). Esta última semana ha demostrado ser crucial para la evolución de los bonos italianos, también conocidos como BTPs, al empezar los inversores a poner en precio qué medidas puede implementar o ignorar el nuevo ejecutivo italiano. Para David Simner, gestor de renta fija europea de Fidelity, “Los movimientos de los precios de los valores del Gobierno italiano (BTP) en la última semana han demostrado una vez más que los mercados financieros pueden cambiar rápidamente”.

Para demostrar esta afirmación, Simner aporta un gráfico que refleja la evolución del precio de los futuros de los bonos italianos a diez años (datos a 22 de mayo). “Después de haber cotizado en una suave e inclinada tendencia alcista durante la mayor parte del año pasado, la publicación de un borrador inicial del acuerdo entre los dos partidos más votados, M5E y Liga Norte, hizo que los precios de los bonos BTP cayeran en picado. Habiendo casi tocado un precio en efectivo de 140 el 4 de mayo, los futuros de los BTP se negociaron a 131.58 el 21 de mayo, una caída de un poco más del 6%”, detalla el gestor.

BTPs

A partir de estas observaciones, éste concluye que “es justo decir que ha habido una sensación de pánico en el mercado”. Es decir, que en los últimos días los inversores se han apresurado a reducir el riesgo, y esta reacción ha sido su respuesta a las implicaciones del gasto anunciado por el nuevo gobierno, que tal y como recuerda Simner “han causado preocupación sobre la futura dinámica de la deuda de un país que ya está muy endeudado”.

El gestor matiza que algunas de las medidas más extremas que se publicaron en la versión inicial filtrada a los medios se han suavizado o eliminado posteriormente, pero esto no ha sido suficiente para devolver confianza a los inversores en la hoja de ruta del nuevo ejecutivo. De hecho, el experto indica que uno de los temores que sobrevuela ahora el mercado es que la República de Italia sufra una rebaja de rating, pero no es el único: también inclinan la balanza en contra que el primer ministro propuesto apenas tenga experiencia política, cómo puede evolucionar la relación que mantenga éste con los dos partidos electos, y qué postura va a adoptar finalmente el nuevo Ejecutivo respecto al proyecto europeo, dado que tanto la Liga Norte como el M5E se han posicionado como euroescépticos.

Al haber tantos interrogantes en el aire, Simner admite que “no hay una respuesta simple: en un entorno tan volátil es fácil para un inversor tomar una posición determinada solo para ver cómo se vuelve en su contra acto seguido, o para que el sentimiento cambie al ritmo de los titulares”. El consejo que da el gestor apela, en cambio, a la templanza: “La experiencia me ha enseñado que vale la pena mantenerse firme durante las volátiles sesiones de negociación para tomar una decisión una vez que el mercado haya cerrado el día. Como inversor, necesitas comprender cómo se posiciona el mercado y medir cuánta presión vendedora se puede generar”.

Ajuste en el largo plazo

DWS se fija en otro caso de comportamiento de los mercados relacionado con la deuda italiana, pero en este caso el horizonte temporal es más largo, por lo que los resultados parecen más racionales. Los analistas de la firma ponen el foco en que “el mercado de bonos ha aprendido a diferenciar entre los distintos países de la eurozona”, algo que hace tan sólo cinco años no sucedía. “En 2013, los rendimientos de los bonos españoles se negociaban hasta un punto porcentual por encima de los italianos, lo que implicaba que los inversores exigían una mayor prima de riesgo sobre la deuda española”, recuerdan.

En estos cinco años, Italia y España han tomado caminos diferentes. Los analistas aportan datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), según los cuales el PIB italiano creció un 3,4% entre 2013 y 2017, es decir, un 0,8% anual, mientras que el PIB de España fue un 11,6% más alto en 2017 que en 2013 (es decir, una tasa anual del 2,8%). Además, España redujo su déficit presupuestario un 4,5%, mientras que Italia lo hizo en un 1,4%.

Como consecuencia de este diferente comportamiento, desde la gestora constatan que “los buenos resultados de España se reflejan en los precios de los bonos, y desde 2017, las rentabilidades españolas cotizan por debajo de las italianas”, y así se refleja en el gráfico que aportan, que mide el diferencial entre los bonos a diez años españoles y los italianos. Además, informan de que “recientemente hemos empezado a clasificar a España como un país semi-core, y no más como parte de la periferia*.

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“En resumen, los mercados recompensan el desempeño económico positivo, y la reacción a los últimos acontecimientos políticos en Italia es una muestra de que los mercados financieros no se sienten cómodos con lo que sucede en Roma”, concluyen desde la gestora.

 

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