Hartwig Kos (SYZ AM): “La flexibilidad va a ser el futuro de la gestión de fondos multiactivos”


Si se tuviera que definir con una sola palabra al fondo multiactivo OYSTER Multi-Asset Diversified (calificado como Consistentes Funds People), probablemente esta sería “flexibilidad”. “La gestión del riesgo es el núcleo de la generación de alfa, aunque tenemos mucha flexibilidad en la gestión”, indica Hartwig Kos, gestor del fondo y co responsable del equipo de multiactivos en SYZ AM.

El fondo puede invertir hasta un 75% de su cartera en renta variable, hasta un 80% en bonos (incluyendo high yield), un máximo del 30% de efectivo y hasta el 50% en oportunidades especiales, que es como denominan a los activos alternativos (incluyendo REITS y oro). Adicionalmente, se puede asignar un máximo del 10% a fondos de terceros.  El gestor destaca asimismo que no hay mínimos de inversión: “No invertimos por obligación. Todo lo que está en cartera es por una razón”.

Para Kos, esta amplia flexibilidad “va a ser el futuro de la gestión de multiactivos”. Se refiere a que, dado que actualmente la renta fija está perdiendo poder diversificador por el encarecimiento de las valoraciones, los gestores van a necesitar más margen de maniobra para construir sus carteras: “Ha pasado la época en la que podías tener un 50% de renta variable y un 50% de renta fija y tener una cartera diversificada”, declara.

El objetivo del OYSTER Multi-Asset Diversified es conseguir un retorno entre un 5% y un 10% anual a lo largo de un ciclo económico, con una cantidad equivalente de volatilidad. Tiene el objetivo adicional de no generar retornos negativos durante un periodo de tres años consecutivos. “Hemos generado un 6,7% anualizado durante un periodo de cinco años con una volatilidad anualizada del 5%”, explica Kos.

El otro rasgo distintivo del producto es un prolijo proceso de análisis que combina aspectos cuantitativos y cualitativos. “Nuestro proceso de análisis cubre activos de 93 países, lo que significa que hemos creado un motor de inversión que nos permite estudiar un universo muy amplio. Si tienes mucha flexibilidad pero un proceso de análisis no lo suficientemente grande para poder estudiar las diferentes opciones de forma estructurada, entonces la flexibilidad no sirve de mucho”, comenta el experto.

Las tres dimensiones macro

“Tenemos herramientas cuantitativas que nos permiten capturar información, pero la toma de decisiones es cualitativa”, continúa éste. La visión macro es la piedra angular de todo el proceso, a partir de tres dimensiones: “La primera es la creencia de que la macro marca la dirección de las distintas clases de activos. La segunda, que las valoraciones tienen un impacto sobre el grado en que el ciclo económico puede a su vez condicionar las clases de activo (si los activos están baratos, entonces el ciclo económico tendrá un impacto más grande que si estuvieran más caros). La tercera dimensión que analizamos es el riesgo de mercado, medido por el sentimiento de los inversores”.

Así, el equipo establece en primer lugar un escenario macro a partir del análisis de la fase actual del ciclo, los niveles de inflación y la política monetaria, determinando un pronóstico sobre crecimiento del PIB. “El crecimiento del PIB guía a su vez el crecimiento de los beneficios corporativos, y necesitamos tener una visión sobre los beneficios corporativos para poder evaluar si nos conviene más invertir en acciones o en bonos”, explica el gestor.

El siguiente paso del equipo consiste en delimitar las valoraciones. “Empezamos por la rentabilidad del efectivo, rentabilidades reales, rentabilidades nominales, diferenciales de crédito y la prima por renta variable, y después fijamos cuáles son nuestras preferencias por valoración para todos los componentes de nuestro universo”, detalla Kos. Estas valoraciones se contextualizan con el sentimiento de mercado, para determinar el grado de riesgo en cartera. Finalmente, se establecen las preferencias de inversión para poder configurar la cartera.

Las asignaciones deben estar marcadas por las convicciones: “Nos movemos entre una fuerte preferencia o convicción y un fuerte desacuerdo. Muchos gestores multiactivos sí tienen un punto neutral. Yo pienso que eso es de vagos. Nuestro trabajo consiste en tener una visión macro, y nos obligamos a tenerla”, afirma el gestor.

Posicionamiento actual

Uno de los grandes temas en cartera actualmente es la exposición a deuda emergente en divisa fuerte, que supone casi un 25% del total. Las principales posiciones están en deuda mexicana, rusa y turca; en el último caso, el gestor indica que mantiene un posicionamiento oportunista en bancos turcos “para aprovechar la extraordinaria prima de riesgo que ofrecen ahora estos bonos”, aunque añade que se trata de una apuesta para el corto plazo porque “Turquía es una caja de sorpresas en la parte política”.

Estas posiciones en deuda emergente son las que aportan duración a la cartera (actualmente es inferior a dos años). El equipo gestor está “bastante preocupado por la duración en general, especialmente de los bonos desarrollados”. Por esta razón apenas tiene exposición a esta parte del universo, salvo en unas emisiones de deuda portuguesa denominadas en dólares compradas hace unos meses. 

En renta variable, el tema de mayor importante es la recuperación económica en Europa. Si bien Kos admite que tenía mucho efectivo en cartera en las semanas anteriores a la primera vuelta de las elecciones francesas, porque le preocupaba la posibilidad de que Marine Le Pen pudiera ganarlas, afirma que “tras la elección de Emmanuel Macron, el riesgo político se ha ido”. De esta forma, del 38% de exposición a renta variable actual en cartera, Europa supone el 30%. El experto destaca igualmente la recuperación del crecimiento, “que está experimentando un boom”, y el hecho de que “las valoraciones todavía son razonablemente atractivas”. La exposición a renta variable europea ha sido canalizada principalmente a través de una gran posición en bancos y una asignación a pequeñas capitalizadas.

El gestor detalla en último lugar uno de los temas macro de más reciente incorporación en cartera: en las semanas previas a las elecciones en Reino Unido, se optó por comprar grandes capitalizadas británicas con exposición internacional y vender compañías con orientación al mercado nacional. “Si se ponen más difíciles las negociaciones del Brexit, entonces básicamente las grandes capitalizadas deberían hacerlo bien, porque se benefician de una libra débil, mientras que las domésticas se comportarán peor”, concluye el gestor.

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