Hangover


Recientemente escuché perplejo la letra de una canción que me resultó conocida, por desgracia no era canción del verano…

En el autobús dos personas comentaban una película que me pareció haber visto antes. El actor principal era un estudiante de 28 años en 4º de ADE. Como actor secundario su tío, empleado de banca. La película no apta para mayores de 18 años, basaba su trama en que el actor principal sería fichado por ese banco al finalizar la carrera (por méritos propios entiendo). Como es habitual, de lo que oigas créete la mitad de la mitad y de lo que veas, la mitad.

Esto, me hizo reflexionar unos días acerca del sistema financiero Español.

Durante décadas esta película era una realidad que en muchos casos superaba la ficción. Finalizabas “empresariales” y si tenías una pizca de suerte te encontrabas trabajando en banca en menos que canta un gallo. Podrías empezar de cajero, pero tarde o temprano según avanzase el tiempo, terminarías siendo gestor o incluso Director.

La realidad hoy, unos veinte años después, es que las reglas del juego han cambiado, la transformación del profesional financiero, que aun no ha llegado, pillará a muchos con el pie cambiado sin poder reaccionar. A otros no tanto.

Actualmente disponer de una licenciatura carece de valor de mercado, es mas, cotiza con descuento. El mercado actual lo que demanda es un profesional blue chip, un profesional con licenciaturas si, pero especializado. Especializado en riesgos, en  banca privada, en marketing, en RR.HH., etc... Ya no sirve el profesional multifuncional, no sirve por mucho que nos empeñemos. No es suficiente ser Economista para gestionar un fondo. Hoy solo sirve añadir valor.
El sector financiero avanza hacia una reconversión 2.0, hacia la optimización profesional. No nos encontraremos más calles con 7 u 8 sucursales, las actuales fusiones y las exigencias Europeas, encaminan al sector hacia menos entidades, más grandes e intensivas en capital humano especializado. Nacerán nuevos perfiles y se demandarán profesionales con idiomas, certificaciones, licenciaturas y experiencia diversa.

El famoso recién licenciado con aspiraciones bancarias funcionariales de entrada por la puerta grande y reposo absoluto hasta la jubilación, es un rara avis en peligro de extinción.

Por razones como estas, estamos sufriendo un hangover que no se cura con ibuprofeno. El problema debe solucionarse de raíz, antes de comenzar la Universidad, en la escuela. Es aquí, donde debe comenzar la nueva percepción del sistema económico y financiero del futuro.
Es probable que de actuar así en los próximos años no asistamos a los problemas que nos enfrentamos hoy, clientes que desconocen lo que compran por una insuficiente cultura financiera personal, o lo que es peor, por la poca eficiencia del profesional que les esta asesorando. No me imagino, un médico que no conozca los medicamentos o que no se actualice continuamente ¿Se imaginan la debacle en su “asesoramiento”?

Creo que las certificaciones, especializaciones y la formación continua de los profesionales es algo totalmente necesario, es mas, me atrevería a decir que debería ser

de obligada tenencia, por ley. Condición sine qua non para desarrollar labores bancarias / financieras.


Como dicta el Oráculo de Omaha “Solo cuando baja la marea descubres quién se bañaba desnudo”

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