Hamish Forsyth (Capital Group): “Queremos construir nuestro negocio con clientes que estén abiertos a la distribución de fondos de terceros”


Capital Group es una de las firmas de inversión más grandes del mundo, con un patrimonio de más de 1,4 billones de dólares de activos bajo gestión. Sin embargo, el volumen de activos europeos constituye cerca de un 1% de su patrimonio, explica Hamish Forsyth, consejero delegado de Capital Group para EMEA.

Éste continúa: “Ese 1%, suena como “¿por qué nos molestamos en venir?”. Pero Europa es importante. Hay 350 personas trabajando en nuestra sede de Londres, donde nuestra presencia se remonta a hace 40 años (la firma aterrizó en Europa en 1962 y empezó a desarrollar relaciones con clientes en 1967). Las capacidades en análisis de compañías y trading que tenemos en Europa son extremadamente críticas para nuestro negocio global. No se trata de dar soporte a Europa, sino de apoyar a Capital Group a nivel global”. Por tanto, sentencia Forsyth, “nuestro compromiso con Europa no puede ser juzgado por ese 1%”.

La firma ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos en Europa a trabajar con fondos de pensiones. “Se trata de un mercado donde entrar es relativamente sencillo, porque no requiere una gran cantidad de infraestructura para dar apoyo a los clientes institucionales”, aclara el consejero delegado. 

Ahora, Capital Group ha decidido dar un giro a su estrategia: “Ofrecer fondos de inversión a inversores individuales es mucho más difícil y lo sabemos bien, ya que el negocio de distribución es nuestro ADN en EE.UU. Necesitas disponer de más personas en la organización y de más infraestructura para ser capaces de dar soporte a intermediarios financieros clave en muchos países, incluyendo España. Necesitas tener gente sobre el terreno que puedan ayudar a un grupo de asesores profesionales a entender los productos que ofrecemos. Solo hemos pensado seriamente en esta opción durante los últimos años”, explica Forsyth. Éste expresa su esperanza en que el futuro el negocio de Capital Group sea equilibrado, “con inversores institucionales y un negocio de distribución de fondos de inversión”. 

“Queremos construir nuestro negocio con firmas que estén abiertas a la distribución de fondos de terceros. Queremos estar disponibles para esas firmas allá donde ellos hagan negocios”, continúa el consejero delegado. En línea con estos esfuerzos, se han abierto en los últimos tres años oficinas en Madrid, Milán, Ámsterdam, Fráncfort y Luxemburgo. El experto comenta el caso español: “Primero, las firmas globales con las que queremos hacer negocios en Europa quieren que tengamos presencia en España. Y segundo, España está asimismo muy abierta a la distribución de fondos de con gestores con una oferta como la nuestra”.

De hecho, Forsyth expresa en varias ocasiones a lo largo de la entrevista su satisfacción con la evolución del negocio en España: “Estamos muy contentos con la experiencia en España y hemos constatado que los inversores españoles están muy predispuestos a conocer nuestra historia como compañía y nuestra oferta de fondos. España es un mercado muy abierto de mente”.

Forsyth también hace algunos comentarios sobre el Brexit. Explica que, durante años, todos los negocios europeos de Capital Group estuvieron centralizados en Suiza. “Progresivamente, a medida que la UE fue ganando fuerza, se volvió cada vez más difícil hacerlo todo desde Suiza, y Londres fue el beneficiario”. El punto de vista de Forsyth es que, dependiendo de la forma en que se ejecute el Brexit, el negocio tiene la flexibilidad para reaccionar. “Nuestra estructura permite que algunas de las actividades que desarrollamos desde puedan ser fácilmente trasladadas a otro sitio, por ejemplo, Luxemburgo, si fuese necesario”.

El consejero delegado aclara que “no creemos que el Brexit vaya a ser en realidad muy disruptivo” y prefiere incidir simplemente como mensaje que la gestora ya ha vivido antes este proceso.  “Londres siempre va a ser increíblemente importante para nosotros, y Luxemburgo ya es muy importante para nosotros. Cincuenta y cinco años después, Ginebra sigue siendo increíblemente importante para nosotros”, concluye. 

Un debate urgente y necesario

Un tema al que Capital Group ha dedicado mucho tiempo de reflexión es el ahorro a largo plazo. “Allá donde vamos, aunque sea en distintos grados, recibimos el mismo mensaje a lo largo y ancho de Europa: ya no queda dinero suficiente para darte una jubilación decente. Si quieres jubilarte, tendrás que ahorrar por tu cuenta. Esa es la gran necesidad y el gran mensaje”, sintetiza Forsyth.

El consejero delegado quiere plantear un debate sobre cómo está ayudando la industria de gestión de activos a las personas en edad de jubilarse, pues afirma que “actualmente hay toda una generación de personas que se están jubilando, y eso es algo que la industria no está apoyando muy bien”. El quid de la cuestión es que no se ha dedicado tanto esfuerzo en el conjunto de la industria a pensar en las necesidades de las personas después de jubilarse, basándose en sus motivaciones, que pueden ser muy diversas: mantener un estilo de vida, dejar una herencia a la siguiente generación, sostener gastos sanitarios… “Esto da como resultado distintas decisiones sobre la edad a la que quieren retirarse y cómo quieren vivir durante la jubilación. Creo que nuestra industria tan sólo ha empezado a pensar en esto ahora”, afirma.

En su opinión, “la industria se ha centrado mucho en la acumulación de capital”, mientras que para muchos el gran reto es la forma de administrar sus rentas durante los años de retiro. “El apetito por el riesgo de la gente durante su jubilación se expresa por el nivel de rentas que están dispuestos a utilizar de su hucha de ahorros para la jubilación”, explica.

Toda esta reflexión se ha trasladado a la gama de producto. Forsyth aclara que no está solo hablando de fondos de renta variable con objetivo de rentas, que suele ser la fórmula más extendida. “Este debate sobre el ahorro para la jubilación es más amplio. Se trata de pensar en un perfil de generación de rentas durante un largo periodo de tiempo para calcular si te quedará dinero o no en el momento en que compres el producto”, indica.

En este contexto, las fórmulas que propone Capital Group no son tan obvias y cuentan con décadas de experiencia en el mercado americano: “Por ejemplo, tenemos fondos, como el Capital Group Investment Company of America (ICA), donde pensar en el nivel de rentas es importante de cara a los resultados de inversión que queremos generar para nuestros clientes. Estas ideas de ahorro para la inversión las hemos expresado mejor en EE.UU., donde disponemos de una pequeña gama de fondos de fondos diseñados para dar apoyo a recomendaciones específicas de inversión”.

Consecuencias de la regulación

Uno de los asuntos que está observando la gestora más atentamente es la tendencia al alza de fusiones y adquisiciones en el sector, aunque Forsyth aclara que la postura de Capital Group va por otros derroteros: “Somos básicamente creyentes del crecimiento orgánico”. Dicho esto, el consejero delegado declara tajantemente: “La industria tiene necesidad de escala”.

Forsyth habla de dos desafíos que plantea la escala. Por un lado, el tamaño de las entidades que compiten: “No me gustaría estar al cargo de una gestora de pequeño tamaño. La industria hoy en día se ha vuelto muy competitiva, las comisiones están bajando bastante rápido y la presión regulatoria está aumentando también muy rápido. Creo que ahora es preferible hacer negocios con grandes gestoras que puedan navegar por ese mundo”.

El otro desafío de la escala tiene que ver con la capacidad que tengan las gestoras para reducir los costes de sus fondos: “Cuando compras un fondo, quieres saber cuánto te van a cobrar en concepto de gastos, además de las comisiones de gestión, porque muchos fondos tienen costes operativos altos. Cuando traemos fondos a Luxemburgo, invertimos dinero propio de Capital Group en ellos para así proteger a los inversores iniciales de los fondos. No queremos que se penalice sólo a los inversores por el tamaño de los fondos, queremos poner un límite a los costes operativos para hacer atractivos esos fondos y esperamos que, con el paso del tiempo, también podamos rebajar las comisiones de gestión”. La reflexión que aporta Forsyth es que actualmente se está poniendo un énfasis sobre las comisiones por gestión, pero “la gente no presta atención suficiente a los costes de operativa”. Por tanto, la escala también es muy importante para reducir estos costes.  

Forsyth aprovecha el debate sobre la escala para introducir comentarios más amplios sobre el contexto regulatorio actual. El experto admite que, a raíz de la posibilidad de una corriente desreguladora en EE.UU., ha detectado “bastante ansiedad europea en torno a la posibilidad de que lo servicios financieros estadounidenses se asemejen al Salvaje Oeste”. Sin embargo, descarta que vaya a materializarse esa posibilidad: “No pienso que EE.UU. termine por estar sustancialmente menos regulado. Las empresas estadounidenses han estado extremadamente bien reguladas desde 1940. Diría que sí se pueden suavizar algunos aspectos relativos a la manera de hacer negocios”.

Sobre el caso europeo, Forsyth admite que se han observado numerosas novedades regulatorias, y alerta al respecto que “un exceso de regulación conlleva el riesgo de generar consecuencias no intencionadas, como sucedió con RDR”. Aclara que está de acuerdo con algunos de los conceptos que ha introducido RDR, pero critica que “el precio para el inversor británico medio se ha elevado y por eso muchos han perdido el acceso al asesoramiento”.  

 

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