¿Hacia dónde vamos?


2010 está resultando ser un año muy difícil para la gestión del dinero. La volatilidad sigue estando en niveles muy elevados, particularmente los movimientos intra-diarios e intra-mensuales siguen siendo exagerados, con los inversores cambiando sus opiniones al instante según las buenas o malas noticias se incorporan a los precios de los activos (un ejemplo, en junio el IBEX35 bajó un 1% en el mes pero con enormes bandazos: el mercado se dejaba un 7,4% hasta el 8 de junio y en seguida se disparaba un 16,2%, del 8 al 21, para seguidamente volverse a desplomar perdiendo un 7,5% hasta el 30).

Es evidente que pudimos evitar una depresión en 2009, hecho que se materializó en una subida espectacular en los mercados de acciones que empezó en marzo 2009 y duró hasta finales del año, de hecho, algunos mercados han continuado subiendo, tras un par de meses más turbulentos (por ejemplo, el DAX, el DOW y el NASDAQ) y muchos otros ya han recuperado la práctica totalidad de sus perdidas del año (el S&P 500, el Bovespa el FTSE), los optimistas parecen seguir delante a finales de julio.

Entonces ¿Qué deberíamos esperar hasta el final del año? Y, ¿Qué nos traerá 2011?

En la medida en que los mercados no son más que mecanismos de descuento, poniendo en el precio de los activos hoy, las expectativas de los inversores en cuanto al futuro de la economía, la duda esta en hacia donde creemos se dirige la economía en los próximos meses y años. Hay argumentos tanto optimistas como pesimistas, revisemos pues algunos de ellos: i) los resultados corporativos siguen llegando con un tono positivo, de hecho, desde el inicio de la temporada de presentación de resultados empresariales del segundo trimestre, el 64,2% de las compañías batieron expectativas, el 34,3% quedaron por debajo y el 1,5% han reportado cifras en línea. Esto esta por encima del promedio histórico de 55% por encima, 37,8% por debajo y 7,2% en línea (según Merril Lynch), ii) el apetito global por el riesgo mejora puesto que las tensiones en la deuda soberana se apartan a medida que los gobiernos europeos se comprometen a una consolidación fiscal con el objetivo de mejorar sus déficits fiscales y reducir sus niveles de deuda; iii) la liquidez sigue siendo alta, puesto que los principales bancos centrales (FED, BCE, BdI y el BdJ) continúan manteniendo los tipos de interés en mínimos históricos y presumiblemente seguirán así hasta bien entrado 2011, iv) el crecimiento de los mercados emergentes sigue fuerte, con China liderando (a pesar de una ligera ralentización en el último trimestre) en Asia, Brasil y en América Latina, por último v) Las pruebas de “estrés” a los bancos europeos parecen haber gustado a los mercados financieros.

Los optimistas le dirán que la recuperación económica es real y que los mercados de acciones deberían seguir subiendo puesto que los beneficios deberían ser sostenibles.

Pero también hay malas noticias, i) el desempleo en el mundo desarrollado continúa siendo persistentemente elevado (en EEUU el desempleo de junio fue del 9,5%, el dato de julio para la zona euro fue del 10% y el Reino Unido se situó en el 7,8%. España sigue estando por encima del 20%) y se niega a bajar, reflejando que las empresas siguen con dudas respecto a la recuperación económica, con lo cual, la inversión debería seguir siendo muy baja (agravado por el estrecho acceso al crédito); ii) los niveles de deuda y los déficits fiscales han forzado los gobiernos (principalmente en Europa) a implementar políticas fiscales más restrictivas que tendrán un impacto negativo en el crecimiento del próximo año, puesto que muchas de las medidas sólo entrarán en funcionamiento en 2011, iii) el sistema financiero mundial sigue siendo demasiado dependiente de la financiación por parte de los Bancos Centrales para que funcione adecuadamente, con los bancos todavía muy vulnerables a cualquier sorpresa negativa puesto que su base de capital sigue siendo muy baja (principalmente en Europa) y el acceso al crédito y los estándares para prestar siguen muy apretados, finalmente, iv) a pesar de los buenos números de beneficios que hemos visto en el segundo trimestre, las revisiones de estos han vuelto a ser negativas lo que debería suponer un lastre para los mercados de acciones en los próximos meses.

Los pesimistas le dirían que el proceso de desapalancamiento y las restricciones fiscales, nos llevarán a una doble recesión en el próximo año, con lo cual, los mercados de acciones deberían corregir fuerte a lo largo de los próximos meses.

Entonces, ¿quién tiene razón? Creo que ninguno de ellos. A pesar de que en el corto plazo podamos seguir viendo mercados al alza según se reducen las primas de riesgo (en especial en Europa) dadas las menores tensiones con respecto a los problemas de deuda soberana (¡por ahora!), no es posible sostener beneficios con un débil mercado laboral y poca o ninguna inversión, una recuperación económica en los mercados desarrollados no puede sostenerse únicamente por las exportaciones. Así que, deberíamos asistir a mercados moviéndose de forma lateral a lo largo del próximo año y me arriesgaría a aventurar una conjetura (con mi bola de cristal) que asistiremos a un susto de crecimiento en los próximos meses lo que podría conllevar una corrección a principios de 2011. ¿Significa esto que no se puede ganar dinero en los mercados de renta variable? Desde luego que no, significa que hay que enfocarse en activos de alta calidad y estar muy pendiente de las perspectivas macro, puesto que este será el factor determinante a lo largo de los próximos meses.

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