¿Hacia dónde se mueve el precio del oro en 2013? Ya lleva doce años subiendo


¿Está usted desconcertado sobre hacia dónde se moverá el precio del oro en 2013? “Bueno, ciertamente, no es el único”, aseguran en Nordea. En los últimos años, la onza ha actuado como cobertura contra la inflación, como inversión refugio en momentos de incremento de la tensión en los mercados financieros e incluso ha seguido el favorable comportamiento registrado por activos de riesgo como las acciones, el petróleo u otras materias primas cuando el crecimiento económico muestra signos de fortalecimiento y aumenta el apetito por el riesgo. Esto es: este metal lo ha hecho bien en cualquier tipo de entorno.

Según explican desde la entidad en un artículo, “este comportamiento de Jekyll y Mr. Hyde ha confundido y frustrado tanto a los inversores como a los analistas que tratan de predecir qué dirección seguirá el oro al año siguiente”. Por lo pronto, el año pasado el precio de esta materia prima cerró con una subida del 6,2%, lo que supone el duodécimo año consecutivo de subidas y la racha positiva más larga que hemos visto hasta ahora para cualquier clase de activo. “El aumento anual experimentado en 2012 es inferior al avance del 30% registrado en 2010 y está por debajo del crecimiento medio anual registrado desde el año 2000 (17%)”.

Sin embargo, a pesar de la sólida trayectoria, el oro no ha conseguido romper de manera convincente la resistencia de los 1.800 dólares. En 2012 solo lo hizo en un par de ocasiones y en las dos fracasó al provocar ventas masivas. De este modo, es probable que el comportamiento del metal amarillo sea examinado en busca de pistas adicionales que puedan conocer la longevidad y la fuerza de esta impresionante carrera alcista. A juicio de la gestora nórdica, existen importantes catalizadores que podrían provocar una continuidad en esta favorable evolución de cara a 2013.

“El debate sobre el techo de la deuda en Estados Unidos es, por ejemplo, un riesgo para esperar una subida del oro”. A pesar del acuerdo alcanzado en el último minuto por demócratas y republicanos para evitar que el país cayese por el acantilado fiscal, Nordea cree que todavía quedan muchas preguntas sin resolver. “El problema más acuciante es elevar el techo de deuda”. En agosto de 2011, la confianza de los inversores sobre la capacidad de los políticos para resolver los problemas de deuda del país culminó con la rebaja, por primera vez en la historia, del rating de Estados Unidos.

Entonces, el inversor huyó masivamente de los treasuries y se refugió en el oro, un mercado por naturaleza más limitado. El despegue de la demanda provocó una brusca subida de su precio. “A medida que se vaya acercando la fecha límite y no exista un acuerdo, los mercados tenderán a ponerse cada vez más nerviosos”. En este sentido, un comportamiento irresponsable por parte de los políticos en febrero probablemente desencadenaría en nuevas rebajas de la calificación crediticia de la deuda pública estadounidense en primavera, justo lo que provocaría un nuevo repunte del precio del oro”, aseguran en Nordea.

Por el contrario, el fin de los QE este año es un riesgo que podría empujar a la baja los precios. “Los inversores han comprado oro como protección contra la inflación en periodos en los que el dólar no era una alternativa. El precio del metal se ha casi duplicado desde el inicio de la ronda de flexibilización monetaria, si bien los diversos programas de flexibilización cuantitativa han contribuido a lastrar su evolución. El QE1 fue claramente el que tuvo un mayor impacto. Ahora, la preocupación sobre una reducción de la liquidez podría influir en su atractivo como cobertura contra la inflación, lo que puede generar ventas masivas y causar una fuerte caída del precio, sobre todo si la Fed sorprende renunciando a su programa (el FOMC está dividido)”.

Sin embargo, existe otro factor que, según Nordea, podría impulsar el precio del oro: el crecimiento de la demanda física de oro. “En 2012 la demanda de países como China o India, principales compradores al representar más de la mitad de la demanda mundial, fue muy mediocre”. En el tercer trimestre de 2012, ésta fue un 11% inferior a la del mismo periodo de 2011. Los bancos centrales representaron en el tercer trimestre el 9% de la demanda total. Las autoridades de Brasil, Iraq, Rusia y Turquía han incrementado sus reservas en la segunda mitad de 2012, si bien el porcentaje total es todavía bastante bajo en comparación con los de EE. UU, Alemania Francia o Italia, señalan.

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