“Habrá reestructuración de deuda periférica”


Wesley Sparks, responsable de renta fija de EE.UU. de Schroders, asegura que el escenario macroeconómico seguirá siendo turbulento, especialmente en Europa. “Habrá reestructuración de la deuda en Grecia, Irlanda y Portugal. Puede ser una reducción del valor nominal o un alargamiento de los plazos”, dice.

Para el gestor de Schroders, España puede ser diferente de los otros periféricos y superar los problemas, aunque no sin dificultades. Actualmente, Sparks, que es responsable de los fondos de renta fija privada global de la gestora británica, se mantiene infraponderado en España. Considera que habrá repuntes en la volatilidad en los próximos meses que afectarán también a los títulos españoles y que pueden representar una buena oportunidad de compra, especialmente en el sector financiero.

“Habrá volatilidad y eso impactará a España. Aunque están buscando maneras más elegantes de referirse al impago de Grecia, al final habrá un impago. En los próximos meses habrá vencimientos importantes de deuda periférica. En octubre, por ejemplo, maduran 17.400 millones de euros en deuda española. Si ese vencimiento coincide con una reestructuración de la deuda griega, puede haber una ola de volatilidad que afecte a España. Y ése puede ser el momento de entrar”, explica.

Sparks considera que se podría crear una especie de bonos Brady en Europa. “Significaría crear un nuevo mercado, con instrumentos líquidos, sería algo positivo. Es una solución viable pero podemos tardar aún dos años en llegar allí. No hay una solución rápida”, afirma.

Los periféricos en Europa, señala Sparks, manejan opciones limitadas. “Estados Unidos ha podido beneficiarse de la devaluación del dólar y de la política de expansión cuantitativa de la Fed. Los periféricos en Europa no tienen esa posiblidad”, añade.

Además de los problemas en Europa, Sparks destaca que Estados Unidos también atraviesa sus propias dificultades. “Estados Unidos tiene decisiones difíciles que tomar. Es posible ver un impago técnico en Estados Unidos si los líderes políticos no se ponen de acuerdo sobre si elevar o no el límite máximo de endeudamiento. Los inversores internacionales seguirán cobrando sin problema, pero habrá impagos para los ciudadanos, en forma de recortes”, asegura.

El responsable de renta fija estadounidense de Schroders descarta que las agencias de rating puedan rebajar la calificación crediticia de la deuda pública estadounidense. “Eso podría tener impactos catastróficos. La puesta en perspectiva negativa del rating de Estados Unidos por parte de S&P debía haber servido para espolear a los políticos, pero no ha sido así”, comenta.

Renta fija privada

A pesar de las amenazas macroeconómicas, Sparks señala que el panorama sigue siendo muy positivo para los inversores en renta fija corporativa y especialmente brillante para los que apuesten por los bonos de alta rentabilidad. “Los fundamentales de las compañías están mejorando, las condiciones técnicas son positivas y las valoraciones siguen siendo atractivas”, resume.

Para este año, espera rentabilidades superiores al 10% en high yield (con un 80% de estos resultados proviniendo del cupón) y de entre un 5% y un 6% en bonos con grado de inversión. Y cree que habrá una tasa de impagos cercana al 1%, con una tasa de recuperación de en torno al 50%, con lo que el impacto global de los impagos sobre una cartera podría estar en el 0,5% si se realiza una adecuada selección de valores.

Sparks es responsable de los fondos Schroder ISF US Dollar Bond, Schroder ISF Global Credit Duration Hedged, Schroder ISF Global Corporate Bond y Schroder ISF Global High Yield.

La estrategia que sigue en la cartera de renta fija privada global (ver cuadro) pasa por sobreponderar en Europa el sector industrial y compañías con elevada exposición a mercados emergentes y por evitar los periféricos y las empresas de servicios públicos en países muy endeudados, porque pueden ser objeto de una mayor presión fiscal. Su intención es aprovechar los momentos de incertidumbre para elevar su exposición a la región.

También infrapondera Japón y, en emergentes, apuesta por compañías relacionadas con materias primas pero sin apetito por realizar fusiones o adquisiciones.

Dentro del sector financiero, considera que los bancos europeos, que están en pleno proceso de recapitalización, son más atractivos que los estadounidenses, que ya están cerca del final del proceso de reparación de sus balances. Los diferenciales de los bancos europeos (excluyendo los periféricos) estaban de media en los 138 puntos básicos a cierre de marzo, frente a los 108 puntos para los bancos estadounidenses.

Eso sí, asegura que hay mejores oportunidades en deuda subordinada de entidades financieras. “Si hay reestructuración de deuda, el dolor se va a sentir en toda la estructura de capital. La deuda senior puede estar menos protegida de lo que se piensa”, dice.

High Yield

Sparks cree que los bonos de alta rentabilidad mantendrán un buen comportamiento en 2012, aunque con volatilidad a lo largo del camino. “Esperamos alguna corrección, impulsada por motivos macro, pero no un mercado bajista. Cualquier corrección este año representa una oportunidad de compra”, afirma.

El gestor de Schroders destaca que estos bonos pueden ofrecer un refugio frente a la inflación o las subidas de tipos y que sus diferenciales son lo suficientemente amplios como para absorber el impacto de posibles impagos. “El riesgo hoy es muy bajo. La prima que ofrece el mercado está más relacionada con la iliquidez y con la volatilidad”, comenta.

En la cartera del Schroder ISF Global High Yield han elevado la exposición a títulos con una beta alta. El fondo está sobreponderado en títulos con calificación B y CCC e infrapondera los BB (a los que considera más vulnerables a posibles compras apalancadas o a recompra de acciones). Además, Sparks considera que muchos títulos con calificación CCC, deberían ser B, pero las agencias de rating actúan con retraso. Cuando esas subidas de rating se produzcan, eso se traducirá en ganancias de capital.

“Moveremos la cartera hacia títulos de más calidad cuando pensemos que la política de la Fed será más dura”, afirma. Sparks explica que los movimientos corporativos y las salidas a bolsa suelen ser positivos para los precios de los bonos de alta rentabilidad. Pero que las operaciones apalancadas suelen ser negativas. “Por eso, consideramos que cuando el mercado vuelva a registrar un auge en compras apalancadas (LBO), será el momento de ser cautos con los bonos high yield”.

 

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