Habrá oportunidades si el horizonte de inversión es a largo plazo


TRIBUNA de Elena Villalba, directora general para la península ibérica y Latinoamérica, Mirabaud Asset Management. Comentario patrocinado por Mirabaud AM.

En un momento de mercado complicado, marcado por las fuertes y generalizadas caídas registradas en la bolsa, con la ya casi segura bajada de las previsiones de crecimiento de la economía global y la incertidumbre ante las medidas excepcionales que están ya empezando a promulgar organismos internacionales y gobiernos, el inversor busca refugio en estrategias de inversión en entornos menos agitados.

Entre el momento en que escriba esta tribuna y aquel en que se publique, apenas pocos días después, puede haber muchos cambios. Pero, incluso en este contexto, o precisamente por él, nos gustaría destacar la propuesta del fondo Mirabaud Emerging Markets Fixed Maturity 2025 en euros. El éxito que obtuvo en su lanzamiento nos ha llevado a reabrirlo a nuevas suscripciones hasta el 14 de abril y aunque, reitero, el mercado está complicado, creemos que es una estrategia a tener en cuenta.

Analicemos las razones por las que consideramos que invertir en este vehículo es una estrategia adecuada. Por un lado, los mercados emergentes continúan creciendo muy por encima de los países desarrollados, circunstancia que se prevé se mantenga en los próximos años. Asimismo, la tendencia a la baja de los tipos de interés en Europa, Estados Unidos y Japón invita a los inversores que quieran obtener un rendimiento atractivo en renta fija a largo plazo considerar la deuda emergente. Invertir en deuda emergente debería ser clave en cualquier cartera de gestión de fixed income en el mundo.

Otro elemento que inclina la balanza hacia nuestro fondo es su horizonte temporal con vencimiento fijo en el 2025. En el segmento de deuda donde se centra Mirabaud Emerging Markets Fixed Maturity 2025 en euros, las emisiones no suelen superar los cinco años, y los que están por encima de este vencimiento proceden de emisores con una calidad crediticia muy elevada. El inversor no obtiene una compensación de tipo de interés con duraciones más largas por lo que un vencimiento a cinco años nos parece un periodo óptimo para invertir en deuda emergente con control del riesgo.

Así, por ejemplo, en una situación como la actual en la que las consecuencias de la epidemia del coronavirus impactarán en los mercados al menos durante este primer semestre del año, la inversión con un plazo a cinco años parece razonable para amortiguar este y otros posibles escenarios adversos que puedan producirse.

La diversificación de la cartera caracteriza la estrategia del fondo. El equipo de gestión de Mirabaud analiza las mejores ideas de inversión en deuda emergente, emitida por más de 50 emisores corporativos y gubernamentales, diversificada en más de 30 países diferentes. El fondo contempla distintos tipos de activos de renta, invirtiendo en bonos corporativos y soberanos de calidad, con una diversificación sectorial. Este modelo de inversión permite amortiguar situaciones sobrevenidas.

Por otro lado, el enfoque buy and hold del fondo ofrece al inversor, entre otras ventajas, una mayor claridad sobre la TIR estimada de la inversión a vencimiento y menores costes de transacción. Aunque esto no implica que no tengamos volatilidad en el precio, como en el momento actual. Por este motivo, el equipo gestor monitoriza la cartera con carácter diario, y en momentos puntuales, si es necesario, llevará a cabo los cambios oportunos para optimizar la TIR de la cartera y gestionar los riesgos.

Por estas y otras razones, el fondo cuenta con una TIR bruta por encima del 4% y un cupón estimado del 4% en euros tras descontar los costes de cobertura estimados. La calidad crediticia de la cartera es de BB-. Ante la incertidumbre que se cierne en el mercado, nuestra propuesta de inversión Mirabaud Emerging Markets Fixed Maturity 2025 en euros se muestra como un vehículo de inversión a largo plazo a tener en cuenta.

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