¿Ha tocado techo el crecimiento chino?


TRIBUNA de Craig Botham, economista de mercado emergentes de Schroders. Comentario patrocinado por Schroders.

La segunda economía del mundo batió expectativas. Los datos publicados la semana pasada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) mostraron un crecimiento anual del 6,9%, cifras superiores al objetivo fijado por el Gobierno, que se encontraba en el 6,5%.

En los últimos meses, China ha tenido un comportamiento estable a pesar de un contexto en el que las restricciones de producción por la contaminación y la continua represión crediticia han jugado en contra. Aunque el PIB nominal se ralentizó ligeramente, con un 11%, el crecimiento sigue registrando un ritmo sólido, eso sí sin superar al crecimiento del crédito. El desapalancamiento aún debe empezar a llevarse a cabo de forma más decidida.

Si analizamos los datos podemos observar que la producción industrial y la inversión en activos han registrado una fuerte recuperación respecto al agitado 2016. La producción industrial se aceleró al 6,6% desde 6%, y la inversión en activos fijos casi duplicó su tasa de 2016 para crecer 6% en comparación con 3,2%. Mientras tanto, las exportaciones aumentaron un 8,8%, cuando en el 2016 se registró una contracción del 7,7%. Ning Jizhe, director de la Oficina Nacional de Estadísitica, argumentaba estos buenos datos al mantenimiento sólido y estable de la economía nacional, superando las expectativas con vitalidad.  Sin embargo, como contrapartida, los datos de ventas minoristas fueron levemente menores de los registrados en 2016, con un 10,2% frente a un 10,4%.

Con los datos sobre la mesa se dibuja una imagen de una economía respaldada por un fuerte contexto externo, que viene a ser también la razón de un último trimestre más sólido de lo esperado. Tanto el comercio como la inversión en activos fijos repuntaron en comparación con el tercer trimestre, incluso cuando las ventas minoristas y la producción industrial se desaceleraron.

Schroders espera que el crecimiento mundial para 2018 continúe fuerte, por lo que el sector exportador debería seguir brindando apoyo a la economía. Sin embargo, desde la firma se prevé una desaceleración en China para este año. Nada catastrófico ya que dudamos de que el crecimiento del PIB sea muy inferior a su probable objetivo de 6,5%. De todos modos, notamos alguna luz de advertencia a nivel interno y estamos vigilantes ante el parpadeo de señales de peligro en cuestiones domésticas.

Si bien el apalancamiento, medido por la relación endeudamiento/PIB, no cayó en 2017, el crecimiento gradual del crédito se ralentizó de forma muy notable. El impulso del crédito ha protagonizado una marcada desaceleración desde los niveles de 2016 y se materializa en la actividad con retraso. Este fenómeno empieza a materializarse en el menor crecimiento de la inversión inmobiliaria, y esperamos que esta tendencia se mantenga durante otros seis meses aproximadamente, a no ser que se produzca una intervención monetaria de gran calado, algo poco probable hasta que el crecimiento no se vea afectado de forma significativa.

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