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¿Llegó tarde Buffett al rally del oro? Las gestoras creen que aún queda recorrido en el metal


En los últimos meses en los mercados se han producido muchos movimientos que demuestran lo que ya se sabía: que la crisis desatada por la pandemia del COVID-19 no tiene precedentes y, por tanto, obliga a realizar movimientos en las carteras de carácter distinto a los que se han llevado en anteriores crisis. Esa adaptación a la nueva normalidad a la que se está sometiendo la ciudadanía encuentra también su réplica en los movimientos que están acometiendo los grandes inversores para sus carteras y no se puede hablar de grandes inversores sin mencionar al gran padre del value, Warren Buffett.

En las últimas semanas se ha escrito mucho sobre el que es uno de los movimientos más novedosos de los que ha realizado últimamente el Oráculo de Omaha: su apuesta por el oro a través de la compra de acciones de la minera Barrick Gold. Pero, ¿por qué Buffett ha decido entrar en el metal amarillo? Las gestoras explican algunas de las razones por las que sigue teniendo sentido invertir en oro a pesar del espectacular rally que ya acumula en el año y que deja a la materia prima rozando los 2.000 dólares por onza.

Una de esas razones es la bajada de los tipos de interés en EE.UU. “Como el oro no produce rendimientos, este siempre ha sido un argumento en contra del oro para mantener el activo. Con las tasas nominales de los títulos de renta fija tradicionales tan bajas y los rendimientos reales ahora negativos (y en movimiento más negativo aún) ese argumento ya no es un viento en contra. En realidad se pierde dinero en los rendimientos ajustados por inflación que poseen la mayoría de los títulos de deuda pública. Así que a medida que los rendimientos reales se vuelven más negativos, el oro como reserva de valor parece ser más y más atractivo cada día”, afirma Jack Janasiewicz, gestor de fondos de Natixis Investment Managers.

Y a ello hay que unir que la demanda de oro se ve apoyada cada vez más a medida que la oferta de activos considerados seguros como la deuda gubernamental dejan de tener un rendimiento positivo. "Ejerce más presión alcista sobre los activos de refugio alternativo como el oro, ya que los inversores buscan un medio para preservar el valor en lugar de uno que ve su valor erosionado por la inflación cada día”, apunta este experto.

Además, desde OFI AM pronostican que esos tipos de interés reales pueden seguir a la baja a medida que se produzca un repunte de la inflación. "Si las expectativas de inflación aumentaran hasta el 2,5% y lastraran los tipos de interés reales en un punto porcentual, el precio del oro se elevaría hasta los 2.400 dólares por onza. Ese es nuestro objetivo en un horizonte a 12 meses. Sin embargo, si la inflación aumentara aún más como consecuencia de los nuevos planes de estímulo económico, es posible que tengamos que revisar al alza nuestro objetivo".

De hecho, el oro ha ganado puestos últimamente en el listado de activos refugio hasta el punto de que goza de un consenso por parte de los inversores y la prueba de ello se ve en que en el primer semestre del año se registraron entradas de dinero record en los ETF de oro, según los datos publicados por World Gold Council.

Hay que tener en cuenta que hay otro factor que ha impulsado el atractivo del oro: la depreciación del billete verde, lo que también beneficia al metal amarillo. “Debido a que el oro se cotiza en dólares, una depreciación del dólar es un elemento favorable para el metal amarillo. La depreciación de casi el 5% en julio del índice del dólar es el primer factor técnico que explica este movimiento en el oro”, afirma Gilles Prince, director de inversiones de Edmond de Rothschild. Una depreciación a la que también ha ayudado de manera indirecta el BCE, ya que la ausencia de nuevas medidas de estímulo en Europa implica un nuevo impulso para la moneda única. 

Además, no hay que olvidar que a medida que vuelven a aumentar los casos de coronavirus a nivel global crece el temor de que el mundo se pueda volver a enfrentar a otro confinamiento que haga tambalear la incipiente recuperación económica que se ha empezado a ver en algunos lugares y, por tanto, anule del todo ver la ansiada V en la forma que tome la recuperación económica mundial. Por todo ello, la perspectiva a corto plazo sigue siendo positiva.

“Técnicamente, desde agosto de 2018, el oro ha subido en fases del 15% al 20% con fases de consolidación que suelen durar alrededor de tres meses. Desde este punto de vista, al actual rally del 15% bien podría seguirlo un nuevo período de consolidación. El mercado podría intentar alcanzar el nivel de los 2.000 dólares y hacer una pausa para tomar aliento”, apunta Prince. Y algo más de recorrido le dan desde UBP. “Vemos oportunidades para que el oro continúe su recuperación hasta los 2.100 dólares por onza”, pronostican desde esta gestora.

Al fin y al cabo, como recuerda Steven Dunn, responsable de ETF de Aberdeen Standard Investments, "la combinación de la escalada de tensiones entre EE.UU. y China y los temores permanentes sobre el impacto económico de la pandemia del coronavirus han proporcionado mucho combustible para este aumento, y no parece probable que ninguno de los dos factores se vaya a disipar a corto plazo. A medida que los inversores siguen enfrentando la volatilidad y la incertidumbre, el atractivo de los activos refugio seguros como el oro y la plata sólo aumentará".

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