¿Ha llegado la hora de empezar a protegerse frente a la inflación?


Una de las consecuencias de la crisis financiera fue el entorno de baja inflación que ha predominado en los últimos años. Aunque en Europa –o, más concretamente, en la eurozona– la principal amenaza para la estabilidad de los precios sigue siendo la deflación, en otras latitudes empiezan a surgir voces que advierten de que el riesgo de inflación puede ser inminente. Steve Kolano, responsable de soluciones multiactivos en el grupo de estrategia y soluciones de inversión (ISSG) de BNY Mellon, argumenta que “aunque algunos datos apuntan hacia una caída de los precios, otros sugieren claramente que la inflación podría repuntar en cualquier momento”.

Kolano basa esta afirmación en diversos datos, como el IPC subyacente (excluye alimentos y energía) de los países del G7, que alcanzó el 1,53% en 2015 –un nivel bastante parecido a la media anual del 1,5% registrada por estos países desde el 2000– o los datos salariales y de inflación de Estados Unidos, que han aumentado con fuerza en los últimos meses. “Incluso las materias primas empiezan a lanzar algunas señales que podrían considerarse tanto inflacionarias como deflacionarias. Los datos de diciembre de la agencia de información energética (EIA) estadounidense, por ejemplo, indican que la producción ha alcanzado su nivel más bajo desde noviembre de 2014 y ha caído con respecto a los niveles del año anterior por primera vez en más de cuatro años”.

En PIMCO creen que la inflación básica de Estados Unidos se mantendrá cerca del 2% en los próximos doce meses y que la inflación general rondará el 1,5%, siempre y cuando los precios del petróleo se mantengan en los niveles actuales. Pero, como apunta Jeremie Banet, gestor de carteras del equipo de retorno real de la gestora californiana, “si el precio se estabiliza en los 50 dólares por barril, como esperamos, el IPC general podría superar fácilmente el 2%”.

David Roberts, responsable de renta fija de Kames Capital, va más lejos al afirmar que “a menos que el precio del crudo se mantenga por debajo de los 50 dólares por barril, el mundo se enfrenta a un problema de inflación”. En opinión del experto “las políticas que mantienen actualmente los bancos centrales, sobre todo en Estados Unidos y en la eurozona, podrían acabar provocando un serio problema de inflación en un momento en el que los bonos gubernamentales de mayor calidad (core) han alcanzado valoraciones completamente irracionales”.

Proteger la cartera

Ante esta situación, ¿cómo pueden proteger los inversores sus carteras? En PIMCO apuestan por los bonos ligados a la inflación: “La tasa de inflación implícita de los TIPS estadounidenses a cinco años ronda el 1,3%. Nosotros esperamos que la inflación alcance el 2%, lo que supone casi 70 puntos básicos de diferencia”, explica Banet. Otros mercados, como el italiano –donde la tasa de inflación implícita a 10 años es de tan solo el 0,6%– también ofrecen oportunidades interesantes en su opinión.

No obstante, Roberts recuerda que los bonos ligados a la inflación muestran cierta correlación con los bonos gubernamentales, por lo que “si los precios caen en ese mercado, es probable que los precios de los bonos ligados a la inflación también lo hagan”. Aún así, la deuda europea se está viendo respaldada por el programa de expansión cuantitativa del BCE, por lo que el gestor cree que puede resultar interesante comprar bonos ligados a la inflación europeos y británicos. “Si el sistema vuelve a registrar inflación, podríamos beneficiarnos de la prima que los inversores estarán dispuestos a pagar por el aumento que registrarán los bonos ligados a la inflación con respecto a la deuda convencional”.

Otro de los segmentos por los que se decanta Roberts es el high yield, que “normalmente muestra cierta tolerancia a la inflación” y donde “las empresas con buenos fundamentales siguen ofreciendo rentabilidades del 4-5%, sobre todo en Reino Unido y en Estados Unidos”.

Kolano, por su parte, cree que es imposible saber hacia dónde se moverá el mercado en los próximos meses, por lo que recomienda una estrategia de tipo barbell que cubra los dos escenarios más probables en estos momentos: repunte de la inflación o recesión.

“Los datos muestran que las políticas de los bancos centrales están empezando a funcionar, lo que provocará un aumento de las expectativas de inflación”, asegura el experto. “Eso no quiere decir que la inflación vaya a descontrolarse, sino que los inversores volverán a demandar activos sensibles a la inflación como las materias primas. Las valoraciones de estos activos están en mínimos en estos momentos, por lo que son los mejor posicionados para rebotar cuando empiecen a aumentar las expectativas de inflación”.

Por el contrario, “en el caso de que nos dirigiésemos hacia un entorno de recesión y deflación, me plantearía comprar duración ahora mismo porque, históricamente, los bonos soberanos con vencimientos a largo plazo han sido la clase de activo que mejor se ha comportado en un entorno de este tipo”. Kolano cree además que, si compran ahora, los inversores podrán beneficiarse de las valoraciones ya que, tras un periodo en el que los flujos se han dirigido mayoritariamente al tramo corto de la curva de tipos, el tramo largo podría estar ofreciendo más valor en estos momentos. “Si avanzamos hacia una nueva recesión, es esperable que los flujos de capital cambien de tendencia y que el tramo largo vuelva a ser el más atractivo”.

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