¿Ha dejado de ser la economía china un foco de incertidumbre?


¿Ha dejado de ser la ralentización de la economía china un problema para la recuperación mundial? El PIB de China creció a un ritmo del 7,8% interanual en el tercer trimestre del año, alcanzando los 4,64 billones de euros, según las cifras oficiales que acaba de dar a conocer el Gobierno. El dato es importante teniendo en cuenta que se trata del primer repunte en un año del PIB de la segunda economía mundial (en el segundo trimestre, el crecimiento había sido del 7,5%) y que la desaceleración del PIB chino había pasado a convertirse –según muchos gestores- en uno de los riesgos más importantes para la recuperación de la economía global.

Según Craig Botham, economista de mercados emergentes de Schroders, “la cifra está en línea con las expectativas del consenso y refleja el pequeño estímulo y las medidas de puesta a punto adoptadas por Pekín en respuesta a la desaceleración del segundo trimestre”. Este repunte se debe al aumento del 4,1% al 4,3% en la contribución de la inversión y del 3,4% al 3,5% en la contribución del consumo. “Está claro que la inversión sigue siendo el principal motor de crecimiento por ahora, a pesar de que se habla de una reforma en el modelo de crecimiento de China”, afirma el experto.

Aunque Botham considera probado que “el dragón chino ha recuperado su fuerza, lo cual es una buena noticia para los inquietos inversores”, reconoce que en la firma “siguen siendo cautos sobre las perspectivas a partir del cuatro trimestre”. La pregunta, por tanto, que se debe hacer el inversor está muy clara. ¿Se debe esperar que la economía china siga desacelerándose? Mark Mobius, presidente de Templeton Emerging Markets, pone en el lado positivo de la balanza el hecho que China se haya vuelto poco a poco menos dependiente de las exportaciones y haya ajustado su estructura para un mayor crecimiento sostenible.

“Hay algunas razones por las que mi equipo y yo creemos que China tiene el potencial de mantener un crecimiento económico sólido a largo plazo. Por ejemplo, a medida que los ingresos disponibles aumenten en la clase media de China (muchos consumidores chinos se han beneficiado de aumentos anuales en los salarios del 20% o más), más activos personales podrían canalizarse en ahorros e inversiones. Asimismo, la urbanización continúa creciendo a un ritmo acelerado y el Gobierno destina más recursos a infraestructura y subsidios para vivienda, así como a la ampliación de los beneficios de seguro social, educación y salud para los nuevos inmigrantes que se han mudado a las ciudades”, explica.

Análisis sobre el terreno

En este sentido, han sido muchas las dudas que se han generado por parte de los inversores sobre la posibilidad de la formación de una burbuja en su mercado inmobiliario. Mobius ha querido analizar este hecho sobre el terreno. “En septiembre, visité junto con mi equipo un gran complejo de viviendas en Pekín, el 70% del cual se vendió en cuestión de semanas. Observé lo mismo en otras ciudades que visité, lo que demuestra claramente que la demanda de viviendas en China se mantiene sólida. Seguramente habrá algunos desarrollos inmobiliarios en China que fracasen y algunos problemas con los deudores. Pero, en términos generales, consideramos que China tiene potencial de crecimiento a un ritmo fuerte, especialmente en comparación con la mayoría de los mercados desarrollados”.

Otro factor que el gestor de Franklin Templeton cree que será positivo es que las autoridades continuarán reposicionando la economía china para que dependa menos de las exportaciones y del gasto de inversiones y más de la demanda nacional. “Los esfuerzos para desviar la actividad de las industrias de bajo valor agregado y de trabajo intensivo hacia actividades de mayor tecnología probablemente continuarán a medida que los niveles salariales suban y la mano de obra en China se vuelva más capacitada”, indica. Mobius recuerda que China es la segunda economía más grande del mundo, por lo que es probable que el crecimiento se reduzca un poco de forma natural con respecto a los dos dígitos del pasado. “Para una economía de este tamaño, el crecimiento en el rango del 7% al 8%, previsto por muchos analistas, no debería ser desconcertante”.

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