Guión de cómo entrevistar a un gestor


Os he hablado de lo que busco en un gestor y dado algunos ejemplos de los que para mí son buenos, pero ¿cómo identificarlos cuando nos sentamos frente a ellos por primera vez?, ¿qué preguntas debemos hacerles para comprobar si cumplen nuestros requisitos y condiciones?. Pese al tiempo que dedico a verme con gestores y leer entrevistas de otros, cuando he tratado de pensar en una lista inteligente de preguntas que nos ayuden, sólo me vienen a la cabeza las palabras de San Agustín: "Sé lo que es, pero cuando me lo preguntáis, no lo sé" .  

 

Por un lado, están las preguntas sobre la gestora, la filosofía y proceso de inversión, el equipo y el producto. Imprescindibles y fáciles de preparar, cuyas respuestas deberíamos saber antes de sentarnos con el gestor. Un buen due diligence y la persona encargada de relaciones con inversores nos pueden avanzar todas estas cuestiones y limitarnos a incidir con el gestor en aquello que no tenemos claro o en lo que queremos profundizar. La lista de preguntas de esta categoría es tan amplia que os resultará aburrido leerlas todas, disparo algunos ejemplos:  

 

Le haremos preguntas sobre la gestora donde trabaja para confirmar que le aporta la motivación, soporte, libertad y ambiente que necesita y distinguir si es una entidad centrada en la rentabilidad (el cliente) o en el crecimiento (el producto). Queremos saber a quién pertenece la gestora y si el gestor y el resto del equipo participan en el capital. Profundizar sobre su modelo de negocio: cúal es su break even en términos de activos bajo gestión; cuándo y con cuánto empezaron; distribución de activos bajo gestion por estrategias y por tipo de clientes, qué volumen gestionan y hasta dónde les gustaría crecer. Pediremos detalles sobre la organización: cuantas oficinas y empleados tienen, cuántos de ellos son profesionales de la gestión; quién lleva otras áreas como administración, auditoria y depositaria; qué vehículos utilizan, si admiten mandatos, si están cerrados o abiertos, cambios significativos en cualquiera de estos aspectos, etc.  

 

Profundizaremos en su filosofía, estilo, proceso de inversión y construcción de cartera: cúal es su objetivo y horizonte de inversión, en qué activos invierte, si usa la caja como un activo más; qué criterios sigue para comprar y vender; cuándo compra y por qué vende; qué limitaciones de inversión tiene; los sectores, mercados, activos o tamaño de compañías que evitan o que predominan; con que índice se mide y por qué; políticas de tracking error; cómo controla el riesgo y/o la volatilidad; si utiliza stop loss, derivados, coberturas, hace cortos o se endeuda; cuántas posiciones tienen, cómo las seleccionan y deciden el peso de las mismas, política de trading, rotación de cartera, cómo encuentran nuevas ideas de inversión; si usan el análisis técnico, cuantitativo o fundamental; si miran la macro, la micro o las dos cosas.  

 

Preguntaremos sobre su equipo y los medios que utilizan: cuantos son, los años que llevan juntos, experiencia y antigüedad en la firma, qué rotación tienen, su ubicación cuanto se reúnen, cómo se reparten el trabajo, si el análisis es interno o externo, si los gestores son también analistas y si éstos están divididos por sectores o son generalistas, cómo se toman las decisiones, mecanismos de retribución, si visitan las compañías, que modelos de valoración utilizan, etc..   Por último del producto/fondo que nos ocupa pediremos detalles como su liquidez y cálculo del nav, el track record, performance atribution, si siempre estuvo gestionado por el mismo gestor y del mismo modo, si el tamaño puede afectar a la gestión y/o a la rentabilidad, a qué niveles lo cerrarían, importancia del fondo dentro de la gestora, política de comisiones, cómo gestionan los reembolsos y suscripciones, cúal es la información al participe, acceso a la cartera completa, etc...

 

Todas están preguntas son importantes pero no suficientes para saber si estamos frente a un buen gestor. Para identificarlos, me temo, no hay un guión que podamos seguir pues cada persona es un mundo. Con unos tendremos más feeling que con otros, algunos venden y se venden mejor que gestionan mientras otros parece que se esconden, unos son tímidos y otros no callan, los hay más o menos educados, con mejores o peores presentaciones, con más o menos ego, los que van al grano y los que se van por las ramas, los que te hablan de su cartera y los que temen que les quites las ideas… y casi todos tienen un punto raro. El único consejo que se me ocurre a la hora de entrevistar a un gestor es que no lo confundamos con un adivino y que dejemos salir a la maruja o marujo que todos llevamos dentro....  

 

Confieso que yo me dejo poseer por mi maruja. Le pregunto de TODO, de dónde es, dónde vive, que familia tiene, qué hace en vacaciones, cuáles son sus hobbies, qué le gusta leer, por qué se dedica a la inversión, qué hizo en la vida, qué ha cambiado en su manera de invertir, lecciones y errores de inversión, dónde invierte su dinero, con quién se compara, a quién admira, qué opinión tiene de otros gestores, sus diferencias con la competencia, sus puntos fuertes y débiles. Le pido que me hable de su cartera, de los criterios que debe cumplir una buena inversión, de las compañías, de cómo las valora, si las visita, si les exige un descuento mínimo, que me de ejemplos de buenas y malas inversiones. Le pregunto sobre sus actuaciones y resultados en crisis pasadas y en qué situación de mercado lo hace mejor o peor. Hablamos del tamaño máximo que le gustaría alcanzar; de la relación con sus clientes, con el equipo, con los brokers y con las empresas en las que invierte. Divagamos sobre temas de inversión - el riesgo, la volatilidad, el largo plazo, importancia de los índices, estilos y objetivos de inversión, política de comisiones, que es barato o caro, hacia donde va la industria,..-. Sin dejar de lado los temas de actualidad para tratar de detectar cuáles cree que son los riesgos y oportunidades de su cartera hoy y si le resulta fácil encontrar buenas nuevas ideas.  

 

El objetivo es descifrar cuáles son sus motivaciones y ambiciones, detectar conflictos de intereses – si los hubiera -, ver si es honesto y transparente, hace lo que dice y entiendo lo que hace, si cuenta con la experiencia necesaria, si conoce su cartera y profundiza lo suficiente, si tiene convicción, sentido común y disciplina, si sabe hacer equipo y por supuesto su dedicación y pasión. Dar alas a la Maruja tiene sus riesgos pero si se nos desmelena y resulta impertinente siempre podemos excusarnos aludiendo a los problemas del idioma.  

 

Rara vez pregunto sobre si creen que la bolsa subirá o bajara, si caeremos en recesión, hasta dónde llegarán los tipos, el dólar o el petróleo y si nos recuperaremos en u, v, w, l “o” z. Si lo pregunto, lo hago como los taxistas, por hablar de algo. Y no lo hago por los mismos motivos por los que no voy a un brujo o adivina a que me cuente si mi marido me engaña, mis hijas serán felices o de qué moriré. No creo que nadie tenga una bola de cristal para adivinar el futuro e intentarlo es contraproducente porque dificulta las tareas actuales. Aquellos que siempre quieren controlarlo todo y eliminar cualquier incertidumbre no son buenos inversores, por el contrario, los que acaban aceptando las incertidumbres son capaces de tomar decisiones de inversión. No busco que sepan el futuro pero sí que vean mas allá de lo que es obvio: "el artista no reproduce lo visible, más bien hace visible las cosas".  

 

Antes y después del tercer grado intento evitar ideas preconcebidas y no doy nada por sentado. Resulta más fácil descubrir al malo que al bueno, pero es arriesgado emitir una opinión por una única reunión. Poner etiquetas simplifica la realidad pero no es nuestro objetivo. Es conveniente completar la entrevista contrastando nuestras impresiones - con clientes, otros selectores de fondos, gente de su equipo, brokers, competidores, empresas en las que invierte, etc.- escuchando sus conference calls y leyendo sus cartas de inversión. Sólo entonces podremos sacar una conclusión, que además dependerá mucho de nuestra intuición. Dicen algunos que la intuición es más sabia que la razón, para Einstein es la única cosa realmente valiosa, no sé si tanto, pero para seleccionar gestores no basta solo con la razón, también hay que dejarse guiar por la intuición.

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