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Guía para entender los diferentes enfoques de inversión de la ESG y poder clasificar los fondos


La inversión con criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ESG) se ha postulado como uno de los temas que están centrando las conversaciones que las gestoras mantienen con sus clientes. El desconocimiento que existe sobre este tipo de estrategias por parte del inversor es todavía elevado. La filosofía de inversión y los criterios de selección que sigue cada fondo pueden diferir, incluso entre productos englobados dentro de una misma categoría, ya que cada gestora puede aplicar metodologías distintas. Todo ello complica y dificulta el análisis. A esto se une que estos fondos han vivido un proceso progresivo de madurez en cuanto a los diferentes criterios y enfoques que se siguen para gestionar productos ESG. La evolución a lo largo de los últimos años ha sido constante.

Sophie del Campo, directora general de Natixis Invetment Managers para Iberia, Latinoamérica y Estados Unidos Offshore y Almudena Mendaza, responsable de ventas para Iberia de la misma entidad, han realizado una presentación a periodistas en la que han explicado en qué consisten los cinco enfoques que, hasta el momento, existen en el mundo de la ESG, lo que sirve como guía para entender los diferentes estilos de inversión que el cliente se puede encontrar en el proceso de criba de la oferta disponible y para clasificar los nuevos productos que mes tras mes las gestoras van lanzando al mercado:

1. Exclusión: ha sido el primer enfoque adoptado por los fondos ESG. Significa excluir del universo de inversión determinados sectores, países o compañías que el gestor considera no cumplen con criterios de sostenibilidad. Tabacaleras, empresas de armamento, de bebidas alcohólicas, petroleras… son sectores habitualmente apartados por los gestores de fondos ESG englobados dentro de esta categoría. “El criterio de exclusión evita una parte del riesgo, pero no estás creando per se valor ético. En cuanto a generar valor financiero, tampoco es el objetivo principal: simplemente se apartan sectores que de manera explícita están fuera de la ESG”, apunta Mendaza.

2. Mejor de su clase (best in class): los gestores de fondos ESG que mantienen este enfoque no descartan sectores, sino que buscan aquellas compañías dentro de cada uno de ellos que estén más comprometidas con la ESG. Se trata de identificar las empresas que estén desarrollando algún tipo de proyecto muy específico en el que la parte ESG tenga un componente especial. “Es un enfoque que permite participar en las oportunidades y, por otra parte, evitar riesgos de compañías que no estén desarrollando esos proyectos frente a sus homólogos”, explica la responsable de ventas para Iberia de Natixis IM.

3. Integración de la ESG: consiste en incluir explícitamente en el análisis los riesgos u oportunidades de manera conjunta. Es decir, el gestor no elige una compañía porque está invirtiendo en un proyecto concreto. Tampoco lo hace por descarte, al ser la empresa más comprometida con la ESG dentro de su grupo o sector. El profesional lo que hace es buscar e identificar compañías en las que, siguiendo un análisis fundamental tradicional, el componente de la ESG destaque especialmente en el conjunto de la empresa. “Es un paso más avanzado que posiblemente obliga a tener implementada la metodología best in class para poder hacerla evolucionar hacia este enfoque”, indica Mendaza.

4. Inversión con temática de sostenibilidad: aunque la mayor parte del patrimonio en fondos ESG se concentra en los productos que siguen un enfoque de exclusión, esta categoría, junto con la inversión de impacto, es la que actualmente está experimentando un crecimiento más rápido a nivel de activos. Consiste en buscar las mejores empresas ESG. El gestor analiza las compañías teniendo en cuenta los tres criterios: medioambiental, social y de buen gobierno. “Pueden ser estrategias monotemáticas, pero no necesariamente sectoriales: un fondo de agua no es de por sí un fondo ESG. La clave está en cómo implementa el gestor la ESG a nivel de inversión, qué compañías selecciona y cómo lo hace para buscar la mayor sostenibilidad para integrar los criterios”, indica Del Campo.

5. Inversión de impacto: es una categoría en la que existen muchas interpretaciones diferentes. Una de ellas es medir cómo la cartera de inversión aporta valor en cuestiones, por ejemplo, medioambientales (midiendo la huella de carbono). “Creemos que el futuro de la gestión y de los fondos ESG estará aquí porque cada vez será más frecuente que los productos cuenten con la medición del impacto tanto medioambiental, como social y de buen gobierno. A través de la regulación, la UE está buscando una medición armonizada para calcular el impacto de la huella de carbono, tratando de constituir una manera objetiva y armonizada para hacer la estimación, lo que permitirá poder comparar los fondos ESG entre sí”, señala Del Campo.

Otra interpretación de la inversión de impacto es un enfoque consistente en destinar el capital a empresas que, por ejemplo, lleven a cabo algún tipo de proyecto social. Con la inversión, el gestor no busca como principal objetivo el retorno financiero (se trata de un estilo más de private equity, menos accesible para el cliente retail, siendo más apropiada para inversores institucionales).

Por último, tal y como subraya la directora general de Natixis IM para Iberia, Latinoamérica y Estados Unidos Offshore, también cabe recordar que estos cinco enfoques de inversión no son excluyentes entre sí, lo que significa que el gestor de un fondo puede seguir un estilo en el que aplique al mismo tiempo dos o más criterios en su estrategia.

Crecimiento de los activos en fondos ESG a nivel global...

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... crecimiento de los activos en fondos ESG en Europa...

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... y cuadro resumen sobre los cinco enfoques de inversión ESG

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