Guía para convencer a los inversores de la importancia del ahorro periódico cuando invierten para la jubilación


En los últimos años el mes de octubre ha sido el elegido por las entidades financieras para lanzar sus campañas de planes de pensiones. Al fin y al cabo, en lo que se refiere al ahorro a largo plazo en general y a planes de pensiones en particular, la gran parte de las aportaciones a estos productos sigue estando de lo más estacionalizada, hasta el punto de que más de un 50% de las suscripciones a planes de pensiones se sigue haciendo en el último trimestre del año. De ahí que según se explica en un reciente estudio realizado por Inverco, pese a que tres de cada cuatro españoles ahorran para complementar una pensión pública que muchos ya creen que será insuficiente, solo el 19,4% lo hace con una periodicidad mensual.

“La única justificación de hacerlo a final de año es la regularización fiscal, para conseguir esa optimización. Sin embargo, eso solo puede tener sentido en el caso de una empresa, cuyos ingresos y costes cambian anualmente, pero no en un inversor particular que lo normal es que siempre sepa lo que va a ganar”, apunta Enrique Borrajeros, director de desarrollo de negocios de Abante Asesores. Además, la ventaja fiscal es la misma tanto si el ahorro se hace el último día del año como si se ha ido realizando a lo largo del ejercicio.

Por el contrario, optar por el ahorro periódico solo presenta ventajas tanto desde el punto de vista financiero como desde el punto de vista psicológico. "Hay que crear hábitos financieros que resulten saludables. Aportar al plan de pensiones solo al final de año es como apuntarte al gimnasio solo un mes, se consigue más yendo varios días y requiere menos esfuerzo”, afirma José María Montalvo, delegado territorial del Comité de Servicios a Asociados (CSA) de EFPA España en Asturias. 

De hecho, hay un consejo que siempre se repite a la hora de hablar de ahorro a largo plazo y es la de considerar el ahorro para la jubilación como una factura más o, lo que es lo mismo, convertirlo en un gasto fijo y, por tanto, con periodicidad mensual. “Muchas veces ahorramos o invertimos lo que nos sobra, y esto a veces puede ser mucho y a veces poco, o nada. Si nos imponemos un plan de ahorro periódico, vamos a conseguir nuestro objetivo de forma más rigurosa y con menos esfuerzo”, afirma Victoria Torre, responsable de producto, análisis, selección de fondos y comunicación de Self Bank.

Más allá del componente psicológico, el ahorro periódico es mucho más atractivo financieramente hablando tanto desde el punto de vista de la rentabilidad como del riesgo.  “Es totalmente irracional esperar hasta diciembre. La estadística dice que la bolsa sube dos de cada tres años y que los años en los que empieza al alza acaba también al alza. Promediar el coste en los diferentes meses del año es mucho más interesante porque obtenemos un precio más bajo que si lo hacemos solo en diciembre,”, afirma Borrajeros.

De hecho, desde Abante han tomado los precios medios de cierre del Ibex 35 en la última década y han concluido que esperar a hacer la aportación al último trimestre habría sido casi un 1% más caro en los últimos 10 años. “Lo mejor sería hacer aportaciones mensuales y alguna extraordinaria ya que así se consigue un coste medio ponderado y uno puede beneficiarse de comprar cuando la bolsa está más barata. Se obtiene una rentabilidad media constante sin preocuparse de lo que hace el mercado”,  afirma Montalvo. Y sin caer en el error que supone hacer market timing.

Según apuntan desde Fidelity, perderse los mejores días del mercado puede tener un impacto significativo en la rentabilidad total de una inversión. En concreto, el inversor que haya estado en mercado invirtiendo en el S&P 500 desde 1993 hasta junio de 2019 habría obtenido una rentabilidad total del 1045% mientras que si se hubiera perdido solo las cinco mejores sesiones, esa rentabilidad se habría reducido al 659%.

“Las aportaciones periódicas nos permiten ir repartiendo de forma sistemática el ahorro, y evitamos el riesgo de entrar en un  momento malo de mercado. Con aportaciones periódicas se controla mejor la volatilidad, ya que se materializan en distintos momentos del año, del ciclo económico….”, afirma Torre. Y más si el horizonte es tan a largo a plazo como el que exige el plan de pensiones.

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