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Guía básica sobre opciones para saber qué es y cómo se utiliza una call y una put


La opción es un instrumento financiero muy utilizado por los gestores de fondos. Se trata de un contrato normalizado a través del cual el comprador adquiere el derecho, pero no la obligación, de comprar (call) o vender (put) el activo subyacente a un precio pactado en una fecha futura. Dicho contrato se puede ejercitar sólo en la fecha de vencimiento (si se trata de una opción de estilo europeo) o en cualquier momento antes de la fecha de vencimiento (en el caso de que sea una opción de estilo americano). Todo depende de cuáles hayan sido las condiciones generales establecidas en cada contrato. ¿A qué obligan las opciones?

Según explica Óscar Gil, profesor del Máster de Gestión de Carteras en el IEB, lo que el inversor tiene que tener claro es que los contratos de opciones establecen las condiciones en las que se efectuará la transacción en el futuro, fijando el precio de entrega, el periodo hasta la entrega y la cuantía o volumen que se va a negociar. “El vendedor del contrato de una opción se obliga a vender o comprar el activo subyacente en la fecha de vencimiento si el comprador exige el ejercicio de la opción. A cambio, el vendedor recibe una prima. Cuando la liquidación del contrato puede realizarse por diferencias, la obligación de comprar y vender se puede sustituir en este caso por la obligación de cumplir con la liquidación por diferencias”, explica.

Las dos opciones más comunes y las que constituyen el pilar fundamental de otras más complicadas son las calls y las puts. Las primeras son opciones de compra. Las calls sobre acciones permiten al poseedor comprar acciones, mientras que las puts sobre acciones permiten al poseedor vender acciones. Dicho esto, Gil explica cuáles son las cuatro posiciones básicas.

1. Compra de call. Tal y como indica el profesor del IEB, la compra de una opción de compra proporciona el derecho y no la obligación a su propietario a comprar un determinado activo financiero a un precio prefijado y en una determinada fecha futura o dentro de un plazo predeterminado. Esta opción tiene las pérdidas limitadas a la prima y las ganancias ilimitadas. “Los gestores de fondos compran un call para invertir o especular ante movimientos alcistas del subyacente, asegurando una pérdida máxima en la inversión”, señala Gil.

2. Venta de call. Por el contrario, la venta de una opción de compra proporciona la obligación al vendedor a vender un determinado activo financiero a un precio prefijado y en una determinada fecha futura o dentro de un plazo predeterminado. En este caso, tiene ganancias limitadas y pérdidas ilimitadas. “La venta de una call suele hacerse sobre un subyacente en el que se tiene posición, y supone la venta de los posibles beneficios ante una subida de mercado, a partir de un cierto nivel, a cambio de la prima”, afirma el experto.

3. Compra de put. La compra de una opción de venta proporciona el derecho y no la obligación a su propietario a vender un determinado activo financiero a un precio prefijado y en una determinada fecha futura o dentro de un plazo determinado. Este tipo de opciones tienen las pérdidas limitadas a la prima y las ganancias también limitadas, puesto que si un activo cae, como mucho puede hacerlo hasta cero. (En el caso de las call compradas se dice que la ganancia es ilimitada porque el subyacente puede subir teóricamente de forma indefinida).

La compra de put de un activo que ya se posee supone cubrir las posibles pérdidas de la inversión, a partir de un cierto nivel (el precio de ejercicio), a cambio de la prima. Corresponde con lo que sería un seguro contra caídas del subyacente, a un cierto plazo.

4. Venta de put. La venta de una opción de venta proporciona la obligación al vendedor a comprar un determinado activo financiero a un precio prefijado y en una determinada fecha futura o dentro de un plazo predeterminado. En su caso, tiene ganancias limitadas y pérdidas también limitadas, pero que pueden llegar a ser muy elevadas. “La venta de una put asume las posibles caídas de un activo a cambio de una prima. Es por tanto, una estrategia adecuada ante una expectativa alcista o moderadamente alcista”, explica Gil.

Tal y como indica el experto, comprar o vender opciones implica una doble posición en mercado: una direccional, apostando a subidas  (comprar call y vender put) o caídas (comprar put y vender call), y otra de volatilidad, asumiendo posiciones que tendrán beneficios ante escenarios de volatilidad (comprar call y comprar put) o ante escenarios estables (vender call o vender put). De la combinación de esas dos características nacen las cuatro posiciones básicas comentadas.

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