Groupama AM cree que “Alemania juega al póker, aunque al final cederá”


"Alemania está esperando hasta el último momento para ceder en su postura de no permitir al BCE comprar deuda de países en dificultades, con el objetivo de pedir a cambio un mayor control fiscal en la eurozona". Esta es la opinión de Philippe-Henri Burlisson, director de la gestión fundamental de Groupama AM, quien centra su escenario principal de cara al próximo año en la hipótesis de que los jefes de Estado y de Gobierno europeos pongan finalmente en práctica los acuerdos alcanzados en las cumbres celebradas en julio y octubre. “Mientras tanto, la canciller alemana, Angela Merkel, juega al póker”, asegura. Y lo hace, a su juicio, en un entorno macroeconómico que se prevé muy desfavorable.

En este sentido, el director de la gestora gala se muestra convencido de que las economías de España, Italia y Francia “ya han entrado en recesión”, en tanto que es muy previsible que Alemania registre un crecimiento negativo con un trimestre de retraso, una posibilidad que confirman tanto los indicadores avanzados conocidos hasta la fecha como la propia autoridad monetaria europea.

“La falta de confianza de los agentes se traducirá en una bajada de los gastos de consumo, lo que contribuirá a que la economía europea se contraiga en 2012 un 0,5%”, señala. Por el momento, el índice PMI de Servicios ya adelanta una caída del PIB de la eurozona durante dos trimestres consecutivos. No obstante, para Philippe-Henri Burlisson, el fuerte deterioro del empleo no explica por sí solo el colapso de la confianza del consumidor que, a su entender, “se debe a la crisis de confianza en la eurozona”.

Tan es así que, a su juicio, la magnitud de la contracción de la economía del Viejo Continente irá en función del grado en el que los políticos logren restaurar la confianza de los ciudadanos en el sistema y en la intensidad con que las entidades financieras vuelvan a hacer fluir el crédito. Al final –reconoce- el problema responde básicamente a una cuestión política, siendo la clarificación del papel que debe jugar el BCE el asunto más apremiante a resolver. “Bajadas de tipos de interés por parte del banco emisor ayudarían, pero no resolverían nada”, apostilla.

“Estamos en el momento de la confianza”, asegura. “Aunque todo puede cambiar muy rápido, hoy por hoy mantenemos nuestras esperanzas en que las autoridades políticas pongan en marcha las medidas que permitan revertir esta situación", aunque a buen seguro éste será "un proceso largo y no exento de dificultades y volatilidad”, afirma el responsable de Groupama AM.

En esta línea, en el mercado de bonos, “la prima del bund debería reducirse y los spreads de los bonos de los países relajarse al ritmo que los políticos avanzan en las soluciones, desplazando en orden de importancia a las perspectivas fundamentales”. En cuanto a la renta variable, Burlisson espera un año “neutro, sin grandes sobresaltos, en el que no se vaticinan desastres pero tampoco euforias”, al considerar que el contexto “no es propicio para la exposición a activos de riesgo”.

La dependencia de los mercados de los políticos ha sido tan clara que, según revela este experto, hasta los activos considerados menos arriesgados y con una mayor liquidez han alcanzado niveles de volatilidad récord. “Lo que parece claro es que los resultados empresariales se verán afectados por el inminente escenario recesivo que se avecina, a pesar de que la calidad de los balances de las compañías es mucho mejor que el que registraban en 2008”, concluye.

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