Grecia celebra el domingo las elecciones que decidirán su futuro y el del euro


El fin de semana pasado fue España la que centró toda la atención, con el rescate de hasta 100.000 millones de euros que recibirá el sistema financiero. Este domingo, todas las miradas estarán puestas en Grecia: el país heleno celebra unas elecciones parlamentarias que determinarán su futuro dentro o fuera de la eurozona, y por tanto el futuro de la moneda única.

A pesar de que las encuestas señalan como favoritos para ganar los comicios a los conservadores de Nueva Democracia (ND) o a los izquierdistas de Syriza, ninguno logrará, previsiblemente, la mayoría necesaria para formar gobierno en solitario. Las encuestas prevén que los siete partidos que obtuvieron representación parlamentaria en las elecciones del pasado 6 de mayo repitan en el hemiciclo, e incluso algunas señalan que podría entrar un octavo. Por eso, algunos apuestan por un gobierno de coalición nacional. Quinielas que determinarán si el país se queda o sale del euro.

Bengt Dennis, ex gobernador del Banco Central de Suecia y asesor independiente de la gestora East Capital, ve igual de claras las dos posibilidades. Aunque dice que ningún país europeo quiere ser visto como el que echó a Grecia del euro, si el partido que forme Gobierno no acepta el dinero procedente del exterior, Atenas no tendrá otra alternativa que introducir una nueva divisa nacional, probablemente el llamado nuevo dracma, que se depreciaría “inmediatamente entre un 40% y un 80%”.

Su escenario de base es que la salida de Grecia, que sería decidida durante el fin de semana y los días posteriores –en los que prevé que los bancos y cajeros permanezcan cerrados mientras se imprime el nuevo dracma-, no ocurriría hasta después de las elecciones. “La forma de protegerse frente a ello es retirar el dinero de los bancos griegos con anterioridad y transferirlo a una cuenta segura de un banco extranjero”, aconseja.

“Todos los bancos irían a la bancarrota y necesitarían una recapitalización”, analiza, explicando que la recuperación tardaría en llegar, y lo haría primero a algunos sectores como el turismo o el exportador ante el aumento de competitividad: “Podrían pasar años hasta que el país volviera mostrar una senda de crecimiento sostenible”, afirma. Aunque recuerda que hay ejemplos pasados en la historia de rupturas de uniones monetarias, dice que apenas sirven para ofrecer una guía de cómo llevar la situación griega, si bien cree que el país seguiría perteneciendo a la Unión Europea.

En el caso alternativo de una solución política distinta y abierta a seguir en el euro, contempla un escenario transitorio durante el próximo año, dependiendo también de la voluntad del resto de la eurozona. “Grecia podría intentar seguir en el euro introduciendo una divisa en paralelo para las transacciones internas, aunque sería transitoria, pues necesitaría ayuda externa para funcionar y poder cumplir con obligaciones internacionales, pero el FMI difícilmente ayudará más porque su exposición ya es muy alta”, afirma Dennis.

Votación racional

Para Tim Stevenson, gestor del fondo Henderson Horizon Pan European Equity, si el nuevo Gobierno de Grecia se niega a cooperar con los planes de austeridad impuestos por la UE, “es bastante evidente que Grecia será expulsada de la unión de una forma u otra”. “Personalmente, creo que Grecia votará de manera racional y encontrará algún tipo de solución que le permita mantenerse en la zona euro. Éste es un resultado conveniente para todas las partes interesadas”, afirma.

Eso sí, cree que con posterioridad habrá un paquete muy significativo de medidas en la zona euro que ayudará a resolver la situación. “Se tratará de una combinación de operaciones de préstamo a largo plazo (LTRO), lo que probablemente explique por qué el BCE no recortó los tipos de interés la semana pasada, ya que se retrasó todo recorte para poder efectuarlo en julio. Probablemente haya emisión de eurobonos, pero —sobre todo— habrá una integración fiscal más profunda”, asegura. Para Stevenson, el euro seguirá existiendo, pues “francamente no cabe ni pensar en una alternativa”.

Por su parte, en ING Investment Management no creen que se adopten medidas decisivas respecto al país antes del 25 y 26 de junio. “Esto hará que los niveles de incertidumbre sigan siendo elevados y que continúe la actual aversión al riesgo”. Para la gestora, la situación en Grecia continuará dominando el panorama, afectando al apetito por el riesgo y estimulando la búsqueda de seguridad sin tener en cuenta las valoraciones. Un fenómeno global que está teniendo un impacto muy claro en las actuales condiciones de aversión al riesgo y también en la estrategia de la gestora.

Natixis Global AM mantiene la hipótesis de que Grecia permanezca en el euro como escenario central, aunque contempla que las urnas podrían dar como resultado tres posibles escenarios en Grecia: una clara victoria de los partidos mayoritarios (el supuesto más favorable); una victoria muy ajustada de Nueva Democracia y el Pasok en el que los partidos extremistas tuviesen un peso muy importante en el Parlamento, y, el peor de todos, una mayoría exigua de ambos partidos que hiciese muy difícil formar un gobierno estable.

De estos tres escenarios, el primero ni siquiera lo contempla y el tercero es quizás demasiado catastrófico. Y es que, en caso de producirse este último, las consecuencias para Europa serían "terroríficas". “El primer paso sería el default heleno, seguido de una salida del país de la eurozona”. A su vez, esto podría producirse de dos formas: una con suficiente tiempo para organizarlo de forma ordenada o de forma inminente, sin que existiese tiempo para construir cortafuegos, indica el economista jefe de Natixis AM, Philippe Waechter.

Grecia permanecerá en la eurozona

Para Nordea Investment Funds, “la formación de un gobierno en Grecia es crucial. Que de los comicios del próximo domingo no salga un Ejecutivo comprometido con las reformas y el euro significa que no habrá negociaciones con la troika comunitaria y eso supone a su vez que no habrá dinero y, por lo tanto, que se iniciará un default que probablemente será seguido por una salida del país de la eurozona”.

En un artículo publicado en su página web, la entidad considera, sin embargo, que su escenario central sigue siendo que Grecia permanecerá en la eurozona, si bien la configuración de un nuevo gobierno es un paso necesario para que esta hipótesis se convierta en realidad. De alcanzarse este punto, Nordea se muestra convencida de que “si Grecia y la troika llegan a un acuerdo, esperaríamos una significativa mejoraría del sentimiento del mercado en el corto plazo. De lo contrario, el peor de los escenarios se haría cada vez más probable”.

Desde Threadneedle, Martin Harvey advierte de que cualquier resultado electoral que permita una salida de Grecia del euro crearía un riesgo significativo para todo el sistema monetario y convertiría en una posibilidad la ruptura total. De ahí que crea que los activos en divisa distinta al euro sean ahora las inversiones más seguras. Sin embargo, añade que el BCE y los gobiernos de la eurozona podrían reaccionar para salvaguardar el futuro de la unión con políticas que incluyen pasos hacia una unión fiscal y alguna forma de relajación cuantitativa. “Estas medidas requeridas para salvar el futuro de la unión son imperativas, tanto si Grecia sigue en el club como si no”, apostilla.

Nueva negociación del acuerdo

Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de Asinver, cree que las posibilidades de salida del euro son bajas, pero suficientes como para forzar una nueva negociación con Europa que suavice los términos del rescate, especialmente ahora que el caso de España ha sentado cierto precedente. “Esto a su vez facilitaría que un nuevo gobierno que pueda continuar con el programa de ajustes”, dice el experto.

“Teniendo en cuenta que esta segunda elección se plantea en los términos de un referéndum a favor de seguir con el programa de ajuste y la permanencia en el euro, o bien romper con Europa y traer de vuelta el dracma, parece que la mejor oportunidad que tiene Grecia está en colocarse al borde del abismo”, explica Flores. Y es que, según las encuestas, tres de cada cuatro griegos quieren permanecer en el euro, pero a su vez dos de cada tres no desean seguir el programa de ajuste.

“La solución parece que pasa por conceder al nuevo gobierno, ya sea dirigido por el izquierdista Alexis Tsipras o por el líder del centro derecha Antonis Samaras, algo que entregar al electorado a cambio de seguir con el programa de consolidación fiscal y reformas”, afirma.

“En cuanto a las impresiones del mercado, aunque parece más proclive a celebrar una victoria de Samaras que de Tsipras, ninguno de los dos parece en condiciones de lograr un gobierno estable. De ahí la necesidad, incluso simbólica, de conceder a Grecia una revisión de las actuales condiciones del rescate, necesario por otra parte para su supervivencia: sin la ayuda del FMI y del BCE, el Gobierno no podrá hacer frente a las nóminas y pensiones a partir de julio y los bancos griegos se quedarían sin efectivo en cuestión de días. Una situación que colapsaría cualquier gobierno o coalición. Posiblemente la solución pase por un gobierno de unidad nacional”, apostilla.

Ejemplo argentino

Según Fitch, tomando como ejemplo la bancarrota de Argentina, que vino seguida de una inmediata devaluación del peso y una gran presión para las compañías con negocio nacional, en Grecia podría ocurrir algo similar si saliera del euro. “Las compañías griegas podrían estar aún más expuestas a una caída en el comercio porque una salida del euro complicaría sus relaciones con la UE”, dicen en la agencia. Siguiendo el ejemplo argentino, en el que la mayoría de firmas tenían un rating de crédito de C o CCC, cree que se complicaría la financiación de las compañías, diferenciando entre aquellas que lo hicieron peor, como las utilities, y las que lo hicieron mejor (las que mantuvieron sus exportaciones en dólares).

En otra similitud con Argentina, Aspain 11 Asesores Patrimoniales EAFI no descarta un corralito en Grecia, aunque lo que le preocupa es una radicalización de la política. "Una salida desordenada del euro traería consecuencias nefastas para la economía europea y Grecia lo pasará muy mal durante años si acepta las condiciones de los acreedores, pero quizás lo más preocupante es la radicalización de las posiciones políticas en el país, tanto de izquierdas como de derechas, que están ganando terreno con el agravamiento de la crisis", dicen. Añaden que, al mismo tiempo, el pánico bancario está llevando a retiradas de depósitos de los bancos helenos, "por lo que no descartamos el corralito en este país".
 

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