Grandes inversores han retirado 6.000 millones en depósitos de BBVA por la rebaja de su rating


Las rebajas de rating que están registrando las entidades financieras españolas, en algunos casos consecuencia únicamente de los recortes al Reino de España, están afectando de lleno a su negocio y no sólo a su estrategia de emisiones. BBVA, uno de los afectados por la marca España, reconoció hoy que en el primer semestre del año sufrió en España la salida de 6.000 millones de euros en depósitos de grandes inversores que tienen ligadas sus decisiones al rating de la entidad.

A cambio, los depósitos y pagarés de particulares aumentaron en 3.500 millones, un 6,6% en los últimos doce meses, con lo que compensaron en parte la fuerte salida derivada de la rebaja del rating. El consejero delegado de la entidad, Ángel Cano, aseguró en la rueda de prensa de presentación de resultados que no van a cambiar su política de precios en la captación de pasivo porque mes a mes aumentan el volumen y, sobre todo, su cuota de mercado en el segmento minorista.

Al cierre de junio, contaba con 109.937 millones en depósitos y pagarés (un 8,4% menos que hace un año), en tanto que en recursos fuera de balance gestionaba 40.709 millones, un 6,8% menos. La entidad explicó que este descenso es fruto de la reducción de los patrimonios gestionados debido a la "convulsa" situación de los mercados, que se ha vivido especialmente a lo largo de 2012.

De esa cifra, 18.694 millones corresponden a fondos de inversión (un 10,8% de caída); 17.192 millones, a fondos de pensiones, que aumentaron un 1,2% después de que los de empleo crecieran un 3,9% (hasta 7.463 millones) y los individuales descendieran un 0,7% (hasta 9.729 millones), y 12.823 millones (un 10,3% menos), a carteras de clientes.

BBVA tiene en España una ratio entre recursos fuera y dentro de balance superior a la mayoría de sus competidores. A cierre de junio se situaba en el 44%, debido, especialmente, a su fortaleza en fondos de pensiones, donde cuenta con una cuota de mercado del 17%.

Las partidas fuera de balance evolucionaron de forma mucho más positiva si se tienen en cuenta los datos globales del grupo gracias al efecto favorable de los tipos de cambio. En el exterior, gestiona 22.113 millones en fondos de pensiones (un 10% más); 69.778 millones en fondos de pensiones (un 15,8% más) y 13.498 millones en carteras de clientes (un 9,8% más).

Pese a que el grupo cuenta entre sus grandes fortalezas la gestión de fondos de pensiones en Latinoamérica, actualmente está negociando la venta de estos negocios en México, Colombia, Chile y Perú. No obstante, Cano dejó claro que no tienen presión ni prisa por deshacerse de ellos. Su cálculo es que estos negocios podrían aportarle unos 3.000 millones al grupo. 

Caen los beneficios

Estas plusvalías serían un gran alivio para los resultados del grupo (al igual que para todas las entidades españolas, acuciadas por las fuertes exigencias de saneamientos para el sector inmobiliario), que en el primer semestre se situaron en 1.510 millones, un 35,4% menos, después de haber llevado 1.434 millones a provisiones para cumplir con la nueva regulación. Sin este efecto, el beneficio hubiera caído sólo un 5,1%.

De hecho, las coberturas para el ladrillo provocaron que la entidad registrara pérdidas en España de 221 millones en el semestre. Es previsible que termine el año en números rojos porque todavía le quedan 3.200 millones por dotar en el segundo semestre y esa cuantía es superior al margen ordinario que conseguirá en ese periodo. Además, el grupo será uno de los grandes damnificados por la decisión de Telefónica de no repartir dividendo este año y de reducir drásticamente el del próximo. En 2012, dejará de ingresar 100 millones por este factor, y en 2013, 250 millones más.

Pese a todo ello, el grupo está firmemente decidido a mantener el dividendo prometido (porque está convencido de que el próximo año sus resultados mejorarán) y, además, tiene intención de estudiar las oportunidades de compra que surgirán en España dentro de unos meses, cuando se subasten las entidades de capital público, dijo Cano.

De momento, con su reciente adquisición, Unnim, tendrá que cerrar 332 oficinas y recortar 1.200 empleos en dos años para cumplir con las exigencias de Bruselas, que ha acortado en ejercicio los planes de BBVA.  Es algo más de la mitad de la red de 610 oficinas de la entidad catalana y algo más de una tercera parte de los 3.000 empleos. En todo caso, una parte de esos recortes afectarán a la red y a los trabajadores de BBVA y no a los de Unnim.

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