Grandes bancos periféricos, sí, pero por vía indirecta


La nueva oleada de financiación abierta por el BCE despeja las dudas sobre la solvencia de los bancos europeos. Para Anna Troup, responsable de producto del Goldman Sachs Global Credit Portfolio, "tras la última ronda de financiación, el riesgo extremo en torno a los bancos europeos se ha reducido. Esto proporcionará apoyo al mercado de crédito europeo y ofrecerá oportunidades de compra mientras el mercado continúa con su corrección".


Troup destaca que el mayor atractivo está en los bancos más grandes, los denominados campeones nacionales. Pero el equipo de renta fija de Goldman Sachs Asset Management, prefiere tener exposición a ellos por vía indirecta, invirtiendo en algunas de sus filiales de fuera de la zona euro.
 

“Los bancos europeos tienen mucha deuda pública europea. Por eso la situación macro de la zona euro es clave”, resalta Troup. El GS Global Credit Portfolio es un producto de Goldman Sachs Asset Management que sólo invierte en renta fija privada con grado de inversión y que mantiene un enfoque conservador. El producto está gestionado por el mismo equipo y con el mismo proceso que el fondo de high yield de la gestora estadounidense, muy conocido en España.
 

El 60% de la cartera está invertida en Estados Unidos, frente a un 50% en su índice de referencia, el Barclays Capital Global Aggregate Credit Bond Index. Troup defiende las ventajas que ofrece una aproximación global.
 

Ser global
Troup defiende las ventajas que ofrece una aproximación global en este tipo de activo. “Poder invertir de manera global abre oportunidades más amplias. Muchas empresas con grado de inversión tienen exposición internacional, no obtienen sus beneficios de una sola región. Además, ahora existen buenas oportunidades en Europa. En el caso de los países periféricos, los diferenciales no reflejan los fundamentales de las empresas no financieras, sino sólo las tensiones de los países en los que están domiciliadas esas compañías. Mientras no haya una recesión fuerte en los periféricos, estas empresas deberían hacerlo bien, dado que sus balances en general presentan un buen aspecto”.


Además, agrega, “el índice global también ofrece acceso a emisiones en distintas divisas. Invertir de manera global permite tomar el riesgo emisor en la forma que se crea más atractiva o conveniente”. En el fondo, cubren todo el riesgo divisa. El producto cuenta con una clase en dólares y otra en euros.
 

El fondo mantiene una aproximación conservadora. Su objetivo es batir a su índice de referencia en entre 50 y 75 puntos básicos. No invierte en bonos de alta rentabilidad, pero sí puede llegar a tener hasta un 3% en high yield. Se trata de títulos en los que ya han invertido, que han sufrido rebaja de rating y que han perdido el grado de inversión. “Es importante que no te veas obligado a vender, eso es una gran ventaja en este entorno marcado por las rebajas de las calificaciones crediticias”, explica Troup.
 

También pueden invertir una parte pequeña de la cartera en deuda emergente tanto pública como privada, incluso en divisa local. Pero casi el 99% del fondo está en emisiones de Estados Unidos y Europa. Cuenta con más de 340 posiciones en cartera.
 

El fondo bate a su índice de referencia a uno y tres años. En tres años, su rentabilidad anualizada es del 10,23%, con una volatilidad del 1,25% y una caída máxima del 3,98%, con datos de 28 de febrero para la clase en dólares obtenidos de la herramienta Fund Radar suministrada por Allfunds Bank para Funds People.
 

Oportunidades
Por calificación crediticia, los gestores del fondo consideran que el mayor atractivo está en los títulos BBB, y se centran en la parte media de la curva. La duración media de la cartera es de 5,5 años. “Lo malo de la deuda corporativa de larga duración es que su rentabilidad puede estar más influida por los flujos de los fondos de pensiones que por los fundamentales subyacentes de las empresas”, explica Troup.


Por sectores, les gustan los proveedores de servicios a petroleras. En consumo, destacan bebidas y tabaco y evitan el consumo cíclico. “Pensamos que el consumo seguirá bajo presión”, añade la responsable del producto.
 

Esperan flujos positivos. Incluso de bancos centrales. “La renta fija privada con grado de inversión se ve como un activo de calidad relativamente alta y las empresas no financieras, y hasta cierto punto, también las financieras, están más avanzadas en el proceso de desapalancamiento que los gobiernos”, comenta Troup.
 

Destaca que el mercado, con unas 130 emisiones entre enero y febrero, vuelve a estar abierto. Y recuerda que “los bonos con grado de inversión no necesitan un crecimiento económico potente para hacerlo bien”.
 

En los próximos meses, piensa que se puede producir un estrechamiento de los diferenciales. “Si la recuperación de Estados Unidos se confirma, eso será positivo. La duda es si el último rescate griego es creíble a largo plazo. Hasta que no se resuelva el problema de la zona euro a largo plazo, habrá volatilidad en los mercados de deuda corporativa”, señala. En el GS Global Credit Portfolio, la cartera ofrece un cupón del 4,6%. Un aspecto a vigilar, comenta Troup, es la evolución del precio del petróleo, que podría llegar a lastrar el crecimiento global.


Cambio en la liquidez
“Vemos un cambio en la liquidez del mercado debido a la nueva regulación (con Basilea III, la Regla Volcker, etc.). Hay menos liquidez en el mercado de la que solía haber. Resulta más caro operar en renta fija privada que antes. Los bonos con grado de inversión no son un tipo de activo ilíquido, pero hay un coste y lo tenemos en cuenta cuando seleccionamos bonos en las carteras.”, explica Troup. Por eso intentan mantener una baja rotación de la cartera.


En GSAM, mantienen separados los equipos de análisis de high yield y de grado de inversión. El equipo de trading también contribuye en la generación de ideas. “Los gestores, los analistas y los operadores trabajan de forma conjunta y resultan fundamentales para una correcta selección de títulos en la cartera. Aspiramos a encontrar títulos que no cotizan a su precio adecuado. La construcción de una buena cartera consiste en seleccionar los bonos adecuados de forma individual, lo cual requiere el conocimiento de las características de cada bono, en términos de región, divisa, estructura del capital, así como su consiguiente perfil de riesgo/recompensa”, explica.

 

“El equipo gestiona el fondo de la misma manera que maneja las cuentas segregadas de los grandes clientes institucionales, lo cual implica que tanto el inversor particular como el gran cliente institucional se benefician del trabajo y la experiencia del mismo equipo”, añade Troup.

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