“Gracias a GIPS, España se ha estandarizado frente al exterior en la presentación de resultados de gestión”


Omitir vehículos de inversión desaparecidos -normalmente, los peores de una firma- o introducir periodos desactualizados a la hora de mostrar las rentabilidades de aquellos que se comercializan son ya prácticas del pasado para algunas gestoras españolas en sus presentaciones de resultados. En concreto, lo son para todas aquellas adheridas como firmantes a las Normas Internacionales de Presentación de Resultados de Gestión, más conocidas como GIPS por sus siglas en inglés (Global Investment Performance Standards). Gracias a su batuta, “nos hemos estandarizado, ya que, antes, en España éramos muy locales”, señala Mónica Gordillo, presidenta de la junta directiva de la Asociación Española de Presentación de Resultados de Gestión y responsable de Performance Global en BBVA AM.

Esta asociación, fundada en 2007 al amparo de CFA Society Spain -cuya matriz, CFA Institute, es la impulsora de GIPS- es la patrocinadora española de las normas, que nacieron en Estados Unidos en 1987 con carácter local y, más tarde, en 1999, pasaron a tener alcance global. En 2003, y en España, se creó un comité de profesionales encargado de promover su aprobación nacionalmente, grupo que cuatro años más tarde pasaría a convertirse en lo que es hoy la Asociación. “CFA es el autorregulador más ético”, opina Gordillo.

Su mandato es claro: mejorar la credibilidad de la industria, facilitar la comparación entre entidades y productos financieros y proteger al inversor mediante una información fidedigna y completa. No obstante, estos propósitos generan ventajas al igual que conllevan desventajas para aquellas entidades que estén en camino de unirse a GIPS. Por un lado, como señala Gordillo, estas normas ayudarán (en España especialmente) a que muchas firmas puedan salir al exterior y se internacionalicen, así como se convertirán en herramientas básicas que minimicen el riesgo operativo. Por el contrario, los costos para poder cumplirlas son elevados, aunque los beneficios de hacerlo sean un gran incentivo.

Pero, ¿qué tipo de información es la que tiene que aparecer obligatoriamente en una presentación de resultados tipo? Básicamente, aspectos bien conocidos como patrimonio y número de elementos gestionados, rentabilidades, volatilidad e índice de referencia con el que se compara el producto, junto a otros no tan llevados a la práctica como cambios en el equipo gestor, el proceso de inversión o las divisas. Y todo ello contextualizado con cinco años de historia como mínimo. Para Gordillo, “GIPS obliga a exponer las capacidades como unidad de gestión de una entidad, no de un fondo o una cartera aisladamente”.

¿De autorregulación a ley?

Aunque las normas GIPS van calando poco a poco a lo largo y ancho del territorio mundial, aún queda lejos su transformación en ley aplicable, según pronostica la presidenta para España. Aquí, “la CNMV conoce las normas y las considera óptimas para la autorregulación, pero no las hace suyas”, explica Gordillo. Subiendo el escalón comunitario, aunque es cierto que se celebran reuniones periódicas con los reguladores europeos para informarles de las últimas novedades sobre GIPS, “tampoco creo que se traduzcan en ninguna ley”, continúa mientras hace referencia a la dificultad que implica en Europa regular para todos los vehículos de inversión y homogeneizar.

Sólo la SEC estadounidense ha ido un paso más allá hasta el momento. En general, ningún auditor externo verifica el cumplimiento real de GIPS en aquellas entidades que lo anuncian, por lo que no hay tipificado ningún tipo de sanción para aquellas que, hipotéticamente, incurrieran en su incumplimiento. Sin embargo, en EE. UU., que tampoco ha incorporado GIPS como ley aplicable a su normativa financiera, la SEC sí ha levantado sanciones por falsa publicidad en el ejercicio de su capacidad auditora.

Latinoamérica y Andorra, pendientes de España

La asociación que preside Gordillo tiene un especial interés para Andorra y para Latinoamérica. Las gestoras andorranas están ligadas a España, por lo que se han unido a la Asociación. En cuanto a Latinoamérica, la conexión con ella reside en la traducción de las normas, la cual utilizan sus entidades para implementarlas en los países de habla hispana.

Gordillo aclara que cualquier entidad que gestione dinero en España, sea cual sea su tamaño, puede unirse a la Asociación, que en su intento de fomentarlas entre el mayor espectro de firmas posibles, también asesora a todo aquel que quiera cumplir GIPS pero, sin embargo, no pertenezca a la Asociación. “Nuestro objetivo es que todo el mundo, con distintos intereses, fomenten su cumplimiento”, señala su presidenta.

Hoy día, en GIPS España hay asociadas entidades como Santander AM, BBVA Fondos, KPMG, Abante Asesores, Credit Andorrá AM, Caixa Catalunya, CFA Society Spain, Deloitte, Fonditel, IEAF, Inverco, Mercer, RBC Dexia IS España y RGA Seguros.

GIPS, un “sello de calidad” para restaurar la confianza

“Hay que restaurar la confianza de los inversores, y estos tienen que saber con quién tratan”, recuerda Javier Borrachero, presidente de CFA Society Spain, quien califica GIPS como “el sello de calidad que la industria necesita”. “Si las gestoras acreditan sus resultados basándose en estándares y normas, les beneficia como herramienta de marketing”, apunta.

Borrachero espera que “a medida que en 2013 y 2014 el mercado se estabilice para aquellas gestoras que el año pasado se reestructuraron o se fusionaron, volverá a recuperarse el pulso por GIPS que se frenó en 2012 en España”.

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