Gestores y asesores confían en la estabilidad de la deuda pública pese a las últimas caídas


En las últimas jornadas, los mercados tanto de renta variable como de renta fija han sufrido. Las correcciones han sido moderadas en la deuda pública española pero, con precedentes como los del verano pasado, cabe preguntarse si esto es solo el preludio de una corrección mayor o forma parte de la volatilidad intrínseca del mercado. Gestores españoles de renta fija y asesores especializados coinciden en señalar que se trata más bien de lo segundo y que las caídas se enmarcan en un contexto de similar tendencia en otros mercados, aunque también están de acuerdo en que es necesario mantener la cautela. Por eso, y a la espera de movimientos más bruscos, sus recomendaciones o decisiones consisten en mantener posiciones.

“El movimiento en la renta fija española está en consonancia con la caída de toda la renta fija a nivel global, que ha sufrido bajadas en las últimas semanas debido a que los inversores están deshaciendo los carry trades y por las dudas generadas respecto a la duración e intensidad de las políticas monetarias de los bancos centrales”, explica José Gregori Garrigues, gestor de Egeria Activos. Así, el bono americano ha pasado del 1,75% al 2,2%, el alemán del 1,3% al 1,6% y el español del 4,07% al 4,6%. “Si vemos los bonos italianos, portugueses o emergentes, todos se han depreciado entre un 15% y un 30%”, explica.

Lo que ocurre es que la menor subida de rentabilidad en el bono de referencia, de 30 puntos básicos, frente a los 53 del español, hacen aumentar en mayor medida la prima de riesgo española, en 303 puntos básicos. En este sentido, el aumento de la volatilidad en los últimos días “invita a ser prudentes y no tomar decisiones drásticas hasta que el mercado se serene”, dice. Por eso en la gestora tratan de tener siempre liquidez para aprovechar las oportunidades que el mercado va dando, “pero ahora es mejor ser paciente”.

Alfonso de Gurtubay, gestor de renta fija europea de Barclays, también incide en que las correcciones no han sido divergentes de las de otros mercados y se han debido a la retirada progresiva de los estímulos monetarios por parte de la Fed y al recordatorio de Draghi a los países periféricos de las tareas pendientes. Tras el rally de los últimos meses, el gestor considera normal que cualquier declaración se sobredimensione pero descarta que las últimas correcciones sean el inicio de mayores caídas en precio, pues no ve probable un evento negativo de gran magnitud. “El único riesgo es una cierta volatilidad, pero en un rango moderado, pues si algo va mal el BCE calmará los ánimos”. Tampoco ve probable que en el próximo trimestre se produzca una bajada de rating, que llevaría a la deuda pública española a la categoría de bono basura.

Por eso, de aquí a final de año, predominará la estabilidad en el activo, pues tanto la prima de riesgo como la rentabilidad del bono a 10 años están cercanos a sus niveles teóricos. “La prima de riesgo ha logrado cierta estabilidad y va a continuar”. Con todo, Gurtubay sí considera que la parte más corta de la curva, de entre dos o tres años, está algo sobrevalorada debido a la protección del BCE. Aun así, el gestor apuesta por mantener sus posiciones, a menos que la volatilidad aumente y dé otras señales: “Si el bono a 10 años va a una rentabilidad del 3% será caro y venderemos, y si va al 5%, ocurrirá todo lo contrario”, dice. Actualmente los niveles están entre esas dos cifras, por lo que su posición es de mantenimiento.

También esa postura tiene Javier Sedano, fundador de la EAFI homónima. “Respetando la diversificación geográfica y por activos, la deuda pública española es un activo interesante a mantener en cartera”. Con todo, tras el rally del último año y medio, en la entidad han realizado recomendaciones de venta de parte de las posiciones que mantenían sus clientes desde finales de 2011, para obtener beneficios, y aconsejan mantener la cautela porque algunas incertidumbres aún no están resueltas.

Riesgo y oportunidad en el horizonte

En Ábaco EAFI vislumbran sin embargo un potencial escenario de mayores correcciones en la deuda pública española tras las elecciones alemanas, en el caso de que la UE presione para que se realicen más reformas. Debido a toda esta situación, José Costales, director de riesgos de la entidad, defiende la necesidad de ser cada vez más selectivos: “Si bien hace ocho meses había muy buenas oportunidades en el mercado de deuda, ahora hay que ser muy selectivo ya que muchas veces el binomio rentabilidad-riesgo no compensa”, apostilla.

Con esa necesidad de ser selectivos está de acuerdo Bas Fransen, jefe de Mercado de Capitales del Área Gestión de Activos Financieros en Caja de Ingenieros. Y con ese prisma cree que la deuda española ofrece una buena oportunidad, junto a emisores corporativos de países periféricos con negocios diversificados y deuda controlada. “Es cierto que la volatilidad de los bonos de dichos emisores ha sido superior en los últimos años, pero es compensada por la TIR, la potencial demanda de inversores institucionales en búsqueda de rentabilidad y los esfuerzos por reducir el endeudamiento”. Mayores riesgos de corrección existen en otros activos como la deuda de alta rentabilidad, la corporativa de países core o la alemana, “lejos de sus valores razonables”.

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