Gestionar con reembolsos: el caso del BlueBay Investment Grade Absolute Return


Si bien los fondos de retorno absoluto han acaparado la atención de los inversores durante el último año y medio por su capacidad para generar retornos descorrelacionados del mercado, lo cierto es que la dificultad para generar rendimientos positivos en 2016 ha provocado que muchos partícipes cambiaran de opinión y ordenasen el traspaso a otros fondos. Un producto que ha sufrido reembolsos significativos en los últimos doce meses pertenece a BlueBay Asset Management. Se trata concretamente del Bluebay Investment Grade Absolute Return, con calificación BlockBuster de los sellos Funds People. Según publicaba recientemente Citywire – basándose a su vez en datos de Lipper- el fondo habría registrado reembolsos de 2.550 millones de euros, al pasar de un patrimonio en máximos de 5.680 millones en mayo de 2015 a 3.130 millones el pasado mes de junio.

Fuentes de la compañía han explicado que “el fondo ha perdido activos bajo gestión ya que un buen número de inversores se han decantado por llevar esos activos a fondos dedicados (cuentas aparte)”. Aunque admiten que “es verdad que mientras que las rentabilidades de la renta fija han bajado sustancialmente, muchas de los fondos de retorno absoluto han obtenido unos resultados inferiores”, declaran al mismo tiempo que “esta tendencia no es sostenible, ya que los bajísimos tipos de interés lo hacen imposible”.

Posicionamiento del fondo

En todo caso, el proceso de inversión del fondo no ha cambiado en estos últimos 12 meses. Mark Dowding, gestor del fondo, explica su visión del mercado y el posicionamiento de la cartera. En primer lugar, el experto se fija en que la extensión de los tipos negativos es debida en parte a “importantes fuerzas técnicas funcionando en los mercados de renta fija”, que le hacen pensar que “la aversión al riesgo no es un motor dominante, en un momento en que el mercado de renta variable estadounidense sigue cerca de máximos y los emergentes continúan comportándose relativamente bien”.

Dowding se fija en que las adquisiciones de deuda soberana por parte del BCE se están centrando en los bonos de mayor duración, lo que está provocando el aplanamiento de la curva al estar los tramos cortos ya en terreno negativo en muchos casos. Esta situación está creando “una dinámica de mercado con una convexidad sustancialmente negativa”, denuncia el gestor, que además observa que la dinámica se ha visto exacerbada por el incremento de las compras de inversores en CTA.  La evaluación de este comportamiento en su conjunto ha vuelto más cauto al gestor respecto a su visión sobre el comportamiento de los tipos de aquí en adelante; aunque mantiene una posición larga en duración de bonos de la zona euro, cree que ha llegado el momento oportuno para empezar a reducir duración.

El experto descarta nuevas bajadas de tipos en Europa salvo para el caso de Reino Unido, y considera por tanto que “los mercados están equivocados al descontarlo”. En el caso de EE.UU., piensa que está creciendo a una tasa entre el 2% y el 2,5% y que, “si los datos del mercado laboral son razonables en los próximos dos meses”, seguirá esperando que la Fed suba tipos antes de final de año. En base a esta previsión, mantiene una posición corta en la parte corta de la curva, al tiempo que ha reducido las posiciones largas en la parte final de la curva.

También se ha aprovechado para implementar una posición corta en los bonos británicos de mayor duración, dado que observa que los swaps sobre el gilt a 50 años cotizan por debajo del 1%. “Otro factor que ha influido sobre la caída de la rentabilidad en la parte larga de la curva ha sido la regulación sobre las pensiones, que ha creado fuertes pasivos financieros dada la demanda de inversión de duración, al haber experimentado un rally los tipos”, indica Dowding. Éste considera que la tendencia “es una sencilla estupidez por la parte contables, actuarios y reguladores si perpetúan un statu quo en el que fuerzan que los pasivos sean descontados a tales niveles ridículamente bajos”.

El gestor continúa con su visión sobre las valoraciones de la renta fija, que considera que están “claramente en territorio de burbuja”. Para casos como el del gilt a 50 años, su punto de vista es que “podemos tomar una visión de largo plazo, con el conocimiento de que el margen de los niveles par caer todavía más probablemente sea limitado por una política fiscal expansiva y una inflación más elevada a raíz de una libra más barata”.

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