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Gerardo Puerta: “La demanda de fondos ISR aumentará gracias al crecimiento del negocio institucional”


“El negocio institucional a través de fondos de pensiones de empleo está creciendo y la demanda de fondos de inversión socialmente responsables (ISR) irá en aumento”, augura Gerardo Puerta, gestor de dos de los tres fondos ISR que oferta Santander Asset Management en España, el Inveractivo Confianza y el Santander Responsabilidad Conservador, ambos mixtos de renta fija. No obstante, hay que entender este tipo de vehículos como un “producto nicho”, recuerda el gestor de la firma cántabra.

En el caso de Santander AM y sus fondos ISR, la mayor parte de sus clientes son inversores institucionales. El cliente minorista, de momento, cuenta con un menor alcance. Los tres productos ISR de la firma (el Santander Solidario Dividendo Europa se suma a estos dos) han visto cómo casi en los diez primeros meses de 2013 su patrimonio en conjunto crecía un 80%, desde los 65,37 millones de euros hasta los 118 millones, crecimiento del cual más de 40 millones corresponden a entradas de dinero nuevo, según cifras de la propia gestora.

La gestión financiera de los fondos se realiza desde el equipo de Asset Allocation de Santander AM España, gestión que se ve, no obstante, supeditada a los criterios de los Comités Éticos de cada fondo. Así, la firma lleva a cabo un análisis ASG (ambiental, social y de gobierno corporativo) sobre el universo de inversión aplicando los criterios ASG determinados por el Ideario Ético de cada uno de los fondos, una lista de principios elaborada por el Comité Ético respectivo. Para desarrollar ese análisis, se apoyan en una herramienta llamada EIRIS y especializada en elaborar información para el análisis ASG.

Tal y como resume Puerta, entre los criterios ISR que utilizan con mayor frecuencia destacan algunos como la protección de la vida humana, el respeto de los derechos humanos y laborales, la defensa de la paz, el cuidado del medio ambiente, la protección y promoción de la salud o la responsabilidad social de la empresa. Como ejemplo de información a tener en cuenta a la hora de invertir en una compañía, sobresalen, por ejemplo, aspectos como la relación con los distintos grupos que interactúan con la empresa (análisis de ‘stakeholders’, es decir, de colectivos varios como trabajadores o accionistas, entre otros muchos) u otro tipo de valores (habitualmente criterios éticos particulares de cada vehículo, como tabaco, pornografía, armamento o experimentación con animales).

En el caso de países, avanza Puerta, “estamos trabajando para establecer un proceso de análisis ASG particular respecto a los Estados donde se reflejen los criterios ISR marcados en el Ideario Ético del fondo”.

Uno de los grandes retos globales de la industria de fondos ISR es el de conseguir una “normalización” de este tipo de productos. A ese respecto, “la gestión que se produce está cada vez más normalizada con vehículos más tradicionales, dado que los emisores sienten más la necesidad de cumplir con los criterios generales de responsabilidad social para poder generar una sostenibilidad en su proceso de creación de valor”, contextualiza Puerta, quien considera que “esto hace que el universo de compañías no invertibles sea cada vez menor”.

Pero no sólo los emisores tienen camino por recorrer en cuestión de sostenibilidad. También las gestoras. “Desde el lado de la gestión, la adopción por las compañías gestoras de los principios de inversión responsable de Naciones Unidas (UNPRI, por sus siglas en inglés) hace que cada vez se usen los criterios ISR más generales como uno más de las fases del proceso de inversión en la industria de la gestión de activos”, sentencia el gestor del Inveractivo Confianza y del Santander Responsabilidad Conservador.

El gestor de Santander AM no deja pasar la oportunidad de recordar que “la finalidad de estos vehículos es la obtención de un retorno financiero invirtiendo en compañías que cumplan un ideario ético”. Por eso, el proceso se basa primero en un análisis de inversión que luego se filtra para verificar que los emisores en los que se prevé invertir cumplan los criterios éticos. Posteriormente, ese universo se analiza periódicamente y se realizan análisis puntuales sobre compañías concretas donde existen dudas o puntos relevantes que tratar.

Nada queda al amparo de la suerte. Las compañías, pertenezcan al sector que pertenezcan y sean del tamaño que sean, pasar por igual por el filtro de Santander AM. Eso sí, el análisis de la firma tiene en cuenta el sector al que pertenece una compañía para dar mayor o menor relevancia a su valoración en ese área concreta.

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