Génesis del Argos...con perdón


Génesis del Argos,…con perdón

Miguel de Juan Fernández- A bordo del ARGOS 17 Enero 2014

(El “con perdón” es por si alguien piensa que el artículo está escrito con ánimo comercial,…y no es el caso)

Hace poco, uno de los lectores me comentó que sería interesante hacer un artículo sobre cómo se gestó el fondo Argos Capital y quizás tuviera razón él y os resulte de interés. Tened en cuenta que la génesis del Argos es cuanto menos muy particular y seguramente no sea extrapolable a otros fondos que se han creado. Pero vamos a ello y ojalá os sea realmente interesante el compartir esta experiencia. Aunque advierto desde ya, que habrá varias referencias personales y quizás los que no me conozcáis penséis que me estoy echando flores,…intentaré que no de esa apariencia. (De todas formas, para aquellos que no me conocen, en el libro El lemming que salió raro, tienen al menos tres años de mi vida en la que aparece tal cual se lo contaba, lo que estuve escribiendo a clientes y amigos desde Noviembre 2007 a Noviembre 2010).

Como muchos de vosotros sabréis, el problema principal en banca privada (o comercial también) desde mi punto de vista es el despilfarro de talento y el sistema de retribución, que alinea los intereses del asesor o gestor de patrimonios o banquero privado con los de la entidad y no con los del cliente, creando conflictos que terminan pagando ellos. Además es un sistema que fuerza a aquellos que pretenden mantener su relación con “sus” clientes libre de conflictos de interés a abandonar la entidad o incluso el sector. Mientras nos paguen por colocar lo que al banco interesa y no la mejor opción –entre muchísimas- para el cliente independientemente de las comisiones que generen, …tendremos o héroes o conflictos de interés. Un antiguo jefe mío sabe cuál fue mi decisión,…no tener conflictos de interés (aunque no me considero ningún héroe).

Afortunadamente muchos de mis entonces clientes, que conocían estos problemas, me animaron a independizarme y os garantizo que por gente así, merece la pena haber aguantado amenazas y malas caras- y alguna que otra estupidez-, y por ellos decidí dar el paso. Podía haber optado por ponerme como agente financiero, pero dado que me gustaba ser yo quien seleccionara las alternativas de inversión, como se ve en el libro con muchas de ellas, para tener mayor flexibilidad y mayor sencillez en la construcción de la cartera, me planteé en un inicio montar una sicav. En cualquier caso tenía muy claro que si mis entonces clientes se iban a venir conmigo y me iban a confiar su patrimonio, mi primera obligación para con ellos era protegerles,…en ningún caso podía montar un chiringuito financiero. Por ello necesitaba llevarles a una entidad que les respaldara, de la que fueran clientes para que legal y fiscalmente estuvieran protegidos. Y tras varias entrevistas con entidades- una de las cuales fue patética (una entidad de primer orden, para más señas)- llegué al acuerdo con Renta4, donde nos facilitaron todo pero en este caso con el diseño del Argos Capital como fondo de inversión y no como sicav. (En cualquier caso, nuestra supuesta sicav hubiera funcionado como una “normal”, no como las típicas sicav privadas).

Cuando digo que nos facilitaron todo, lo digo con todas las de la ley ya que, aunque yo no trabajo para Renta4, no he recibido más que facilidades y comprensión por su parte, sobre todo cuando al comienzo del fondo la situación personal se hizo muy cuesta arriba. Digamos suavemente que mis costes fijos eran muy elevados comparados con los ingresos iniciales. Os diré, a nivel personal, que aunque se pasó mal y fue una situación derivada de una gran decepción con dos anteriores clientes, mis deseos iban a favor de los intereses de los argonautas y no tanto de los míos a nivel personal. En plata: quería que el mercado cayera porque, aunque yo cobraría menos, me permitiría comprar barato para los argonautas y posteriormente vender más caro. Afortunadamente así sucedió y recuperamos en seis meses la ventaja inicial que el mercado nos llevaba; luego la evolución fue mucho mejor que el mercado y los argonautas me siguieron ofreciendo su apoyo,…¡y no han parado! Gracias a todos.

Generalmente como el fondo aparece dentro de la categoría “mixto flexible” muchas personas piensan que es un fondo mixto por naturaleza, pero como explico en la Carta de Lanzamiento del Argos Capital, no es así en absoluto. El fondo está diseñado siguiendo el modelo de Buffett- Graham, con un enfoque value cien por cien, independientemente de si lo que compramos para los argonautas es renta variable o renta fija y, en ese sentido, en nuestra búsqueda del margen de seguridad podemos estar cien por cien invertidos en bolsa o cien por cien en liquidez…, no hay constricción fuera de las que establece la CNMV como restricciones generales para los fondos de inversión.

Diseñarlo fue sencillo- gracias al fabuloso equipo de profesionales de Renta4- ya que la idea ya la tenía en la cabeza mientras escribía las Cartas a los Inversores que se transformaron en el libro El lemming…, la idea era construir un vehículo en el que poder seleccionar, sin conflictos de interés de ningún tipo, las mejores alternativas para los argonautas. (Respecto a los conflictos de interés, uno de los argonautas vivió en sus carnes cómo teníamos que hacer entre ambos el paripé delante del banco para poderle comprar unas acciones o unos bonos que nos interesaban y que generaron mucha mayor rentabilidad que los productos de campaña que teóricamente tenía que ofrecer a los clientes).

Lo que no entraba en lo estrictamente legal era lo de las Cartas del Argos. Seguro que alguno de vosotros ya ha leído alguna. El modelo de las cartas está sacado de las cartas de Buffett, Graham, Klarman, Pabrai, Gad o Leithner entre otros y aunque legalmente no tengo que hacerlas, para mí son una herramienta básica para tratar a los argonautas como lo que son: los únicos partícipes de fondos en España que tienen nombre- son argonautas, no meros partícipes- y como tales, reyes, príncipes y héroes. Necesitaba informarles de los pasos que íbamos dando con su patrimonio, necesitaba tener una relación con ellos lo más estrecha posible, lo más transparente y completa posible y con toda la información relevante para que pudieran valorar si lo estaba haciendo bien o si soy un zote inmenso (alguno aún tiene sus dudas…¡espero que no opte por la segunda opción!).

El día a día es bastante sencillo ya que básicamente mi trabajo se centra en leer mucho y cuando no encuentro nada que comprar, hacer un esfuerzo y quedarme quieto. A veces es difícil, pero me obligo a recordar que si no compramos nada, estamos ahorrando comisiones y eso me consuela. Lo cierto es que no tengo la más mínima intención de hacer tonterías con el patrimonio de los argonautas,…pero alguna sale. Eso es un hecho. ¡Esperemos seguir con la misma ratio de un error cada tres años!

Espero que no os haya aburrido demasiado este artículo al ser tan “personal” y que os haya sido interesante.

Un abrazo a todos y hasta el próximo artículo.

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