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GAM Star US All Cap Equity, batir a los ETFs consistentemente es posible


La creciente aversión al riesgo de los inversores provocada por los fuertes retrocesos experimentados por los mercados en el último año y medio ha causado una drástica disminución del interés por invertir en los mercados globales de renta variable con independencia de la zona geográfica, el sector y el tipo de compañía. Sin embargo tanto para las posiciones existentes en renta variable como para quien quiera ir tomando posiciones el primer mercado que consideramos razonable para hacerlo es el americano. En caso de que se prolongue aún más la inestabilidad bursátil la bolsa americana tiene un caracter más defensivo con un peso mayor en sectores refugio como el consumo básico, Y de cara a una recuperación de la actividad Estados Unidos es el país en una fase más avanzada del ciclo donde antes vieron los problemas de la crisis pero también donde antes se verá la salida.

Por lo tanto nuestra principal recomendación en renta variable es la bolsa americana y máxime si se hace de la mano de gestores como los que gestionan el fondo GAM Star US All Cap Equity. GAM tiene encomendada la gestión de este fondo a la boutique Manning & Napier, una gestora con amplia experiencia de sus gestores que destaca por la solidez del equipo por encima de las individualidades. La casa fue fundada en Rochester (Nueva York) en 1970, cuenta con 18 billones de dolares de activos bajo gestión, 275 empleados, 170 de ellos dedicados directamente a la inversión, y el 100% del capital en manos de los gestores. Los 5 miembros del Comité de Inversión tienen una antigüedad media de 15 años en la firma.

En un entorno donde existe una crisis de confianza hacia la gestión activa y los ETFs están ganando terreno a los fondos de inversión el GAM Star US All Cap Equity ha batido al S&P 500 en 9 de los últimos 10 años gracias a la solidez de su proceso de inversión basado en una filosofía bottom-up cualitativa con una estricta política de precios objetivo. Aunque el proceso comienza con una visión macro para definir expectativas de crecimiento, inflación y tipos de interés, el protagonismo lo asume la selección de valores individuales alrededor de tres estrategias de inversión en función del tipo de valor:

En lo referente a gestionar el crecimiento (“The Strategic Profile Strategy”): Buscan compañías growth siempre con un posicionamiento estratégico de liderazgo en el mercado, ventajas tecnológicas, estructura de costes eficiente, reconocimiento de marca, patentes o altas barreras de entrada (siempre que las valoraciones por fundamentales lo permitan). Los modelos emplean “payback pricing models”, comparando PERs con coste de oportunidad por no invertir en bonos de alta calidad crediticia. Cuando se tiene exposición a sectores cíclicos (“The Hurdle Rate Strategy”): las compañías preferidas están en sectores deprimidos o industrias con exceso de capacidad en procesos de consolidación pero con fortaleza suficiente para sobrevivir en malos momentos y que sean capaces de ganar cuota de mercado en entornos complicados. Las valoraciones se fundamentan en la evolución del “número de veces beneficio” al que cotizaría ante escenarios concretos de recuperación del ciclo. La parte de la cartera deep-value (The Bankable Deal Strategy) se determina vía análisis fundamental de flujos de caja descontados por el coste del capital para dicha empresa, expectativas de ingresos y catalizadores razonables (activos infrautilizados o infravalorados). Los modelos buscan compañías, con bajo price-to-book (calculado a partir del valor de liquidación y no por el valor en libros) y su precio debe representar sólo el 55% del valor de los flujos de caja.

En cada estrategia se fijan valores de compra y venta a priori basadas en valoraciones fundamentales y en la estrategia macro. Los valores que los cumplen, pasan al Peer Review (entre 150 y 250 valores donde los analistas revisan sus decisiones y asumen responsabilidades que condicionarán su remuneración variable) y finalmente el Senior Research Group es el que decide si se invierte, se rechaza o entra en la Firedrill List (compañías que encajan estratégicamente pero que por precio todavía no es el momento). No se compra nada que no cumpla estrictamente con los precios marcados a priori. Se vende si cambian las expectativas de beneficios, si se alcanzan precios objetivos o cambian los motivos cualitativos por los que se invirtió. Una caída no implica venta si no cambia la visión estratégica o se alcanzan valores fijados. Podrían comprar más.

Al construir la cartera en Manning & Napier son defensores de una gestión activa, completa independencia de los índices utilizándolos únicamente con carácter comparativo, 40-60 valores en cartera, exposición máxima por valor rara vez supera el 5% y el peso al que entra un nuevo título depende del atractivo relativo respecto al resto de la cartera. La rotación media anual de la cartera es del 60% (con ligeros incrementos en momentos de mayor volatilidad). El fondo puede hacer uso de la liquidez en momentos puntuales de mercado pero no se pone corto. El fondo no tiene filtros previos por tamaño de las compañías ni por estilo value/growth. Tampoco se realiza la selección de títulos basándose en valoraciones relativas o por tener que cumplir unos límites máximos o mínimos sectoriales.

Uno de los elementos claramente diferenciadores de Manning & Napier es su peculiar pero muy efectivo sistema de retribución variable. Cada analista tiene que convencer al analista senior y hacerle su "socio" en la idea, ya que ambos van a participar del éxito o fracaso de la recomendación. Pueden recomendar títulos tanto del sector que siguen como de otros diferentes al suyo y sus recomendaciones durante los últimos 3, 2 y último año quedan registradas y son las que fijen la cuantía de su retribución con la particularidad de que las ideas que generen pérdidas en términos absolutos al fondo suponen un bonus negativo para el analista y no percibirá ninguna cuantía hasta que alcance un saldo neto positivo en sus recomendaciones. Esto lo que provoca es que lo que se prima son inversiones que reporten rentabilidad positiva en términos absolutos no en términos relativos al índice ya que de lo contrario no obtendrán retribución variable ni progresaran en el organigrama de la gestora.

En el apartado de control de riesgos, doce analistas se encargan del seguimiento a partir de dos ideas cualitativas desarrolladas a través de herramientas propias: evitar pérdidas qeu no permitan preservar el capital y no cumplir las expectativas del cliente.

Todo esto se traduce en un comportamiento del fondo muy consistente batiendo desde la constitución del fondo original en mayo de 1998 al S&P 500 en 8 de los 9 ejercicios y acumulando una rentabilidad del 73,8% frente al -3,98% del índice. En 2009 el fondo está obteniendo una revalorización del 4,02% frente al -4,71% del S&P incluyendo dividendos.

El fondo está registrado en CNMV, tiene 500 partícipes, lo cual le habilita para traspasos, y tiene clases tanto en USD como en EUR con la divisa cubierta para quien queira aislar el efecto de la divisa.