Futuro incierto, pero… futuro al fin


¿Quién no ha escuchado en los últimos días la siguiente frase? "En España los Hedge Funds no tiene ningún futuro". Esta afirmación tan categórica adolece de cierta dosis de negativismo, y también de cierta ignorancia que lleva al atrevimiento de hacer juicios de valor sin antes haber dedicado el tiempo y el conocimiento necesario para realizarlo con ponderación.

Es cierto que nuestra legislación tardo más de lo debido en incorporar estos vehículos de inversión, y llegaron tarde. Los primeros fondos se constituían apenas unos meses antes del estallido de la crisis crediticia en el verano de 2007, y sus resultados desde entonces no han sido todo lo buenos que cabía esperar.

Pero debemos ser justos, y diferenciar dos tipos de productos, y dos tipos de posicionamiento dentro de la industria: los fondos de fondos de inversión libre, y los fondos “puros” de inversión libre. Los primeros fueron la apuesta mayoritaria de todas las grandes gestoras nacionales y sus resultados han sido muy decepcionantes. Los segundos han sido proyectos originados desde la iniciativa personal y el esfuerzo de magníficos profesionales, y muchos de ellos han tenido unos resultados sobresalientes en un entorno de mercado donde muchos otros gestores foráneos han acumulado cuantiosas pérdidas.

En la actualidad, las grandes gestoras nacionales han abandonados sus proyectos en el ámbito de gestión alternativa, porque se han dado cuenta que las características del producto no son las mas adecuada para comercializarlos de forma masiva entre su base de clientes; mientras que están siendo las gestoras pequeñas (muchas de ellas de nueva creación) mas cercanas y comprometidas con los intereses de los clientes quienes están aprovechando esta nueva legislación, para ofrecer nuevos productos a sus clientes, y ganar cuota de mercado.

En cierta medida, la nueva legislación, esta provocando un movimiento de fondo en la industria. Por una parte, esta concentrando las capacidades de gestión en entidades independientes y que pudieran ser el motor de una industria más competitiva y con mayor capacidad para atender las necesidades de los clientes. Por otra, debido a las circunstancias del mercado, las grandes gestoras se pueden ver obligadas a abandonar progresivamente la actividad de gestión y pudieran pasar exclusivamente a distribuir fondos de terceros.

De la retirada de muchas entidades, no deberíamos inferir unas malas perspectivas sobre esta clase de activo, y si deberíamos encuadrarlo en un error de planificación y estrategia de negocio. El futuro de los Hedge Funds en España va necesariamente ligado al futuro de la industria de gestión de activos en su conjunto. Si se perpetúa una industria no competitiva que basa su posicionamiento en las barreras de entrada que supone una red muy capilarizada de distribución, muy posiblemente seguiremos concentrándonos en productos de escaso valor añadido, como son monetarios y garantizados, y los Hedge Funds no tendrán mucho futuro. Si por el contrario, progresivamente avanzamos a un modelo más dinámico y competitivo basado en una distribución con mayor peso de entidades independientes, capaces de ofrecer servicios profesionales de asesoramiento a sus clientes, entonces posiblemente los fondos de inversión libre en España, o Hedge Funds en general, tendrán un futuro prometedor.

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