Forward misguidance


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Íbamos a hablar del tiempo y de lo cansado que es ver pasar una ciclogénesis tras otra, que de tanto contarlas parecemos el Conde Drácula de Barrio Sésamo, que en inglés se llama “The Count Von Count”, lo que explica mejor su obsesión por saber en todo momento cuantos murciélagos hay a su alrededor. Pero al final, y mientras el anticiclón de las Azores vuelve a su sitio correcto y las borrascas de Groenlandia dejan de colarse por la escuadra, vamos a hablar de política monetaria. La semana pasada escuchamos a un gestor decir que el riesgo de que los bancos centrales fijen objetivos a las cifras macro para empezar a subir tipos es que esos objetivos se alcancen antes de lo esperado. Y esta semana el comunicado del Banco de Inglaterra parece darle la razón.

El pasado mes de agosto el BOE anunció que consideraría subir los tipos cuando el desempleo cayera hasta el 7%. Pues bien, el 7,1% ya está aquí. Conseguido el objetivo pero sin deseos de ser los primeros en dar el paso y acabar con la fiesta, el BOE ha decidido que lo mejor es darle una vuelta de tuerca al “forward guidance”. Si alcanzas un objetivo, lo mejor es echar mano de más, por lo que el pasado miércoles anunció que iba a seguir 18 indicadores diferentes sobre el output gap y la capacidad de utilización británica. Lo bueno de usar 18 indicadores es que hay más probabilidades de que alguno flojee, lo malo que va a convertir el “forward guidance” en una ciencia arcana, en una lucha constante por ver cuál de los 18 indicadores pesa más en el algoritmo secreto del gobernador Mark Carney. Vamos, que el Count Von Count va a tener trabajo de sobra.

Y luego está la Reserva Federal y su capitana Janet Yellen. Hace tiempo que conocemos su cara, sus ideas de desempleo, incluso con quien comparte alcoba, por eso nos ha hecho mucha ilusión escuchar cómo suena su voz en el Congreso, que curiosamente se parece (en contenido) a la de su antecesor. Sí, la señora Yellen continúa con la retirada de estímulos, y lo hace porque la evolución de la economía americana es compatible con esta reducción del QE. Dicho de otro modo, que la fortaleza económica de EE.UU no justificaba mantener tales estímulos. Otra cosa son los tipos de interés, y aquí el hada madrina de los mercados, como muchos la han apodado en Wall Street, también tira de “forward guidance” para recalcar que la política monetaria seguirá siendo acomodaticia con o sin quantitative easing.

Porque “la recuperación del mercado laboral está lejos de haberse completado”, señala Yellen, así que es necesario seguir respaldando el gasto privado y la inversión empresarial. Lo que no sabemos es si las condiciones meteorológicas forman parte ya del algoritmo de Yellen. Investigaremos.

Y hasta aquí todo lo que podemos contarles. Porque hoy, en verdad, lo que veníamos dispuestas a contarles en primicia era que el mini-crash de las últimas semanas había terminado, y que volvíamos a la senda alcista. Porque el miedo al contagio sistémico emergente se había disipado, la economía de EE.UU. avanzaba firme, y la mayor estabilidad política de Europa permitía su recuperación. Y nosotras aquí nos recreábamos pensando en titulares del tipo “la senda alcista continúa”. Pero tras los datos macro de EE.UU. de hoy (jueves, 17 horas) y las trifulcas contra Letta, mejor empezar hablando del tiempo y terminar con la literatura.

Porque este año, por efemérides, Cortázar está muy presente. Aquí rescatamos uno de sus relatos, La noche boca arriba, en la que el personaje sufre un accidente de motocicleta y es llevado al hospital. Allí sueña que es un indio que está en la selva huyendo de los aztecas que quieren atraparlo para sacrificarlo. Cuando los aztecas lo capturan y lo tumban en la roca para arrancarle el corazón, el personaje intenta despertar, pero se da cuenta que la realidad es que es un indio a punto de ser sacrificado, y que el verdadero sueño es aquél en el que va en una moto y sufre un accidente. Confusión de lo real e irreal.  

¿Cuál es la verdadera realidad de la economía?

La semana que viene lo resolveremos. Mientras, feliz san Valentín.

Buena semana,

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