Formación en Productos Cotizados, una inversión de futuro


Según el Servicio de Estudios de BME, los particulares que invierten en renta variable han crecido casi un 18% en el último año, lo que representa ya un 25% de la capitalización total de la Bolsa española, es decir, unos 16.000 millones de euros en términos absolutos. A la vista de estas cifras, es evidente que la actividad diaria en el parqué bursátil español preocupa cada vez más, no sólo por las noticias que nos afectan como país, sino por lo que conlleva a nivel familiar, donde la evolución del Ibex 35 afecta directamente a sus pequeñas inversiones.

Productos y conceptos como los Warrants, inLine o Multi se han introducido en las carteras y en el vocabulario cotidiano de muchos hogares españoles, pero la oferta de estos Productos Cotizados es tan amplia y fluctúa de forma tan constante que la cotidianeidad de estos términos requiere de una formación y de una actualización continuadas.

Por este motivo, son varios los grupos financieros que apuestan por la formación de estos inversores, destinando importantes recursos tanto técnicos como humanos, para que conozcan todos los riesgos y oportunidades que ofrecen los Productos Cotizados  en un mercado alcista, en uno bajista o en un escenario lateral; y para que aprendan a

sacar el máximo rendimiento aprovechando sus características, como el Apalancamiento o las pérdidas limitadas.

Estos cursos de formación, de la misma forma que el inversor, han ido evolucionando en paralelo al mercado financiero, por lo que los departamentos especializados han incorporado variedad de contenidos desde el punto de vista teórico y práctico. Es decir, no sólo se trata de cursos de formación sobre productos concretos de inversión, sino que además se completan con otras temáticas muy demandadas por los inversores españoles como el análisis técnico, el análisis económico y fundamental, la psicología del inversor o el método de trading.

Desde luego, el volumen de información bursátil al que tenemos acceso diariamente ha facilitado en gran medida la familiarización de algunos de estos conceptos, sin embargo no basta con devorar la prensa económica o seguir la evolución de los índices bursátiles o de los valores más atractivos. Información no es sinónimo de formación, y menos aún en un mundo sobreinformado e interconectado (también, obviamente) en el plano económico.

La formación es, por tanto, más necesaria que nunca en la actualidad. Es indudable que este tipo de cursos abren un abanico de posibilidades a todos los niveles, desde inversores amateur que quieren dar a la inversión una oportunidad, hasta expertos que necesitan de asesoramiento y nuevas técnicas para obtener el máximo rendimiento de su capital financiero. Una inversión de futuro para no quedarse atrás en un mercado que se mueve al ritmo frenético de la economía mundial. 

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