Fondos VaR. ¡Vence al riesgo!


Arthur Miller, gran dramaturgo estadounidense, escribió: “no me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba”. ¿Y qué es lo que le importa a un inversor? Seguramente sea obtener la mayor rentabilidad del capital puesto sobre la mesa, desde un punto de vista estrictamente financiero.

Para dar respuestas a estas preguntas, los fondos VaR persiguen conseguir un objetivo de retorno absoluto con un presupuesto óptimo de volatilidad, es decir, para cada inversión el menor riesgo posible.

Estamos ante tiempos inciertos y la bolsa no sigue una sola dirección, nunca la ha seguido. Frente a este escenario están adquiriendo fuerza en el mercado los fondos VaR como instrumentos de inversión altamente flexibles capaces de ganar dinero incluso cuando los mercados caen. Para algunos son fondos de autor, muy vinculados a la capacidad del gestor, sin embargo se diferencian en el férreo control del riesgo. La gama VaR, tras el uso de diferentes metodologías, establece cual es la pérdida máxima que estadísticamente puede impactar al fondo bajo condiciones normales de mercado.

¿Pero por qué ocupan actualmente un puesto tan relevante en las carteras? La última crisis nos ha llevado a una situación en la que todo se vendía en aras de la liquidez, no había donde esconderse y las carteras descorrelacionadas dejaban de serlo. La gestión del riesgo es, y será aun más, la brújula que distinga a unos gestores frente a otros. Los fondos VaR son las carteras mejor preparadas para navegar en cualquier agua: pueden ir con el mercado o en su contra; permiten diversificarse al máximo o concentrarse en determinadas oportunidades; invertir en Europa, Japón, Australia o Indochina; comprar oro, vender petróleo y hacerlo con dólares, euros o yuanes. Disponen de las herramientas necesarias para afrontar el devenir de los ciclos económicos con soluciones innovadoras ante los nuevos retos como son las situaciones anómalas de mercado, tempestades en donde los instrumentos de navegación se vuelven locos y dan señales erróneas.

Vayamos al modelo de gestión. Es muy difícil trabajar con un modelo de base que contenga la expectativa de enormes caídas de mercado, momento en donde todos los activos se correlacionarían entre sí. En el cálculo habitual de los riesgos se supone una normalidad en la distribución de rentabilidades. Independientemente de las técnicas estadísticas que pretenden corregir los problemas de heterocedasticidad (como el modelo de GARCH que se apoya en clúster de volatilidad) la precaución más importante que se puede tener es invertir en activos completamente líquidos que permitan reaccionar a tiempo. La multicolinealidad es otro problema común, máxime en un mercado global: es difícil ver verdadera independencia entre los rendimientos de los activos. La diversificación real hoy en día viene de la mano de las distintas técnicas de inversión que tienen direccionalidad opuesta. Los long-short puros, ponderados por beta, suelen ser los más efectivos siguiendo este criterio. Otras técnicas que suman alfa vienen de invertir en diversos tramos de la pendiente de la curva, compraventa de volatilidad, divisa, etc.

Tomamos decisiones de inversión que no siempre están directamente ligadas al movimiento de la economía en su conjunto sino que muchas persiguen únicamente valor relativo, que es lo que conduce a una rentabilidad absoluta. No sólo se trata aquí de buscar inversiones con una skewness positiva o evitar una distribución leptokúrtica, se trata de que la propia estructura del fondo pueda sortear una situación de crisis como la que hemos vivido, no ya por lo descorrelacionados que estén sus activos entre sí, sino por la descorrelación que exista entre sus técnicas de inversión. Así se consigue una diversificación mayor con un alfa resultante de la suma del alfa de cada una de las estrategias.

En definitiva, y sin necesidad de ser tan romántico como Miller, da igual cómo se mueva el mundo, en un fondo VaR buscamos  “aquello que más le interesa al inversor sin tener que arriesgar todo lo que le importa”.

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