Fondos perfilados: por qué la rentabilidad no ha sido buena y tres consejos para sus gestores


En 2015 y el cuarto trimestre, la mayoría de las 151 carteras españolas analizadas por el departamento internacional de Análisis y Consultoría de Carteras (PRCG) de Natixis Global AM se quedaron a la zaga de las categorías de grupos comparables. De acuerdo con su estudio, que la firma recoge en el primer Barómetro de Carteras, las carteras medias se quedaron por detrás de un índice compuesto de renta variable global y renta fija europea. Esto se explica porque las carteras españolas tenían una mayor exposición a bolsa española y el EuroStoxx 50 (cuyas rentabilidades fueron inferiores a los índices de renta variable europeos) y menos acciones estadounidenses, menos exposición al dólar y menos deuda pública de países centrales que el índice. En la renta fija, sobreponderar crédito corporativo frente a gobiernos también supuso un lastre. Aunque la rentabilidad fue menor, también lo fue la volatilidad cuando se compara con los índices de referencia (ver gráfico 8).

Al realizar una prueba de estrés de la cartera media conservadora, el equipo ha observado una diferencia entre las pérdidas en periodos de estrés más recientes y otros periodos más lejanos, como los de la burbuja tecnológica y la crisis de 2008. El hecho es que, cuando hay menos exposición a gobiernos y más a crédito corporativo, que están más correlacionados con la renta variable, las carteras se vuelven muy sensibles a las pérdidas si las acciones y el crédito se comportan mal y los gobiernos están negativamente correlacionados con los activos de riesgo. “Ese escenario de mercado es del tipo al que estamos viviendo, por lo que esperaríamos que las carteras se vieran afectadas del mismo modo por la alta correlación entre sus exposiciones a renta variable y renta fija”. Analizando la contribución al valor en riesgo de las carteras se observa que el value, la pequeña capitalización y la bolsa española constituyen el grueso del riesgo de las carteras.

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Basándose en el análisis interno y las conversaciones que en el equipo han mantenido con sus clientes, la sensación es que, en general, estas carteras españolas medias están posicionadas de tal forma que responde a las inquietudes de sus clientes. “En los últimos tres años, las carteras conservadoras españolas medias están siendo menos arriesgadas que el grupo de comparables del perfil de riesgo conservador, casi el mismo riesgo en las moderadas, y más arriesgadas en las agresivas. El motivo, probablemente, es que los gestores prefieren gestionar carteras conservadoras de forma más prudente debido al perfil de riesgo de los clientes finales. Muchos de estos clientes conservadores invertían en depósitos cuando los rendimientos eran más altos, pero tuvieron que acudir a fondos de asignación de activos al bajar los tipos de los depósitos”, explican.

Algunos consejos

Según explican desde el equipo que integra el PRCG, la sensibilidad de las carteras españolas a los tipos de interés, dados sus bajos niveles comparados con la media histórica, explica por qué es tan popular incluir vehículos de inversión de vencimientos cortos en las carteras. “También son importantes los motores de generación de rentabilidad en las carteras en un entorno de mercado en el que la deuda pública desarrollada ofrece rendimientos hasta vencimiento muy bajos y las acciones, desde 2009, han disfrutado de uno de los mayores mercados alcistas de la historia. Este entorno está haciendo que los inversores cambien su asignación a activos hacia una mayor concentración de renta variable y crédito, lo que reduce la diversificación de la cartera por la correlación entre ambos”. Esto lleva a los expertos a realizar algunas recomendaciones:

1. Los inversores necesitan incluir estrategias de baja correlación con la cartera, que también sean una fuente de rentabilidad, para poder cumplir los objetivos a largo plazo. “Ese es el motivo por el que las estrategias alternativas parecen ser más importantes desde un punto de vista estratégico, aunque la asignación actual no es muy significativa si se compara, sobre todo, con la de otros países”.

2. Las inquietudes afectan a todos los perfiles de riesgo, pero más aún a las carteras conservadoras. “Los bajos rendimientos de los bonos gubernamentales de países desarrollados hacen más difícil para las carteras conservadoras conseguir su objetivo de rentabilidad a largo plazo. Por ello, esas carteras están incorporando activos de rentabilidad esperada más alta, pero también de mayor riesgo. Y eso supone que puedan incorporar más riesgo del previsto en determinadas circunstancias de mercado, por lo que resulta clave someter a la cartera a pruebas de estrés en distintas condiciones de mercado” (ver gráfico 9).

3. El cambio de las correlaciones entre activos de riesgo y activos defensivos, como ha ocurrido con las correlaciones entre el dólar y la deuda pública en los últimos años, hace que muchos inversores se pregunten qué activos pueden utilizar como cobertura de los activos de riesgo. “Debido a esas correlaciones cambiantes, la necesidad real de diversificar se vuelve aún más importante, ya que los activos defensivos podrían no comportarse del modo esperado”.

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