Fondos de inversión y madurez de los partícipes


TRIBUNA de Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco. 

Todos los españoles debemos felicitarnos al comprobar como nuestras instituciones están funcionando ante una amenaza tan brusca y repentina como es la del coronavirus, especialmente el personal sanitario, los cuerpos de policía y el ejército, los proveedores de bienes y servicios de primera necesidad y los medios de comunicación, que están haciendo lo imposible para que las consecuencias de esta pandemia nos dejen las menores secuelas posibles.

En este entorno de crisis sanitaria, los mercados han venido reaccionando de forma intensa y, por ello, los fondos de inversión han reflejado estas valoraciones negativas en sus valores liquidativos diarios, al igual que lo hicieron durante 2019 en sentido opuesto con rentabilidades positivas en todas las categorías y especialmente en los fondos de renta variable (en torno al 20%).

A pesar de ello, y en este contexto de incertidumbre, hay que destacar la madurez de los partícipes, que entienden que sus objetivos son de medio y largo plazo, especialmente en las estrategias de renta variable y algunas de renta fija.

La mayor y mejor perfilación del nivel de riesgo de los partícipes que han venido haciendo en los últimos años los comercializadores, junto con la realización de los test de conveniencia y de idoneidad exigibles, hacen que hoy los más de siete millones de partícipes de fondos de inversión conozcan mejor las características de sus inversiones y comprendan que cuanto más tiempo mantengan su posición, más estable será la rentabilidad.

Asimismo, el sólido marco regulatorio que rige el funcionamiento de los fondos de inversión, dispone de las herramientas suficientes para que las gestoras puedan hacer frente con serenidad a circunstancias excepcionales, asegurando así el interés de todos los partícipes.

El papel destacado que está desempeñando la CNMV como supervisor de los fondos de inversión es esencial, manteniendo un contacto diario con las gestoras, monitorizando su funcionamiento en lo que se refiere a dos aspectos básicos: valoraciones de los activos y control de la liquidez, que a día de hoy es perfectamente manejable, como también está sucediendo en el resto de países europeos.

Mención especial también para las autoridades monetarias y políticas que, con sus programas de liquidez, de reducción de tipos de interés y de gasto público, han reducido la incertidumbre en los mercados.

La duración y profundidad de esta crisis en los mercados financieros dependerá, sin duda, de los éxitos que se vayan logrando en la lucha contra el coronavirus, pero los fondos de inversión nuevamente, al igual que hicieron en situaciones similares o peores de los mercados, están demostrando que están al servicio de sus partícipes, dando liquidez a unos o facilitando la generación de oportunidades de rentabilidad a otros, bajo las características de diversificación del riego, gestión profesional y seguridad de los activos depositados.

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