Fondos de deuda emergente para momentos de turbulencias


Los valores de renta fija de los mercados emergentes han sido capaces de superar las distintas circunstancias que se han dado a lo largo del año y se anotaron rentabilidades positivas en el primer semestre de 2011. Pese a las revueltas en África, la subida del precio de las materias primas, el terremoto de Japón y los problemas de deuda en Europa, los fondos que invierten en esta clase de activos siguen siendo una buena oportunidad de inversión.

“Aunque la volatilidad se ha incrementado en los mercados de deuda emergente, la evolución de la rentabilidad y la estabilidad de los diferenciales han puesto de manifiesto que esta clase de activos aguanta bien los vaivenes del mercado”, explica Anne-Sophie Girault, responsable de Gestores de Carteras de Renta Fija de Aviva Investors.

Esta experta es optimista respecto al resultado a final de año de estas carteras debido a que los riesgos de la volatilidad en EEUU, de las tensiones en los mercados europeos de deuda pública y la amenaza de la inflación se compensan con los fuertes y resistentes fundamentales de la deuda emergente.

Vinculados a la inflación
Dentro de estos activos, destaca una estrategia concreta, la inversión en bonos vinculados a la inflación, que ha permitido a los fondos de bonos emergentes de Aviva Investors tener una evolución mejor en el largo plazo mientras que ha aumentado su capacidad de resistencia en las fases de mayor volatilidad en el mercado.

Esta estrategia tiene mucho sentido en el momento actual. Celine Giffard, responsable de fondos de Self Bank, explica que de cara al futuro los fondos que invierten en deuda emergente van a tener un buen comportamiento por que van a seguir encontrando soporte en los balances de los países emergentes, mucho más saneados que los de los países desarrollados, con mejores perspectivas de crecimiento, unas bajas necesidades de financiación y unos excelentes flujos de tesorería.

Pero también existen riesgos importantes, y uno de ellos es la inflación en muchas de estas naciones, lo que podría llevar a políticas monetarias más restrictivas que afectarán a las emisiones existentes de renta fija en cartera.

Pensando en este riesgo, Matthew Michael, responsable de Schroder ISF Emerging Market Debt Absolute Return, explica que la duración del fondo que gestiona es mínima y probablemente se mantendrá en estos niveles debido a que “el inevitable estrechamiento de la política monetaria deja a muchos inversores en estos bonos precariamente posicionados”.

Desaceleración
Otro de los principales riesgos es la desaceleración del crecimiento mundial.Y con esta idea en mente, Charles Zerah, gestor de renta fija de Carmignac Gestión, ha optado por un perfil más defensivo, reduciendo la exposición a la deuda corporativa emergente.

En este mismo sentido, Celine Giffard considera que para un inversor con perfil moderado sería más recomendable un fondo de deuda pública, o uno que combine renta fija pública y privada, con un mayor peso de la primera sobre la segunda.

En el caso de un fondo centrado en renta fija corporativa, como DWS Invest Emerging Markets Corporate, su gestor, Maruf Siddique, explica que mientras persistan algunas dudas macroeconómicas prefiere una combinación equilibrada de compañías privadas y cuasi-soberanas, destacando su preferencia por países como Indonesia, Rusia y Qatar, que mantienen un saludable crecimiento y cuyas empresas se benefician del aumento de la demanda de energía y commodities en las economías emergentes.

También hay que tener en cuenta a la hora de elegir un fondo, la divisa. Marta Campello, asociada de EFPA España, prefiere fondos con exposición a las divisas de países emergentes, porque cree que tienen valoraciones atractivas.

Recomendaría BlueBay Emerging Markets Local Currency Bond, con un enfoque conservador, lo que según esta experta parece una buena aproximación a la hora de invertir en activos con riesgo.

Para evitar disgustos con la moneda, Celine Giffard recomendaría no apostar por un fondo 100% de deuda local, sino por carteras globales con mezcla de esta deuda y de la emitida en moneda fuerte, destacando Skandia Emerging Market Debt A3 Hdg, que mantiene tres cuartos del fondo invertido en dólares.

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