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Fintech: si parece demasiado bueno para ser verdad…


El matrimonio entre tecnología y finanzas es un buen negocio, como demuestra el imparable crecimiento que están experimentado las denominadas fintech: si, hasta 2013, la inversión privada en empresas de tecnología financiera no alcanzaba los 5000 millones de dólares al año, la cifra ascendió hasta los 12.000 millones en 2014 y alcanzó los 19.000 millones en 2015 (lea más sobre los segmentos de mercado que están atrayendo más inversión).

Sin embargo, junto con sus ideas innovadoras, muchas de estas empresas han importado también la mentalidad de “venderlo primero y construirlo después” tan prevalente en el sector tecnológico… y se han topado de frente con los reguladores. Como señala un reciente artículo del blog FT Alphaville (que pertenece a Financial Times), “en finanzas, cualquiera puede parecer innovador y barato simplemente ignorando la regulación o aplicando estrategias que no permiten cubrir costes con el único fin de ganar cuota de mercado”.

Ante esta situación, la FCA británica ha decidido darle un toque de atención a algunas de estas start-ups, empezando por los agentes de pago y cambio de divisas, uno de los segmentos que más inversión han recibido en los últimos años. “Nos preocupa el uso que algunas firmas están haciendo del tipo de cambio interbancario en sus herramientas de conversión de divisas, en sus páginas web y en otros materiales promocionales”, explica la institución en un email enviado recientemente a varias empresas. “Por ejemplo, nos preocupa que los consumidores puedan creer que el tipo de cambio que les ofrecen estas herramientas de conversión de divisas (el tipo de cambio interbancario) es el que obtendrán”, cuando no es así.

La realidad es que estas empresas tecnológicas no han inventado una herramienta mágica que les permita ofrecer a sus clientes el tipo de cambio interbancario a un menor coste. Como explica el artículo, “la plataforma o las herramientas no es lo que impide que los particulares puedan beneficiarse de los tipos de cambio interbancarios. El problema siempre ha sido la liquidez, es decir, encontrar una contrapartida cuando la necesitas. Ninguna herramienta tecnológica puede garantizar eso. Sin embargo, lo que sí incrementa las posibilidades de encontrar una contrapartida adecuada es la centralización de operaciones en una misma plataforma: el mercado interbancario, tal y como lo conocemos. Es una simple cuestión de escala”.

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