Finlandia y Holanda tratan de bloquear el acuerdo de ayuda a España e Italia


Finlandia y Holanda no están de acuerdo con las decisiones tomadas en la última Cumbre Europea e intentarán bloquear que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueda adquirir deuda soberana de la zona euro en los mercados secundarios. Así lo ha confirmado el propio ministro de finanzas finlandés, quien a pesar del acuerdo adoptado la semana pasada por los líderes europeos. La decisión de adquirir bonos soberanos en los mercados secundarios a través del Mede requeriría, en principio, unanimidad, algo improbable ante la oposición de Finlandia y Holanda, según refleja un informe de Helsinki remitido al Parlamento del país escandinavo.

España e Italia se plantaron el pasado viernes y (con cierto apoyo de Francia) consiguieron que Alemania aceptara un acuerdo al que se había negado tajantemente en los últimos días. Los fondos de rescate flexibilizarán sus exigencias para comprar deuda de los países en problemas y, sobre todo, entregarán las ayudas a la banca de manera directa y no a través de los estados. Esta última fórmula es la que había reclamado insistentemente España en los últimos días, sin que hubiera hasta anoche posibilidad alguna de lograrla.

Los 100.000 millones acordados para la recapitalización de la banca española llegarán, por tanto, de manera directa y las entidades serán las únicas responsables de su devolución. Aunque la puesta en marcha de este acuerdo no llegará previsiblemente hasta finales de año, ya que Alemania ha exigido que antes el Banco Central Europeo (BCE) sea el supervisor único del sector financiero, en los mercados se ha recibido con gran satisfacción. Tanto, que la prima de riesgo española cae hasta los 474 puntos y el Ibex 35 asciende más de un 4%, hasta superar los 7.000 puntos a cierre de la sesión.

Pero la victoria de Italia y España no ha sido total. La canciller alemana, Angela Merkel, en su línea y filosofía pragmática, ha dejado claro que todas las prestaciones exigen contraprestaciones. En la misma línea se ha manifestado el presidente del BCE, Mario Draghi, que entiende que el pacto y sus consecuencias no serían creíbles si no hubiera estrictas contraprestaciones.

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