Fineco compatibiliza el vencimiento fijo y la gestión activa en su último fondo de deuda


Fineco Patrimonios, la sociedad gestora de la banca privada de BBK, ha hecho compatibles dos conceptos que normalmente no suelen aparecer juntos en las carteras de deuda de las gestoras españolas: los vencimientos fijos y la gestión activa. Así, y a diferencia de los garantizados o las IIC de gestión pasiva, que suelen mantener los hasta su vencimiento, con escasas variaciones, Fineco ha diseñado una cartera de renta fija internacional a cinco años que será gestionada de forma activa.

Para hacerse cargo de esa gestión, ha otorgado un mandato a dos de las entidades con mayores activos en deuda del mundo y una visión que considera complementaria, BlackRock y Pimco. Se repartirán la cartera al 50%, con la idea de que en cada mitad de la misma se refleje la visión y la identidad de cada casa.

Es una característica que convierte al Fon Fineco Renta Fija Internacional, que verá la luz a mediados de noviembre, en una novedad a tener en cuenta, sobre todo como parte nuclear de las carteras, gracias a su carácter conservador y diversificador. De hecho, en las carteras de la gestora, el producto tendrá un peso de entre el 15% y el 30% dependiendo del perfil del cliente. Su objetivo de rentabilidad anual está entre el 3% y el 4%, para batir a una inflación del 2%. “Los inversores han de olvidarse de retornos de doble dígito en un entorno de tipos en mínimos y la posibilidad de riesgos extremos que hay que controlar”, dice Itziar Mendia, responsable de Renta Fija de la gestora.

Carcasa antigua, idea nueva

Fineco, que ha incrementado sus activos bajo gestión en fondos en un 20% en 2012, ha dado forma a su nuevo producto utilizando la carcasa del ya existente Fon Fineco Deuda Privada, posicionado en crédito europeo a corto plazo. El anterior producto, que contaba con unos 80 millones en activos, cambiará su denominación y política de inversión y se espera que el nuevo arranque con el doble de capital, 150 millones que podrían llegar a los 200 en los próximos meses. Aunque el fondo será de derecho español –porque se ha querido hacer una apuesta dentro de la legislación española–, la entidad no descarta impulsar la idea en otros países más adelante.

El fondo es como un bono con un vencimiento a cinco años, de forma que la duración irá decreciendo según se acerque el final de la vida de la cartera, hasta reducirse a cero. “A tres años, y según lo que han dicho los bancos centrales, la situación monetaria y de represión financiera continuará. El riesgo vendrá a partir de entonces, cuando se empiece a drenar la liquidez del sistema, aunque para entonces ya le quedará poco tiempo de vida y el riesgo estará centrado en el de crédito”, afirma Mendia.

Otra de las claves es la composición de su cartera, formada por deuda internacional sin tener en cuenta unos índices que ponderan más la deuda de los países más apalancados. Para esa gestión diferenciada son claves las filosofías de BlackRock y Pimco. En esta última, la gestión está marcada por la integración de la visión macro a largo plazo, a partir de un análisis independiente y enfocado en la gestión del riesgo. Ryan Blute, responsable de Crédito de Pimco, explica que la cartera inicial estará invertida sobre todo en deuda corporativa en tres niveles, mercados emergentes, high yield y con grado de inversión, con un importante peso del segmento BBB. Mark Kiesel y Eve Tournier serán los encargados de la gestión.

En BlackRock, las ideas locales también se complementan con la visión macroeconómica, que les lleva a señalar sectores atractivos como la deuda financiera, la deuda pública emergente emitida en dólares o el segmento de alta rentabilidad (con límite del 20% en el mandato). Según el responsable de Crédito, Owen Murfin, la cartera inicial tiene la mayor parte en el segmento de grado de inversión, y está pensada para soportar eventos como el aumento de 100 puntos básicos en la rentabilidad del Bund alemán o un escenario similar al de noviembre de 2011.

En total, el fondo podrá invertir hasta un 20% en instrumentos diferentes de bonos, como CDS, que según los gestores, en algunos casos permiten obtener mayor retorno con el mismo riesgo. La exposición de la divisa estará cubierta en un 90% (en euros). El fondo tendrá ventanas mensuales de liquidez y dos clases de participaciones: la destinada al inversor institucional tendrá una comisión de gestión del 0,5%, a partir de una inversión mínima de 200.000 euros, y  la clase minorista, del 0,65%.

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