Finanzas conductuales: diferencias culturales en el comportamiento de los inversores


Se ha desarrollado una rama de las finanzas conductuales en el ámbito de la investigación cultural, que muestra cómo los patrones de comportamiento difieren en las culturas que son familiares para nosotros. La cultura financiera ofrece una base esencial para bancos activos en todo el mundo y por buenas razones. A pesar del avance en la globalización, aún podemos identificar algunas diferencias culturales significativas alrededor del mundo. En el mundo se hablan cerca de 500 lenguas, los hábitos alimenticios varían de región a región y existen algunas diferencias en nuestras convenciones sociales que debemos conocer antes de cruzar el mundo. Sin embargo, la teoría financiera tradicional apenas reconoce la diversidad cultural internacional. Se basa en la premisa de que el dinero es el gran igualador.

Según un estudio presentado por el Instituto de Investigación de Credit Suisse junto con la Universidad de Zurich bajo el título 'Finanzas Conductuales: La Psicología de la Inversión', existen diferencias culturales en el comportamiento de los inversores. “En la actualidad, los inversores pueden negociar (casi) cualquier tipo de título valor que deseen simplemente pulsando algunas teclas de un ordenador. Las finanzas tradicionales también dictan que, al final, todos queremos lo mismo: lograr altos rendimientos sin asumir demasiados riesgos”.

Durante 20 años, los investigadores en finanzas conductuales han estado intentando determinar si, de hecho, las finanzas se encuentran sujetas a las diferencias culturales. Incluso si asumimos que los inversores de todo el mundo están centrados en el binomio rentabilidad/riesgo, los investigadores creen que la cultura puede influir en los inversores de forma diferente en términos del tipo de inversiones, plazos de inversión y la aversión al riesgo. “En última instancia, las finanzas conductuales muestran que aunque hay sólo una manera de actuar racionalmente, existen muchas maneras de hacerlo irracionalmente. Por lo tanto, no sería exagerado decir que nuestra cultura ayuda a determinar a qué obstáculo psicológico somos más propensos a sucumbir”.

¿Qué es la cultura?

En un sentido más amplio, los autores del informe afirman que la cultura es todo lo que la gente crea. “Observar los grandes tesoros artísticos del mundo es una excelente manera de identificar las diferencias culturales que existían y pueden seguir existiendo en varias regiones del globo. La pregunta es cómo medir la cultura y hacer una correlación numérica con algo que es tan mundano como el comportamiento de los inversores y los rendimientos del mercado. Dado que el comportamiento de inversión también es parte de nuestro comportamiento social, podemos tomar la sugerencia sobre las dimensiones culturales identificadas por el sociólogo holandés Geert Hofstede”.

¿Cómo nuestra cultura moldea nuestro comportamiento de inversión?

En el estudio mundial más grande sobre las diferencias culturales con respecto al comportamiento de la inversión hasta el año 2010, los profesores Mei Wang, Marc Oliver Rieger y Thorsten Hens observaron las preferencias temporales, el comportamiento de riesgo y los sesgos del comportamiento de casi 7.000 inversores en 50 países. Si agrupamos los resultados por región cultural se pueden apreciar algunas diferencias sorprendentes. En primer lugar, los inversores en los países de habla nórdica y alemana son más pacientes, mientras que los inversores africanos son los menos pacientes. En segundo lugar, los inversores de países anglosajones son los más tolerantes a las pérdidas, mientras que los de Europa del Este tienen la mayor aversión a la pérdida.

En el estudio, detallado por países, se muestran fascinantes diferencias culturales en el comportamiento de los inversores y cómo esto puede incluso influenciar los rendimientos de los mercados de capitales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En lo que respecta a los sesgos conductuales, se observa que en todas las regiones culturales hay una alta inclinación a aumentar el riesgo después de perder dinero (necesidad de alcanzar el equilibrio).

 

 

 

 

 

 

 

 

En la mayoría de los países existe una tendencia a tomar demasiado en serio acontecimientos inverosímiles –ya sea que sean ampliamente positivos o negativos. En el primer caso, las fantasías sobre lo que la gente podría hacer con un resultado muy positivo son tan tentadoras que estas personas no se dan cuenta de lo improbable que es ganar. En el segundo caso, la ansiedad acerca de un evento con un resultado muy negativo es tan preocupante que la gente no se da cuenta de lo improbable que es.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos resultados indican que también existen diferencias culturales en el comportamiento de los inversores. Debe investigarse si, en la medida en que la globalización continúa, estas diferencias disminuyen en la manera en que nuestras diferencias de lenguaje, hábitos alimenticios y costumbres sociales disminuyen.

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