Fidelity: “Invertir en acciones europeas no es invertir en la economía europea”


Cada vez son más las voces que aseguran que Europa es el enfermo del mundo y que establecen paralelismos entre el Viejo Continente y el Japón de hace 15 años. Sin embargo, desde Fidelity aseguran que las presiones derivadas de una evolución demográfica desfavorable, una divisa fuerte y, sobre todo, de las fallas que se están abriendo entre las endeudadas economías periféricas (Grecia, Portugal y España) y las locomotoras económicas (Alemania y Francia), no deben alejar a los inversores de la región.

Cada vez son más las voces que aseguran que Europa es el enfermo del mundo y que establecen paralelismos entre el Viejo Continente y el Japón de hace 15 años. Sin embargo, desde Fidelity aseguran que las presiones derivadas de una evolución demográfica desfavorable, una divisa fuerte y, sobre todo, de las fallas que se están abriendo entre las endeudadas economías periféricas (Grecia, Portugal y España) y las locomotoras económicas (Alemania y Francia), no deben alejar a los inversores de la región. “El camino de la recuperación será largo y no espero un milagro económico, pero hay que tener en cuenta que invertir en renta variable europea no es invertir en la economía del continente”, asegura Sam Morse, gestor del Fidelity European Fund en su boletín de renta variable europea.

Según el experto, los inversores europeos tienen la suerte de tener a su alcance un gran número de excelentes empresas multinacionales con unas muy buenas perspectivas de crecimiento internacional, lo que da acceso al crecimiento mundial con la liquidez y los niveles de buen gobierno societario que ofrecen los mercados occidentales desarrollados.

“Conseguir buenas rentabilidades depende más de la capacidad de las empresas para generar beneficios y pagar dividendos que de lo que ocurra en sus respectivas economías nacionales. Y si los beneficios es lo que importa, las noticias son buenas: están creciendo y el mercado no lo está descontando”, asegura, por lo que prevé beneficiarse del efecto combinado de unos beneficios y unos PER al alza. Sam Morse pone un ejemplo: Novo Nordisk, fabricante de insulina, que cotiza a tan sólo 15 veces los beneficios del próximo año, no tiene deuda y disfruta de una cuota de mercado mundial del 50%, que asciende hasta el 60% en China, donde están aumentando los casos de diabetes. Una posición que contribuye al crecimiento de dos dígitos que está registrando la compañía.

“Europa no puede compararse con Japón, que sufrió una espectacular burbuja en el precio de los activos”, afirma Morse. “Las acciones de la Bolsa de Tokio marcaron máximos con un PER de 57 veces y la milla cuadrada alrededor del palacio del emperador llegó a valer más que todo el estado de California. También soy de los que piensan que se cometieron muchos errores en la política monetaria japonesa y creo que, en líneas generales, las autoridades europeas han actuado bien”, apostilla.

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