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Tres poderosos factores que justificarían el regreso del value en 2018


Si hace dos semanas nos hacíamos eco en Funds People de la posibilidad de una inminente rotación de estilos en la renta variable europea, lo cierto es que la estadounidense tampoco se ha quedado atrás, como observa Kasia Kiladis, directora de inversiones de renta variable estadounidense de Fidelity. La experta constata que, en las últimas semanas, las acciones con sesgo momento – el estilo que ha sido más rentable en 2017- han experimentado una notable corrección en EE.UU., mientras que parece que han vuelto a levantar la cabeza las acciones con sesgo value en el país. Esta rotación se ha transferido posteriormente a los índices mundiales.

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Kiladis se pregunta si estos movimientos podrían ser indicios suficientes de la gestación de un cambio a largo plazo en el sentimiento de los inversores. Su respuesta inicial es que “es demasiado pronto para decir si la transición desde el momentum hacia el value puede aguantar, pero el efecto combinado del crecimiento económico, la reforma tributaria y la política monetaria menos expansiva podría marcar un cambio en el sentimiento inversor”.

Estilos_4La directora de inversiones recuerda que “la reactivación del value investing lleva gestándose algún tiempo y ha dejado un par de salidas en falso durante los últimos años”. La primera se produjo tras la crisis financiera mundial, cuando las acciones momentum y value se movieron de forma bastante paralela al índice. Sin embargo, a partir de finales de 2014, el factor momento comenzó a acelerarse, a medida que los capitales entraron en masa en el sector tecnológico, mientras que las acciones value comenzaron a languidecer. La experta recuerda que esta tendencia se mantuvo hasta finales de 2016, cuando “el momento corrigió después de que las acciones value se dispararan al calor de las expectativas de mayor crecimiento económico y en previsión de que se produjeran cambios en la política económica tras la elección de Donald Trump”. Como han podido comprobar los inversores, este pequeño revival duró poco, y 2017 volvió a ser un año propicio para el momento y el sesgo growth, mientras que el value volvió a situarse a la cola del mercado.

¿Qué debe pasar para que vuelva el value?

Así pues, lo que verdaderamente quiere dilucidar Kiladis es cuáles serían los factores que podrían facilitar un regreso triunfal del value. En su opinión, se ha producido en el último año la conjunción de tres aspectos clave: crecimiento global sincronizado, la aprobación de la reforma tributaria en EE.UU. y el endurecimiento monetario en EE.UU. y Europa.

La experta afirma con claridad que “el sólido crecimiento mundial y las positivas perspectivas de beneficios dan apoyo al estilo value”. Son varios los datos en los que se apoya: el máximo de 17 en la confianza de los consumidores estadounidenses, la aceleración del crecimiento del PIB en la eurozona en los últimos cuatro meses y el hecho de que, en diciembre, Japón registrase 1,7 veces más revisiones de los beneficios al alza que a la baja (sólo un año antes el país registró el doble de revisiones a la baja que al alza). “Las empresas con las valoraciones más bajas probablemente sean las que más se beneficien del crecimiento del PIB, la confianza de los consumidores y las revisiones al alza de los beneficios”, resume Kiladis.

Ésta aclara que, si bien las valoraciones se incrementaron de forma general en todos los sectores durante 2017, el interés de los inversores no se repartió por igual: mientras que tecnología y salud han sacado músculo, en cambio energía y telecomunicaciones cotizan ahora más baratos que hace un año. La directora de inversiones indica que el diferencial del PER ajustado al ciclo entre los sectores más caros y más baratos es ahora de 28 veces, frente a las 19 veces de hace un año.

En cuanto a la reforma tributaria, que rebajará el tipo máximo del impuesto de sociedades del 35% al 21%, Kiladis confirma que “podría dar un nuevo impulso a la inversión empresarial y los beneficios”, siendo las empresas estadounidenses más beneficiadas aquellas que paguen los tipos impositivos efectivos más altos. “Estas empresas suelen estar centradas en el mercado interno, a diferencia de las grandes multinacionales, que pueden realizar arbitrajes fiscales gracias a sus negocios internacionales”, aclara la representante de Fidelity. Añade que las multinacionales “suelen concentrarse en los sectores de tecnología y atención sanitaria, donde hay más acciones de momento y growth”, mientras que las empresas domésticas con mayor potencial para beneficiarse presentan, en general, valoraciones más bajas.

Finalmente, la directora de inversiones comenta que “el endurecimiento monetario es sinónimo de reflación” y esta, a su vez, “podría convertirse lentamente en una tendencia mundial”. Teniendo en cuenta que la Fed proseguirá este año con su ciclo de subida de tipos, que el BCE retirará su programa de estímulos y que han empezado a aparecer voces críticas con el macro programa de estímulos del Banco de Japón, la experta considera que “los primeros atisbos de endurecimiento monetario que vimos a finales de 2016 podrían consolidarse ahora”.

En cuanto a la temática de la reflación, Kiladis destaca su influencia positiva sobre las acciones, dado que se benefician de las expectativas de mayores beneficios futuros a perpetuidad. “Esta larga duración, combinada con las bajas valoraciones de las acciones value, podría indicar que existe un amplio margen de recuperación en estas acciones”, comenta. En particular, estima que las empresas que mejor comportamiento podrían registrar serían aquellas de sesgo value y con un elevado apalancamiento operativo y financiero, mientras que podría estancarse la cotización de empresas con valoraciones elevadas.

La experta de Fidelity concluye en base a todas estas observaciones que “hace mucho tiempo que las perspectivas para las acciones value no eran tan prometedoras como en estos momentos”. Sin embargo, seguirá habiendo una pléyade de riesgos y obstáculos para su recuperación, entre los que cita al alto endeudamiento de China, el comportamiento impredecible de Corea del Norte o la escasez de detalles sobre la ejecución del Brexit. “Si la economía mundial puede gestionar estos riesgos, la recuperación de las acciones value tiene visos de continuar. Los inversores lo suficientemente valientes para lanzarse ahora y apostar por las acciones value pueden conseguir mayores recompensas que los que se limiten a esperar acontecimientos”, sentencia Kiladis.

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