Fidelity cree probable asistir a una fuerte depreciación del euro en los próximos meses


La crisis de deuda pública se está desarrollando a una velocidad alarmante y ahora podríamos presenciar una fase de considerable debilidad en el euro. Así lo cree Andrew Wells, director mundial de inversiones de las divisiones de renta fija y soluciones de inversión de Fidelity, quien considera que el peso de la negatividad contra el euro está empezando a alcanzar un punto de inflexión que introduce la posibilidad de una importante depreciación. “Ya estamos viendo cómo los inversores asiáticos pierden confianza en la Eurozona y en la propia moneda única”, afirma.

 

Tal ha sido la velocidad a la que ha evolucionado la crisis que “la idea de que un estado miembro salga de la Eurozona ha pasado de ser algo impensable a comienzos de 2011 a una cuestión que se debate abiertamente en 2012”. A pesar de reconocer que en su hipótesis central de trabajo Fidelity no espera ver muchos abandonos de la divisa comunitaria, “los inversores deberían estar preparados para afrontar diferentes escenarios de ruptura”. Por lo pronto, lo lógico ahora sería “acercarnos inexorablemente hacia una política de relajación cuantitativa por parte del BCE”.

 

En este entorno, la renta fija sigue siendo, a su juicio, el activo que ofrece las oportunidades más interesantes, a pesar de la atención que suscita el riesgo país. “Existen buenos argumentos para invertir en deuda corporativa, bonos de alto rendimiento y títulos indexados a la inflación”, indica. Y es que, no conviene olvidar que “los periodos de tensión brindan oportunidades a los inversores dispuestos a adoptar una perspectiva a más largo plazo que la de unos mercados miopes”, asegura.

 

El crecimiento económico se está ralentizando y la inflación está descendiendo, con bastante intensidad en algunas regiones. “El reto para los inversores es entender que los bonos pueden ser una buena alternativa si su gestor de renta fija está expuesto a los riesgos adecuados”, apunta.

 

En deuda pública, la firma reconoce estar viendo un replanteamiento de lo que constituye un "refugio". La demanda de bonos de países considerados "superseguros", como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia ha aumentado entre los inversores. Gracias a su capacidad para imprimir dinero en sus propias divisas nacionales, los inversores consideran que estos bonos tienen un riesgo de impago bajo, si bien los bajos retornos que ofrecen reducen su atractivo.

 

En este sentido, desde Fidelity opinan que los bonos corporativos de alta calidad crediticia pueden ofrecer muchas de las características que antes tenían los gobiernos. Las inquietudes macroeconómicas generalizadas han servido para elevar los rendimientos de la deuda corporativa en todo el espectro crediticio, a pesar de que en realidad, muchas empresas están ahora en mejor posición que sus gobiernos.

 

Respecto a los bonos corporativos de alto rendimiento, los diferenciales de deuda corporativa descuentan un importante incremento de las tasas de impago, “aunque el mercado rara vez ofrece una evaluación pura de los fundamentales”. Según Wells, las perturbaciones en los mercados financieros elevan periódicamente los precios de los bonos de alto rendimiento hasta niveles típicos de grandes dificultades que no reflejan los fundamentales de las empresas.

 

Puede conocer la visión completa de Fidelity descargándose el siguiente documento:

 

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