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Fidelity anima a duplicar, incluso triplicar el peso de los activos emergentes en las carteras


El mundo a dos velocidades, en el que las tasas de crecimiento de los países desarrollados y el emergentes siguen divergiendo de forma acusada, ha venido para quedarse y lleva aparejadas grandes transformaciones en las inversiones. Así al menos lo entienden en Fidelity Worldwide Investment, quienes consideran que, “a pesar de estos cambios ya en marcha, hasta ahora se han producido pocos ajustes en las estrategias de asignación de activos y en la percepción del riesgo”. Es decir: el inversor sabe que el mundo, tal y como lo conocíamos hasta ahora, ha cambiado, aunque por ahora se muestra reacio a amoldar su estrategia al nuevo entorno.

Según explica la gestora en un informe, pese a las divergentes perspectivas de las economías desarrolladas y emergentes, los inversores apenas han realizado cambios en sus carteras. “Si bien es cierto que algunos están incrementando ligeramente sus inversiones en los mercados emergentes, la exposición parte de una base muy baja. De hecho, si analizamos el riesgo mediante una de las medidas más utilizadas, la volatilidad, se forma una imagen interesante: la volatilidad ha descendido notablemente en muchos mercados emergentes durante los últimos años y, en algunos casos, es comparable a la de los desarrollados”, indican.

Además, en Fidelity revelan que, tomando las cifras de los últimos 10 años, la rentabilidad ofrecida por los mercados emergentes ha sido considerablemente mayor: un 16,5% anual de media frente al 3,1% anual de los mercados desarrollados. Sin embargo, un aspecto que sobresale aún más es que durante ese periodo la volatilidad media de los mercados emergentes fue de 30,4, cifra que es sólo ligeramente más alta que el 24,1 de los mercados desarrollados. “Y la brecha se está cerrando”, aseguran en la gestora. Pese a todo, el inversor se muestra reacio a mover su cartera. ¿Es correcta esta postura? Para Fidelity, no.

“Habida cuenta de las mayores tasas de crecimiento de los países en desarrollo, los inversores deberían considerar la posibilidad de duplicar o incluso triplicar sus inversiones en Asia y los emergentes, tanto en lo que respecta a los mercados de acciones como de bonos, y deberían hacerlo pronto para sacar el máximo provecho a una tendencia que va a continuar durante mucho tiempo”. Las viejas ecuaciones 'desarrollado igual a seguridad' y 'emergente igual a riesgo' han perdido su vigencia, señalan. “Un mundo a dos velocidades significa que muchas de las concepciones que manejábamos sobre el riesgo y la asignación de activos deben ser cuestionadas profundamente y modificadas”.

En opinión de la firma, muchas empresas de los países desarrollados siguen registrando fuertes beneficios, sólidos dividendos y una buena exposición al crecimiento de los mercados emergentes. La clave residirá en escoger a los ganadores y, en este punto, consideran que los inversores deberían ser más selectivos en su enfoque. “Otra opción que tienen es pensar más en los bonos corporativos que en la deuda pública de las economías desarrolladas debido a la mayor solidez de los balances empresariales”, indican desde la gestora. “En este aspecto, la gestión activa ayudará a identificar los riesgos y las oportunidades que caracterizan a este nuevo entorno”.

Entonces, ¿cuál sería la estrategia concreta que seguirían en Fidelity a la hora de confeccionar una cartera? “En primer lugar, abogaríamos por aumentar el peso de la renta variable asiática y emergente y ser más selectivos con las acciones de los mercados desarrollados. En segundo término, apostaríamos por elevar el peso de las inversiones en deuda emergente y, por último, elevaríamos el peso de la deuda corporativa de los mercados desarrollados”. Todo ello a partir de una gestión activa de la cartera ya que, según explican, “escoger a los líderes mundiales del mañana requiere un análisis en profundidad para averiguar si una empresa tiene el modelo de negocio adecuado para triunfar en este nuevo entorno”.

 

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