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FELIZ NAVIDAD


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Como en el cuento de Monterroso, cuando los cubanos se despierten mañana y al otro, el tiranosaurio y la parentela todavía seguirán allí, aunque por lo menos habrá una nueva embajada. Se acaba la guerra fría aunque le quede una esquina asiática. Pobres norcoreanos. Nosotras todos los días damos gracias por no haber nacido allí. Y mientras Mr. Obama constata que las sanciones económicas no funcionaron en una Cuba de economía chiquita y viejuna abrigada por el oso ruso y el calor venezolano, el zar Putin se da cuenta de que a él, seis meses de sanciones económicas le han dejado la liquidez como el agua del Neva, congelada. El ratio de la deuda externa sobre el PIB ruso no es alarmante, pero si se compara con las reservas, pues ya es otra cosa. Entre el dinero que salió, presa del pánico y el que no entra, por las sanciones internacionales y la caída del precio del crudo, las cuentas no le salen ni a Vladimir ni al rublo, a pesar del descanso que se ha tomado en los últimos días. La moraleja es que no se puede tener todo. No puedes tener el petróleo a 150 dólares el barril, recuperar Ucrania y gastarte la pasta a todo trapo en Londres. Y es así. Así que no lo intenten.

Aguardamos con mucho interés los posibles efectos secundarios de lo de Cuba, pensando sobre todo en Venezuela pero también en Teherán, donde parece que también quieren embajada americana. Ya saben, cuando baja el petróleo se abren embajadas. Vuelven el canapé, los Ferrero Rocher y la esperanza. Con ese espíritu navideño en mente, nosotras nos seguimos preguntando qué fue de aquel jamón que pensamos que nos enviarían…Santidad, si sabe algo de este tema le rogamos que interceda, que se le da fenomenal.

No muy navideños pero sí conciliadores se mostraron los miembros de la Fed tras la última reunión del año del FOMC, con nuestra admirada Janet Yellen al frente. Yellen habla de paciencia, concretamente la que tendrán ellos a la hora de determinar cuándo normalizan la política monetaria. Hemos llegado a un punto, señores, en que la política monetaria ya es todo un arte, y su margen de actuación no es más que un ajuste fino delegado en la retórica. Perfecto, muy entretenido, ¿pero la chicha de la reunión? Pues que la Fed ve el mercado laboral más fuerte para el año que viene, las expectativas de inflación a corto por debajo del objetivo del 2% ante el efecto de la bajada del precio del petróleo, pero que se irán normalizando según se recuperen los salarios. Buen tono de la economía real pero sin apurar la primera subida. Al menos no será antes de marzo de 2015, y siempre a expensas de que los datos macro permitan una cosa o la contraria. Paciencia en forma de flexibilidad, recibida con agrado tanto por dovish como por hakwish, y especialmente por Wall Street.

Al lado del mundo, o en otro mundo, vive el euro. Aquí la paciencia se presupone, y si no, hace tiempo que se ha ido a Suiza o a Inglaterra. El BCE apura el reloj de la cuenta atrás de la deflación mientras los astros siguen alineándose en favor de lo que todo el mundo espera que haga: comprar deuda pública. Que si la bajada del precio del petróleo, que si el escaso apetito por liquidez en la segunda ronda de LTRO, que si un nuevo capítulo de crisis política en Grecia como telonero del panorama electoral del año que viene…

Movimientos políticos que pueden volverse impredecibles, y a veces económicamente desestabilizadores. Aunque luego está lo de siempre, digamos Berlusconi, que amenaza con volver a la escena política recuperando la Lira y prometiendo dentaduras gratis para todos los jubilados. Y es que en política y en la vida hay que ir con los tiempos, cada uno con el suyo.

Y hablando de tiempo, gracias por el que nos dedican cada semana.

Feliz Navidad