FATCA: piernas cortas o largas


He leído con especial interés el artículo que, sobre la nueva normativa FATCA (Foreing Account Tax Compliance Act), ha escrito mi socio Florentino Carreño en la revista de este mes. Animo a quien no lo haya hecho ya a leerlo; el artículo revisa el impacto de la normativa norteamericana FACTA desde la perspectiva de su aplicación al mundo de las instituciones de inversión colectivas españolas.  

Les animo a leerlo y a reflexionar sobre si la normativa de la que habla, tiene piernas cortas o largas. Él habla de costes y responsabilidades, conceptos que mis clientes siempre identifican como preocupantes… y no me extraña. Por un lado, si analizo la posición de la administración española podría concluir que la reforma tiene piernas larguísimas, es decir, que ha llegado para quedarse, y que se va a replicar en el ámbito de la OCDE. En definitiva, que están encantados pensando en recibir, sin esfuerzo, de instituciones extranjeras información financiera de todo residente español. Sin embargo, mirando al otro extremo, al origen, observo que el partido repúblicano norteamericano, a día de hoy, piensa que la reforma tiene piernas muy cortas: su comité nacional acaba de aprobar una resolución para la abolición de FATCA tan pronto vuelvan al poder. Parece que les molesta que en aplicación de la reciprocidad implícita en el acuerdo bilateral las instituciones norteamericanas se vean obligadas a facilitar información de sus clientes a autoridades fiscales extranjeras.

FATCA es un capítulo más que en la lucha entre la confidencialidad y la transparencia. Y está ganando la transparencia. Es el mundo que viene, ya lo haga con pasos largos o cortos, está en camino y viene para quedarse. El mundo será más transparente, sin duda. La OCDE ya ha publicado su propio convenio modelo para el desarrollo de un sistema automatizado de información fiscal entre los Estados miembros de dicho organismo. Y el que no quiera verlo, o no quiera aceptarlo, quedará fuera de los mercados financieros internacionales, será un paria. Los Estados no se han puesto de acuerdo en repartir la carga tributaria global pero sí se han puesto de acuerdo en controlar y manejar la información.

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