Family office: los cambios más importantes que están realizando en sus carteras


La asignación de activos de los family office a nivel global ha mostrado pocos cambios en el último año. Con respecto a 2018, su estrategia de inversión se ha mantenido relativamente estable. Según el informe The Global Family Office Report de UBS, los cambios a nivel de posicionamiento se pueden resumir en cuatro puntos:

1. La renta variable global representa un tercio de las carteras de los family office. Sigue constituyendo el principal activo en el que invierten. De media, el 32% de las carteras de los family offices está en productos que dan exposición al mercado global de acciones, habiéndose producido una reducción de 1,2 puntos porcentuales con respecto a 2018. De ese 32%, la mayor parte (25 puntos) está invertida en acciones de países desarrollados, mientras que apenas un 7% está en renta variable de mercados emergentes. “Invertimos a nivel global por razones obvias: diversificación y con el objetivo de buscar rentabilidades atractivas”, afirman desde un family office unifamiliar de Estados Unidos.

Por activos, resulta curioso ver cómo los family office con un patrimonio gestionado superior a los 1.000 millones de dólares tienden a mantener una exposición mucho más elevada (38%) al mercado global de acciones que aquellos con un volumen inferior a los 250 millones, cuyo peso en cartera es del 29%.

Captura_de_pantalla_2019-10-05_a_las_172. La gestión alternativa ya representa, de media, el 40% de las carteras de los family office. Un entorno prolongado de bajos tipos de interés y mercados más volátiles han derivado en una intensa búsqueda de rendimiento y diversificación por parte de estos inversores, lo que les ha empujado a incrementar en 1,4 puntos porcentuales su asignación a este tipo de activos durante el último año. Se trata de inversiones en las que confían ya que, históricamente, a largo plazo les han proporcionado, comparativamente frente a otros activos, una atractiva rentabilidad con una volatilidad más reducida.

De media, el private equity representa el 19% de las carteras de los family office. La exposición a esta clase de activo ha aumentado 0,3 puntos con respecto a 2018. En este sentido, es subrayable el mayor interés de los family office por canalizar sus inversiones en private equity a través de fondos de inversión (+0,7 puntos con respecto al año anterior) en detrimento de la inversión directa, que ha bajado 0,4 puntos. “En estos momentos, confiamos en pocas cosas más allá de los bonos y el private equity”, asegura un family office norteamericano.

3. El real estate gana tracción este año. La inversión directa en el mercado inmobiliario, que permite a los family office diversificar el riesgo, continúa representando una parte clave de la cartera promedio de estos inversores. Actualmente, representa de media el 17% de las carteras, 2,1 puntos porcentuales más que en 2018. Son los family office con un volumen patrimonial inferior a los 250 millones los que asignan un mayor porcentaje a la inversión en real estate (20%), ocho puntos más que los que cuentan con un patrimonio superior a los 1.000 millones (12%).

4. Pérdida de confianza en los hedge funds. Los family office siguen desinvirtiendo en los hedge funds. Por quinto año consecutivo, la asignación a este tipo de vehículos cayó, en esta ocasión otros 0,7 puntos porcentuales, hasta el 4,5% que, de media, representan ahora en las carteras de los family offices. Estos inversores tienen dudas sobre la capacidad de los hedge funds para proteger capital en periodos de recesión económica. Tampoco les gusta lo que consideran unas comisiones relativamente más elevadas en comparación con las rentabilidades que perciben. “Hemos ido reduciendo cada vez más nuestra asignación a los hedge funds porque las comisiones que pagas no tienen sentido cuando miras los resultados”, señala el analista de cartera de un multi family office de Norteamérica.

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