Factor investing, la tercera vía de la Inversión


TRIBUNA de Paula Mercado, directora de Análisis, VDOS.

Como parte del debate sobre las ventajas y desventajas de la gestión activa y pasiva, ha surgido en el mundo de la gestión una tendencia hacia lo que se ha denominado inversión por factores o factor investing. La inversión por factores es una técnica o modelo de inversión que trata de suplir a los modelos tradicionales de CAPM con una exposición sistemática a determinados factores, principales impulsores de la rentabilidad/riesgo de las carteras de inversión, con el objetivo de batir a los índices. Se entiende como factor, los atributos o conjuntos de atributos que lo hacen obtener rentabilidades ajustadas al riesgo superiores frente a los índices tradicionales de capitalización de mercado.

Es importante diferenciar la inversión por factores de lo que se ha denominado como smart beta, un enfoque hacia índices sesgados por determinados factores o atributos con probados resultados positivos y que ofrecen una alternativa más ventajosa a los índices tradicionales, ponderados por capitalización de mercado.

Ya en la década de los setenta fueron varios los académicos que llegaron a la conclusión de que los activos presentan diversos factores inherentes relacionados con el riesgo y la rentabilidad que pueden generar resultados superiores. Pero el momento decisorio para esta técnica de inversión fue en el año 2008, con el estudio del comportamiento del fondo soberano de pensiones noruego y sus conclusiones. La obtención de una rentabilidad peor de lo esperado puso en duda la eficiencia de la asignación de activos tradicional, concluyéndose que deberían tenerse en cuenta los distintos factores que estudia el factor investing en la asignación de activos.

En aquel momento los inversores se vieron afectados por el retroceso generalizado de todos los tipos de activo y las carteras gestionadas según las reglas tradicionales de diversificación no pudieron evitar las pérdidas. Las correlaciones entre tipos de activo se dispararon y los fondos de gestión activa se vieron en una posición de desventaja respecto a los fondos de gestión pasiva que seguían los índices ponderados por capitalización de mercado. Por esta razón, las estrategias que integran técnicas multifactor y de baja volatilidad han cosechado un gran éxito comercial en los últimos años, como solución a la asignación de activos tradicional.        

Pero existe otra razón de peso por la que este tipo de técnicas de inversión han podido ponerse en práctica recientemente. El aumento de la capacidad computacional y sus aplicaciones al mundo de la inversión han tenido sin duda una importancia significativa en la evolución de las técnicas de gestión, con un coste cada vez menor. Las técnicas de inversión cuantitativa, conocidas como quant han ido ganando popularidad y difusión, no sólo por su eficiencia sino por su menor coste respecto a la gestión activa.

Numerosos estudios científicos bien documentados demuestran que la distribución de activos conforme a factores, como value o momentum, ofrece importantes ventajas en términos de diversificación. Pero, además, genera una mayor rentabilidad ajustada por riesgo que los enfoques más tradicionales, según los cuales se realizan asignaciones explícitas a determinados países y sectores, un enfoque que deja de tener sentido en un mundo globalizado. Estos estudios sugieren también que la existencia de una rentabilidad adicional es un fenómeno persistente.

La reducción de costes ha supuesto otro incentivo importante para la popularización del factor investing. El empleo de modelos de selección sistematizados, siguiendo unas reglas definidas, puede servir también para reducir los costes asociados al análisis tradicional de aspectos macroeconómicos, sectoriales y de valores concretos, asociados con los procesos clásicos de inversión activa por fundamentales. Gracias a las mejoras que han experimentado las tecnologías de la información y a la constante innovación de productos, los inversores pueden ahora acceder a una amplia variedad de estrategias basadas en factores, desde las que siguen de forma pasiva un índice de valores concreto hasta los enfoques más sofisticados y personalizados, diseñados para aprovechar de forma sistemática determinadas ineficiencias del mercado.

Una de las gestoras que ha aplicado la técnica de inversión por factores a la gestión de sus carteras con mayor convicción es Robeco, promotor y divulgador de este método de inversión. La gestora holandesa aplica las estrategias de inversión por factores yendo un paso más allá que las estrategias genéricas de smart beta. Para Robeco, los factores han de cumplir las condiciones de añadir valor y de ser persistentes, explicables, probados e implementables y ha identificado cuatro factores fundamentales: valoración, bajo riesgo, momentum y calidad.

El factor momentum es el más persistente y tiene como objetivo capitalizar la continuidad de tendencias existentes en el mercado. La aplicación del factor valoración, no sólo se propone incorporar a su cartera valores cuyo precio es inferior a su valor intrínseco, sino que Robeco aquí da un paso más descartando los de mayor riesgo financiero tener (mayores spreads de crédito, peor rating) añadiendo así valor a una estrategia de smart beta genérica de sesgo value. La selección del factor de bajo riesgo se apoya en estudios que demuestran que los activos de menor riesgo son más rentables. Utiliza para este factor no sólo medidas estadísticas como volatilidad y beta, sino también medidas adelantadas, como puede ser la posibilidad de impago o riesgo de crisis corporativa por excesiva toma de riesgo. Por último, el factor de calidad, muy discutido entre Universidades e industria, que suelen tomar como referencia datos de beneficios o ROE (rendimiento de capital), pero para el que Robeco se referencia a datos más académicos como la ratio de devengos y su evolución, como indicador de la calidad de la empresa. Según la experiencia de la gestora, la estrategia más diversificadora y eficiente es la multifactorial, que refina cada uno de los factores en base a otros.

Robeco emplea la inversión por factores para la gestión de sus fondos, ofreciendo soluciones en renta variable y en renta fija. En las estrategias de bajo riesgo, regionales, Robeco European Conservative Equities, Robeco Emerging Conservative Equities y Robeco US Conservative Equities y, de forma global, Robeco Global Conservative Equities o Robeco Global Developed Conservative Equities. Cuenta también con estrategias para el resto de factores en Robeco Global Value Equities, Robeco Global Momentum Equities y Robeco Global Quality Equities. Y la multifactorial, que hace un compendio equilibrado de los 4 factores que ha identificado Robeco que ofrecen prima, en Robeco Global Developed Multi-Factor Equities. En la implementación en crédito, está representada por Robeco Multi-Factor Credits.

Amundi ofrece también soluciones de inversión smart beta y de inversión por factores para la gestión de las carteras. La gestora francesa identifica cinco factores como los más significativos: value, momentum, calidad, elevado dividendo, baja volatilidad y tamaño. Como en el caso de Robeco, refinan aún más la eficiencia de esta técnica combinando diversos factores en estrategias multifactoriales. Al objeto de permitir a los inversores beneficiarse de primas de riesgo recompensadas, Amundi ofrece soluciones de gestión pasiva multifactorial, desarrolladas en asociación con ERI Scientific Beta. Amundi también ofrece soluciones de gestión activa de asignación dinámica por factores, en base al riesgo, que se gestionan por un equipo dedicado de gestores, apoyados por el equipo de Análisis Cuantitativo de Amundi.

La gestora española Welzia anunciaba también recientemente su apuesta por la inversión por factores con un nuevo fondo de inversión que han calificado como Global Opportunities. Según explica la gestora, el factor investing se sitúa en la intersección de estrategias de tipo activo, pasivo y de gestión alternativa, combinando muchas de las mejores cualidades de cada una: 1. batir al mercado, en el caso de la gestión activa, 2. actuar sistemáticamente y con un coste bajo, cualidad más destacada de la gestión pasiva, y 3. utilizar técnicas de búsqueda de oportunidades, tal como se hace en la gestión alternativa. Para la gestión de su nuevo fondo se proponen seleccionar inversiones basada en los factores value, quality y momentum, los tres factores que académicos y profesionales han demostrado que mejoran el rendimiento del mercado de forma consistente.

Las técnicas de gestión continuarán evolucionando para llegar a un grado de refinamiento y eficiencia mayor con la ayuda de los avances tecnológicos en capacidad computacional e inteligencia artificial. El endurecimiento de la competencia en la gestión de activos, el importante crecimiento de la gestión pasiva y la reducción de márgenes, derivada también del aumento de la transparencia en los costes, siempre buscando obtener la mayor rentabilidad tomando el menor riesgo posible, seguirán impulsando el nacimiento de nuevas técnicas como lo fueron de los sistemas tradicionales, del smart beta y la inversión por factores.

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